Saturday, April 4, 2015

Toda la Verdad Sobre el Vaticano II (2)

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Este artículo contiene contenido usado de autores: Hno. Pedro Dimond y Hno. Miguel Dimond de Monasterio de la Sagrada Familia / vaticanocatolico.com



9. La Revolución Litúrgica: Una Nueva Misa

“Verdaderamente, si a uno de los demonios en ‘Cartas del Diablo a su Sobrino’ de C.S. Lewis se le hubiese confiado la ruina de la liturgia, él no lo podría haber hecho mejor”.[1]

LA NUEVA MISA VS. LA MISA TRADICIONAL

La Misa latina tradicional, el acto de culto más sagrado del rito romano de la Iglesia católica, fue codificada por el Papa San Pío V en su bula Quo primum en 1570.

En su famosa bula Quo primum, el Papa San Pío V prohibió cambiar la Misa latina tradicional.

Papa San Pío V, Quo primum tempore, 14 de julio de 1570: “Pues bien: a fin de que todos abracen y observen en todas partes lo que les ha sido transmitido por la sacrosanta Iglesia Romana, madre y maestra de las demás Iglesias, en adelante y por la perpetuidad de los tiempos futuros prohibimos que se cante o se recite otras fórmulas que aquellas conformes al Misal editado por Nos. (…) Así pues, que absolutamente a ninguno de los hombres le sea lícito quebrantar ni ir, por temeraria audacia, contra esta página de Nuestro permiso, estatuto, orden, mandato, precepto, concesión, indulto, declaración, voluntad, decreto y prohibición. Más si alguien se atreviere a atacar esto, sabrá que ha incurrido en la indignación de Dios omnipotente y de los bienaventurados Apóstoles Pedro y Pablo[2].

El 3 de abril de 1969, Pablo VI reemplazó la Misa latina tradicional en las Iglesias del Vaticano II con su propia creación, la Nueva Misa o Novus Ordo. Desde entonces, el mundo ha visto en las iglesias del Vaticano II que celebran la Nueva Misa o Novus Ordo:

El mundo ha visto Misas de payaso, en la que el “sacerdote” se viste como un payaso en son de absoluta burla de Dios.

El mundo ha visto a un sacerdote vestido como Drácula; en camiseta de futbol acompañado por animadoras; con un queso en la cabeza...

…conduciendo un Volkswagen por la nave lateral de la iglesia mientras el pueblo canta hosanna. Se han visto Misas disco…

…representaciones gimnásticas durante la Nueva Misa, Misas de globos; Misas carnavales;

… Misas nudistas, en que participan personas vestidas con poca ropa o desnudas. El mundo ha visto Misas de malabares, en que un malabarista hace representaciones durante la Nueva Misa.

El mundo ha visto sacerdotes celebrando la Nueva Misa con doritos chips;

…con bebidas gaseosas; sobre una caja de cartón; con galletas; con te chino acompañado con el culto de los antepasados; con una pelota de baloncesto que el sacerdote hace rebotar por todo el altar; con un sacerdote tocando un solo de guitarra. El mundo ha sido testigo de la Nueva Misa con un sacerdote casi desnudo bailando alrededor del altar o haciendo otras abominaciones sobre una cuerda floja…

El mundo ha visto nuevas Misas con sacerdotes vestido con trajes nativos paganos;

… con un menorah judío colocado en el altar;

… con una estatua de Buda sobre el altar; con monjas haciendo ofrendas a las diosas femeninas; con lectores y presentadores de las ofrendas disfrazados de satanistas vudú. El mundo ha visto la Nueva Misa en que el celebrante está vestido de esmoquin contando chistes. El mundo ha visto conciertos de rock en la Nueva Misa;

…guitarra y polca en las nuevas Misas;


…un títere en la Nueva Misa; una Nueva Misa donde la gente se reúne en torno al altar vestidos de diablos;

…una Nueva Misa donde la gente realiza danzas obscenas al ritmo de banda de batería. El mundo ha visto una Nueva Misa donde las monjas se visten como vírgenes paganas presentando ofrendas.

El mundo también ha visto Misas nuevas incorporando a todas las falsas religiones. Ha habido Misas nuevas budistas;


…nuevas Misas hindúes y musulmanas;



…nuevas Misas donde judíos y unitarios ofrecen velas a los dioses falsos. Hay iglesias donde toda la congregación dice la Misa con el sacerdote;

… donde a veces el sacerdote habla con la gente en vez de decir la Misa.

Lo que hemos descrito es apenas una pequeña muestra de las cosas que ocurren, en un grado u otro, en todas las diócesis del mundo donde se celebra la Nueva Misa. Nuestro Señor nos dice: “Por sus frutos los conoceréis” (Mat. 7, 16). Los frutos de la Nueva Misa son incalculablemente escandalosos, sacrílegos e idolátricos. Esto se debe a que la Nueva Misa, incluso en su forma más pura, es una Misa falsa e inválida y una abominación.


(Un político estadounidense pro-aborto -John Kerry- recibe la “comunión” en la mano)

Incluso una organización que defiende la Nueva Misa se vio obligada a admitir lo siguiente acerca de la típica Nueva Misa – es decir, la Nueva Misa que se celebra normalmente en las iglesias (incluso sin considerar necesariamente las abominaciones y sacrilegios comunes que fueron mencionados): “La mayoría de las nuevas Misas a que hemos asistido (…) son fiestas animadas con aplausos, la música es atroz, los sermones son vacíos, y son irreverentes…”[3].

Cuando apareció la Nueva Misa en 1969, los “cardenales” Ottaviani, Bacci y algunos otros teólogos le escribieron a Pablo VI al respecto. Tenga en cuenta lo que ellos dicen acerca de lo que concierne a la versión latina de la Nueva Misa, la llamada “más pura” versión de la Nueva Misa. Su estudio es popularmente conocido como La Intervención Ottaviani. Ella afirma lo siguiente:

“El Novus Ordo [el nuevo orden de la Misa] representa, tanto en su conjunto como en sus detalles, una notable desviación de la teología católica de la Misa tal como fue formulada en la sesión 22 del Concilio de Trento”[4].

Ellos pudieron ver con claridad que la versión latina de la Nueva Misa era una desviación notable de la enseñanza del Concilio de Trento. De las doce oraciones del ofertorio de la Misa tradicional, sólo dos se conservan en la Nueva Misa. Las oraciones eliminadas del ofertorio son las mismas que eliminaron los herejes protestantes Martín Lutero y Thomas Cranmer. La Nueva Misa fue promulgada por Pablo VI con la ayuda de seis ministros protestantes.


Los seis ministros protestantes que ayudaron a diseñar la Nueva Misa fueron: los doctores George, Jasper, Shepherd, Kunneth, Smith y Thurian.

Pablo VI llegó a admitir a su buen amigo Jean Guitton que su intención en cambiar la Misa era hacerla protestante.

Jean Guitton (un íntimo amigo de Pablo VI) escribió: La intención del Papa Pablo VI en relación a lo que comúnmente se llama [Nueva] Misa, fue reformar la liturgia católica de tal manera que casi debería coincidir con la liturgia protestante. Esto era con una intención ecuménica de Pablo VI de eliminar, o, al menos corregir, o, al menos mitigar, en la Misa, lo que era demasiado católico en el sentido tradicional y, repito, hacer que la Misa católica se acercase más a la misa calvinista”[5].

Pablo VI eliminó lo que era demasiado católico en la Misa con el fin de hacer de la Misa un servicio protestante.

Un estudio de las características y las oraciones de la Misa tradicional versus la Nueva Misa revela una masacre de la fe tradicional. La Misa tradicional contiene 1182 oraciones. Cerca de 760 de ellas fueron retiradas completamente de la Nueva Misa. Aproximadamente el 36% de lo que se mantuvo, los revisores alteraron más de la mitad antes de introducirlas en el nuevo Misal. Por lo tanto, solo el 17% de las oraciones de la Misa tradicional se mantuvieron intactas en la Nueva Misa. Lo que también llama la atención es el contenido de las modificaciones que se hicieron a las oraciones. Las oraciones tradicionales que describen los siguientes conceptos fueron específicamente abolidos con el nuevo Misal: la depravación del pecado; los lazos de la maldad; la grave ofensa del pecado; el camino a la perdición; el terror ante la furia del rostro de Dios; la indignación de Dios; los golpes de su ira; la carga del mal; las tentaciones; los malos pensamientos; los peligros para el alma; los enemigos del alma y del cuerpo. También se eliminaron las oraciones que describen: la hora de la muerte; la pérdida del cielo; la muerte eterna; el castigo eterno; las penas y el fuego del infierno. Se hizo especial énfasis en suprimir en la Nueva Misa las oraciones que describen el desapego del mundo; las oraciones por los difuntos; la verdadera fe y la existencia de la herejía; las referencias a la Iglesia militante, los méritos de los santos, los milagros y el infierno[6]. Se pueden ver los resultados de esta masacre en la fe tradicional de lo que caracteriza la Nueva Misa.

La Nueva Misa está llena de sacrilegios, profanaciones y las más ridículas abominaciones imaginables, ya que ella refleja una falsa religión que ha abandonado la fe católica tradicional.

La falsa religión que la Nueva Misa refleja es una de las razones de por qué ella está completamente vacía; es por eso que los frutos son completamente desoladores, estériles y casi indeciblemente malos. La religión que se practica en las iglesias donde se dice la Nueva Misa, simplemente es un sacrilegio completo y una celebración vacía del hombre.

Incluso Dietrich von Hildebrand, un partidario de la religión del Vaticano II, dijo acerca de la Nueva Misa:

“Verdaderamente, si a uno de los demonios en ‘Cartas del Diablo a su Sobrino’ de C.S. Lewis se le hubiese confiado la ruina de la liturgia, él no lo podría haber hecho mejor”[7].

Con la excepción de una única genuflexión del celebrante después de la consagración, prácticamente todas las demostraciones de respeto por el Cuerpo y la Sangre de Cristo que caracterizaban la Misa tradicional o han sido suprimidas o hechas opcionales en la Nueva Misa.


Ya no es obligatorio que los vasos sagrados sean dorados o estén hechos con metales preciosos. Los vasos sagrados, que sólo las manos ungidas del sacerdote podían tocar, ahora son tomados por todos.

El sacerdote con frecuencia sacude las manos antes de distribuir las hostias[8]. La Instrucción General para la Nueva Misa también declara que los altares ya no tendrán que ser de piedra natural; que ya no es necesario que el altar de piedra contenga reliquias de mártires; que sólo se requiere un mantel sobre el altar; que no es necesario tener un crucifijo o incluso velas sobre el altar[9].

Ni siquiera uno de los requisitos obligatorios desarrollados por más de 2000 años se ha mantenido en la Nueva Misa para asegurar que el altar se ajuste con dignidad.

Cuando los protestantes en Inglaterra se separaron de la Iglesia católica en el siglo XVI, ellos cambiaron la Misa para reflejar sus creencias heréticas. Los altares fueron reemplazados por mesas. El latín fue sustituido por el inglés. Las imágenes e íconos fueron retirados de las iglesias. El Último Evangelio y el Confiteor fueron suprimidos. La “comunión” se distribuía en la mano. La misa se decía en voz alta y de frente a la congregación. La música tradicional fue descartada y reemplazada por música nueva. Tres cuartas partes del clero de Inglaterra se fueron con el nuevo servicio.

Esto también es lo que precisamente ocurrió en 1969, cuando Pablo VI promulgó la Nueva Misa, el Novus Ordo Missae. Las similitudes entre el Libro de Oraciones anglicano y la Nueva Misa son sorprendentes. Un experto señaló:

“La medida en que el Novus Ordo de la Misa se separa de la teología del Concilio de Trento se puede medir mejor mediante la comparación de las oraciones que el Consilium eliminó de la liturgia de aquellas eliminadas por el hereje Thomas Cranmer. La coincidencia no es apenas sorprendente: es horripilante. Ello no puede ser, de hecho, una coincidencia”[10].

Con el fin de enfatizar su creencia herética de que la Misa no es un sacrificio, sino solo una cena, los protestantes eliminaron el altar y pusieron en su lugar una mesa. En la Inglaterra protestante, por ejemplo, “el 23 de noviembre de 1550 el Concilio Secreto ordenó que fueran destruidos todos los altares en Inglaterra y reemplazados por mesas de comunión”[11].


Una iglesia del Vaticano II con una mesa tipo-protestante para su nueva “Misa” protestante

El jefe de los herejes protestantes declaró: “La forma de una mesa mudará de manera más simple las opiniones supersticiosas de la Misa papista hasta el correcto uso de la Cena del Señor. Porque el uso de un altar es para hacer sacrificios en él; el uso de una mesa sirve para que el hombre coma sobre ella”[12]. El mártir católico galés, Richard Gwyn, declaró en protesta contra este cambio: “En lugar de un altar hay una mesa miserable, en lugar de Cristo hay pan”[13].

Y San Roberto Belarmino señaló: “…cuando entramos en los templos de los herejes, donde no hay nada excepto una cátedra para la predicación y una mesa para hacer una cena, sentimos que estamos entrando en un salón profano y no en la casa de Dios”[14].

Así como los nuevos servicios de los protestantes revolucionarios, la Nueva Misa es celebrada sobre una mesa.

El Libro de Oraciones Anglicano de 1549 también se llamó “La Cena del Señor y la santa Comunión, comúnmente llamada Misa”[15]. Este título enfatiza la creencia protestante de que la Misa es apenas una comida, una cena y no un sacrificio. Cuando Pablo VI promulgó la Instrucción General para la Nueva Misa, ella se tituló exactamente de la misma manera. Su título era: “La Cena del Señor o Misa”[16].

El Libro de Oraciones anglicano de 1549 eliminó de la Misa el salmo Júzgame o Dios, por su referencia al altar de Dios. Este salmo también fue suprimido en la Nueva Misa.

El Libro de Oraciones anglicano de 1549 eliminó de la Misa la oración que comienza con Borra nuestros pecados, porque ella evoca el sacrificio.

La oración que comienza Te rogamos, oh Señor, se refiere a las reliquias en el altar de piedra. Esta oración ha sido suprimida en la Nueva Misa.

En el Libro de Oraciones anglicano de 1549, el Introito, el Kyrie, el Gloria, la Colecta, la Epístola, el Evangelio y el Credo, fueron todos conservados. Todas ellas han sido mantenidas en la Nueva Misa.

El equivalente a la Oración del Ofertorio: Acepta, Oh Padre santo… Oh Dios que creaste la humana naturaleza… Te ofrecemos, oh Señor… En espíritu humilde… Venid, santificador todopoderoso y Acepta, santísima Trinidad, fueron todas suprimidas en el Libro de Oraciones anglicano de 1549. Todas ellas han sido suprimidas en la Nueva Misa, a excepción de dos pasajes.

En el Libro de Oraciones anglicano de 1549, el diálogo Levantad vuestros corazones, el Prefacio y el Sanctus se conservaron todos. Ellos se han mantenido en la Nueva Misa.

El Canon romano fue abolido por el Libro de Oraciones Anglicano de 1549. Él ha sido conservado sólo como una opción en la Nueva Misa.


Archiherejes principales de la revolución protestante:
Thomas Cranmer (izquierda) y Martin Lutero (derecha)

Tanto Thomas Cranmer (el autor del Libro de Oraciones Anglicano) y Martín Lutero abolieron la oración Te ofrecemos, Señor – probablemente porque ella menciona la intercesión de Nuestra Señora y los Santos. Sólo se ha mantenido una versión modificada de esta oración en la Nueva Misa, sin la invocación de los santos. También hay que señalar que la oración del Ofertorio de la Nueva Misa que comienza con Bendito seas, Señor, Dios de toda la creación está tomada de una oración judía [sobre los alimentos] en la mesa[17].

De hecho, el Novus Ordo Missae también eliminó la oración tradicional del Viernes Santo por la conversión de los judíos. Esta oración ha sido reemplazada por una oración que no es por la conversión de los judíos, ¡sino por una en la cual se dice que ellos “crecen” en su fidelidad a su Alianza! Por lo tanto, esta es una expresión de apostasía en la oración de Viernes Santo de la Nueva Misa. Es una promoción del judaísmo y la herejía de que la Antigua Alianza sigue siendo válida.

Las dos diferentes oraciones de Viernes Santo por los judíos de dos religiones diferentes

En Viernes Santo, la religión del Novus Ordo reza: “Por el pueblo judío, el primero en escuchar la palabra de Dios, para que puedan continuar creciendo en el amor de su nombre y la fidelidad a su alianza”.

Pero la Iglesia católica reza el Viernes Santo: “Por los pérfidos judíos; que Nuestro Señor y Dios pueda levantar el velo de sus corazones, para que puedan reconocer a Jesucristo Nuestro Señor”.

En el Libro de Oraciones Anglicano de 1549, el equivalente de la oración que comienza Pueda la Mezcla y Consagración del Cuerpo y Sangre fue abolida. Es muy interesante que sólo una versión modificada de esta oración haya sido mantenida en la Nueva Misa con la importante palabra “consagración” eliminada.

En el Libro de Oraciones Anglicano de 1549 se abandonó la disciplina del rito romano en la distribución de la Comunión bajo una sola especie y se dio la comunión en ambas especies. En la Nueva Misa la Comunión bajo las dos especies se distribuye en varios lugares del mundo.

La versión del Libro de Oraciones Anglicano de 1549 instruye que la Comunión debe ser dada en la mano para significar que el pan es pan ordinario y que el sacerdote no difiere esencialmente del laico[18].

La Nueva Misa implementa la Comunión en la mano en casi todos los lugares del mundo, e incluso va más lejos que Cranmer al permitir que los comulgantes reciban de pie la Comunión de manos de un ministro laico.

Las oraciones de la Misa tradicional que empiezan con Lo que hemos recibido, Señor, con la boca y Tu Cuerpo, Señor, que he tomado, y tu Sangre, que he bebido, hacen una referencia explícita de la presencia real de Cristo en la Eucaristía. Ambas han sido suprimidas en la Nueva Misa.

La oración que comienza Séate agradable, oh Trinidad Santa, el obsequio de tu servidor, fue la oración menos aceptada después de la Comunión por los protestantes, porque hace referencia al sacrificio propiciatorio. Martín Lutero y Cranmer en su Libro de Oraciones Anglicano, la suprimieron. Siguiendo su ejemplo, ella fue suprimida en la Nueva Misa.

Ahora el Último Evangelio. Si el Último Evangelio que cierra la Misa tradicional hubiese sido incluido en la Misa Nueva, entonces la Misa Nueva habría chocado con la forma de los servicios protestantes, que concluyen con una bendición. Por lo tanto, no se incluyó en la Misa Nueva.

Las oraciones después de la Misa tradicional, la oración Leonina, incluido el Ave María; la Salve; Oh Dios refugio nuestro; la oración a San Miguel; y el recurso al Sagrado Corazón, forman, en la práctica, una parte importante de la liturgia. No era posible imaginar cinco oraciones menos incompatibles con el protestantismo. Todas ellas fueron suprimidas en la Nueva Misa.

Teniendo en cuenta todo esto, incluso Michael Davies está de acuerdo: “No cabe duda que el rito romano ha sido destruido[19].

Además del hecho de que la Nueva Misa es un servicio protestante, también está el hecho de que las iglesias del Novus Ordo tienen un sorprendente e innegable parecido con las logias masónicas. Vea las fotos, esta es una logia masónica:

Y esta es una iglesia del Novus Ordo:

Las dos son casi indistinguibles, el centro de ambas es el hombre, con la silla presidencial en el medio y un énfasis circular. Tal vez esto se debe a que el principal arquitecto de la Nueva Misa de Pablo VI fue el cardenal Annibale Bugnini, quien era masón.


Annibale Bugnini, masón y principal arquitecto de la Nueva Misa

El “cardinal” Annibale Bugnini fue el presidente del concilio que redactó la Nueva Misa de Pablo VI. Bugnini fue iniciado en la Logia Masónica el 23 de abril de 1963, según el registro masónico de 1970[20].

Además de todos estos problemas con la Nueva Misa, aparece uno aún mayor. El mayor problema de la Nueva Misa es que no es válida. Jesucristo no está presente en la Nueva Misa porque la Nueva Misa ha alterado las palabras mismas de la consagración.

LA PRUEBA DE QUE LA NUEVA MISA NO ES VÁLIDA: LAS PALABRAS DE LA CONSAGRACIÓN HAN SIDO CAMBIADAS

Se dice que un sacramento es válido cuando se realiza. El sacramento de la eucaristía es válido si el pan y el vino se convierten realmente en el cuerpo, sangre, alma y divinidad de Jesucristo. Para que un sacramento sea válido, deben estar presentes la materia, la forma, el ministro y la intención.

Papa Eugenio IV, Concilio de Florencia, 1439: “Todos estos sacramentos se realizan por tres elementos: de las cosas, como materia; de las palabras, como forma, y de la persona del ministro que confiere el sacramento con intención de hacer lo que hace la Iglesia. Si uno de ellos falta, no se realiza el sacramento[21].

El problema con la validez de la Nueva Misa está en la forma, las palabras necesarias para realizar el sacramento de la eucaristía. La forma necesaria para realizar la eucaristía en el rito romano fue declarada por el Papa Eugenio IV en el Concilio de Florencia.

Papa Eugenio IV, Concilio de Florencia, Cantate Domino, 1441: “…la Iglesia Romana, fundada en la autoridad y doctrina de los Apóstoles… En la consagración del cuerpo, usa de esta forma de palabras: ESTE ES MI CUERPO; y en la de la sangre: PORQUE ÉSTE ES EL CÁLIZ DE MI SANGRE, DEL NUEVO Y ETERNO TESTAMENTO, MISTERIO DE FE, QUE POR VOSOTROS Y POR MUCHOS SERÁ DERRAMADA EN REMISIÓN DE LOS PECADOS[22].

En el decreto De Defectibus del Papa San Pío V, encontramos las mismas palabras repetidas:

Papa San Pío V, De Defectibus, capítulo 5, 1 parte:
“Las palabras para la consagración, que son la FORMA para este sacramento, son estas: ESTE ES MI CUERPO; y: PORQUE ÉSTE ES EL CÁLIZ DE MI SANGRE, DEL NUEVO Y ETERNO TESTAMENTO, MISTERIO DE FE, QUE POR VOSOTROS Y POR MUCHOS SERÁ DERRAMADA EN REMISIÓN DE LOS PECADOS. Ahora bien, si uno fuera a quitar, o alterar lo que sea en la FORMA de la consagración del Cuerpo y la Sangre, y en que la alteración misma de las palabras de la [nueva] redacción dejaría de significar lo mismo, aquel no consagraría el sacramento[23].

Esta enseñanza aparece en la parte frontal de cada Misal del altar romano desde 1570 hasta 1962. Podemos ver las mismas palabras mencionadas por el Concilio de Florencia que son declaradas necesarias por el Papa San Pío V. Por ello, todas estas palabras de la consagración aparecen destacadas en el Misal del altar romano tradicional, y es la razón de por qué el Misal romano instruye al sacerdote que debe sostener el cáliz hasta que se hayan pronunciado todas estas palabras.

La enseñanza del Papa San Pío V afirma que si se cambian las palabras de la consagración de manera que el significado sea alterado, el sacerdote no realiza el sacramento. En la Nueva Misa, las palabras de la consagración han sido cambiadas drásticamente y el significado ha sido alterado.

En primer lugar, la versión en latín original de la Nueva Misa ha eliminado las palabras mysterium fidei – “el misterio de fe” – de la fórmula de la consagración. Esto provoca una grave duda, porque “mysterium fidei” es parte de la fórmula en el rito romano. Si bien que las palabras “mysterium fidei” no forman parte de las fórmulas de consagración del rito oriental, ellas han sido declaradas que son parte del rito romano. Ellas también se encuentran en algunos ritos orientales. El Papa Inocencio III y el Canon de la Misa también nos dicen que las palabras “mysterium fidei” fueron dadas por Jesucristo mismo.

Papa Inocencio III, Cum Marthae circa, 29 de noviembre de 1202, respuesta a una pregunta sobre la forma de la eucaristía y la inclusión del “mysterium fidei”: “Nos preguntas quién añadió en el canon de la misa a la forma de las palabras que expresó Cristo mismo cuando transustanció el pan y el vino en su cuerpo y sangre, lo que no se lee haber expresado ninguno de los evangelistas… En el canon de la misa, se halla interpuesta la expresión ‘mysterium fidei’ a las palabras mismasA la verdad, muchas son las cosas que vemos haber omitido los evangelistas tanto de las palabras como de los hechos del Señor, que se lee haber suplido luego los Apóstoles de palabra o haber expresado de hecho… Creemos, pues, que la forma de las palabras, tal como se encuentran en el canon, la recibieron de Cristo los apóstoles, y de éstos, sus sucesores”[24].

Las palabras “misterio de fe” en la consagración son una clara referencia a la presencia real de Cristo en la eucaristía. Estas palabras también fueron eliminadas por el herético Thomas Cranmer en su Libro de Oraciones Anglicano de 1549 porque ellas hacen clara referencia a la presencia de Cristo en la eucaristía[25]. Cuando las palabras son eliminadas de un rito, porque el significado que ellas expresan contradice la intención del significado del rito, se causa una duda. Más se podría decir sobre este asunto, pero ahora debemos pasar al demoledor golpe a la validez de la Nueva Misa.

En casi todas las traducciones vernáculas de la Nueva Misa en el mundo, las palabras de la consagración se leen como sigue:

FORMA DE LA CONSAGRACION DE LA NUEVA MISA

“PORQUE ÉSTE ES MI CUERPO. Porque éste es el cáliz de mi sangre, sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por vosotros y POR TODOS LOS HOMBRES PARA EL PERDÓN DE LOS PECADOS”.

Las palabras “por vosotros y por muchos para la remisión de los pecados”, han sido cambiadas por vosotros y por todos los hombres para la remisión de los pecados. La palabra “muchos” ha sido eliminada y reemplazada por la palabra “todos”. Este cambio enorme invalida a todas las Misas nuevas. En primer lugar, la palabra muchos fue utilizada por Jesucristo en la institución del sacramento de la eucaristía, como vemos en Mateo 26, 28: “ésta es mi sangre de la alianza, que será derramada por muchos para remisión de los pecados”. Las palabras usadas por Nuestro Señor, “por muchos para remisión de los pecados” representa la eficacia de la sangre que derramó Jesús. La sangre de Jesús es eficaz para la salvación de muchos, no de todos los hombres. En la explicación de esto, el Catecismo del Concilio de Trento se declara específicamente que ¡Nuestro Señor no quiso decir “todos” y por lo tanto, no lo dijo!

Catecismo del Concilio de Trento, Sobre la forma de la Eucaristía, p. 173:

“Respecto a las palabras que se añaden: Por vosotros y por muchos, las primeras están tomadas de San Lucas y las otras de San Mateo, pero que las juntó seguidamente la Santa Iglesia, instruida por el espíritu de Dios; y son muy propias para manifestar el fruto y las ventajas de la pasión. Porque, si atendemos a su valor, habrá que reconocer que el Salvador derramó su sangre por la salvación de todos; pero si nos fijamos en el fruto que de ella sacan los hombres, sin dificultad comprenderemos que su utilidad no se extiende a todos, sino únicamente a muchos. Luego, cuando dijo: por vosotros, dio a entender, o a los que estaban presentes, o a los escogidos del pueblo judío, cuáles eran sus discípulos, excepto Judas, con los cuales estaba hablando. Y cuando dijo: por muchos, quiso se entendieran los demás elegidos de entre los judíos o los gentiles. MUY SABIAMENTE, PUES, OBRÓ NO DICIENDO “POR TODOS”, puesto que entonces sólo hablaba de los frutos de su pasión, la cual sólo para los escogidos produce frutos de salvación”[26].

Como podemos ver, según el Catecismo del Concilio de Trento las palabras “por todos” no fueron especialmente usadas por Nuestro Señor porque ellas darían un significado falso.

San Alfonso de Ligorio, Tratado sobre la Santa Eucaristía:
“Las palabras por vosotros y por muchos son usadas para distinguir la virtud de la Sangre de Cristo de los frutos: pues la Sangre de Nuestro Salvador tiene valor suficiente para salvar a todos los hombres pero sus frutos sólo son aplicables a un cierto número y no a todos, y esto por su propia culpa…”[27]

El uso de “todos” cambia el sentido de la forma de la consagración. Nadie, ni siquiera un Papa, puede cambiar las palabras que Jesucristo específicamente instituyó para un sacramento de la Iglesia.

Papa Pío XII, Sacramentum Ordinis, # 1, 30 de noviembre de 1947:
“… ningún poder compete a la Iglesia sobre ‘la sustancia de los sacramentos’, es decir, sobre aquellas cosas que, conforma al testimonio de las fuentes de la revelación, Cristo Señor estatuyó debían ser observadas en el signo sacramental…”[28]

Puesto que “todos” no significa lo mismo que “muchos”, el sacramento no se realiza en la Nueva Misa.

Papa San Pío V, De Defectibus, capítulo 5, 1 parte:
“Las palabras para la consagración, que son la FORMA para este sacramento, son estas: ESTE ES MI CUERPO; y: PORQUE ÉSTE ES EL CÁLIZ DE MI SANGRE, DEL NUEVO Y ETERNO TESTAMENTO, MISTERIO DE FE, QUE POR VOSOTROS Y POR MUCHOS SERÁ DERRAMADA EN REMISIÓN DE LOS PECADOS. Ahora bien, si alguien quitase, o alterase algo de la FORMA de la consagración del Cuerpo y la Sangre, y que la misma alteración de las palabras de la [nueva] redacción no significasen lo mismo, no se consagra el sacramento”[29].

OTRO ÁNGULO DE ESTA CUESTIÓN DEMUESTRA ABSOLUTAMENTE QUE LA NUEVA MISA ES INVÁLIDA

Hay otro ángulo de esta cuestión que debemos examinar ahora. En su famosa bula, Apostolicae curae de 1896, el Papa León XIII enseña:

Papa León XIII, Apostolicae curae, 13 de septiembre de 1896: “Y todos saben que los sacramentos de la nueva Ley, como signos que son sensibles y que producen la gracia invisible, deben lo mismo significar la gracia que producen, que producir la que significan”[30].

Si no significa la gracia que produce y el efecto de la gracia que significa, no es sacramento, punto. Por tanto, ¿cuál es la gracia que se produce por el sacramento de la sagrada eucaristía?

Papa Eugenio IV, Concilio de Florencia, “Exultate Deo”, Sobre la Eucaristía, 1439: “Ya también, porque conviene para significar el efecto de este sacramento, que es la unión del pueblo cristiano con Cristo[31].

Santo Tomás de Aquino, Summa Theologica, p. III, q. 73, a. 3: “Ahora bien, ya hemos dicho 8 que la cosa significada [de la eucaristía] es la unidad del cuerpo místico sin la que no puede haber salvación, ya que fuera de la Iglesia no hay salvación”[32].

El Concilio de Florencia, Santo Tomás de Aquino y muchos otros teólogos enseñan que la gracia producida por la eucaristía es la unión de los fieles con Cristo. Santo Tomás llama esta gracia “la unidad del Cuerpo místico”. La gracia producida por la eucaristía (la unión de los fieles con Cristo o la unidad del Cuerpo místico), debe distinguirse cuidadosamente de la eucaristía misma: “el cuerpo, la sangre, el alma y la divinidad de Cristo”.

Ya que la unión de los fieles con Cristo es la gracia producida por el sacramento de la eucaristía – o lo que también se llama la realidad del sacramento o la gracia propia del sacramento de la eucaristía – esta gracia debe estar significada en la forma de la consagración para que sea válida, como enseña el Papa León XIII. Bien, entonces debemos ver la forma tradicional de la consagración y encontrar dónde está significada la gracia: la unión de los fieles con Cristo.

La forma tradicional de la consagración, según lo declarado por el Papa Eugenio IV en el Concilio de Florencia y el Papa San Pío V en De Defectibus, es la siguiente:

“PORQUE ÉSTE ES MI CUERPO. PORQUE ÉSTE ES EL CÁLIZ DE MI SANGRE, DEL NUEVO Y ETERNO TESTAMENTO, MISTERIO DE FE, QUE POR VOSOTROS Y POR MUCHOS SERÁ DERRAMADA EN REMISIÓN DE LOS PECADOS”.

Note nuevamente: estamos buscando la parte de la forma que significa que la persona que recibe dignamente este sacramento se une o se une más fuertemente con Jesucristo y su Cuerpo Místico.

Las palabras, DEL NUEVO Y ETERNO TESTAMENTO”, ¿significan la unión de los fieles con Cristo o el Cuerpo Místico de Cristo? No. Esas palabras no significan el Cuerpo Místico de Cristo, sino más bien contrastan los sacrificios temporales y prefigurados de la antigua ley con el sacrificio eterno y propiciatorio de Jesucristo.

Las palabras, MISTERIO DE FE”, ¿significan la unión de los fieles con Cristo o el Cuerpo Místico de Cristo? No. Estas palabras significan la presencia real de Cristo en la eucaristía, como enseña Inocencio III, ellas no significan el Cuerpo Místico de Cristo.

Las palabras, SERÁ DERRAMADA”, ¿significan la unión de los fieles con Cristo o el Cuerpo Místico de Cristo? No. Esas palabras denotan el verdadero sacrificio.

Las únicas palabras que quedan en la forma de consagración son: QUE POR VOSOTROS Y POR MUCHOSEN REMISIÓN DE LOS PECADOS”.

La remisión de los pecados es necesaria para la incorporación al Cuerpo Místico, y la remisión de los pecados es un componente indispensable de la verdadera justificación por la cual uno se une fructíferamente a Jesucristo. Las palabras “por vosotros y por muchos” denotan los miembros del Cuerpo Místico que han recibido dicha remisión.

Las palabras POR VOSOTROS Y POR MUCHOSEN REMISIÓN DE LOS PECADOS son las palabras en la forma de la consagración que significan la unión de los fieles con Cristo o el Cuerpo Místico de Cristo, que es la gracia propia del sacramento de la eucaristía.

Ahora, si miramos la forma de consagración del Novus Ordo, ¿encontramos lo que significa el Cuerpo Místico/la unión de los fieles con Cristo (la gracia propia del sacramento de la eucaristía)? Esta es la forma de consagración en la Nueva Misa o Novus Ordo:

La forma de la Nueva Misa: “Porque éste es mi cuerpo. Porque éste es el cáliz de mi sangre, sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por vosotros y por todos para el perdón de los pecados”.

¿Esta significada la unión del Cuerpo Místico de Jesucristo por las palabras “por vosotros y por todos los hombres para el perdón de los pecados”? No. ¿Son todos los hombres parte del Cuerpo Místico? No. ¿Son todos los hombres parte de los fieles unidos con Cristo? No. ¡Podemos ver claramente que la Nueva Misa o el Novus Ordo ciertamente no significan la unión del Cuerpo Místico (la gracia propia del sacramento de la eucaristía), y por lo tanto no es un sacramento válido!

No hay nada más que decir… ¡la Nueva Misa no es válida!

Papa León XIII, Apostolicae curae, 1896: “Y todos saben que los sacramentos de la nueva Ley, como signos que son sensibles y que producen la gracia invisible, deben lo mismo significar la gracia que producen, que producir la que significan[33].

Papa León XIII, Apostolicae curae, 1896: “Esa forma no puede ser considerada apta o suficiente para el sacramento si omite lo que debe significar esencialmente”[34].

Papa Eugenio IV, Concilio de Florencia, “Exultate Deo”, 1439: “… porque conviene para significar el efecto de este sacramento, que es la unión del pueblo cristiano con Cristo”[35].

Para probar con más fuerza el punto, hay que notar que en todas las fórmulas de consagración en los ritos litúrgicos de la Iglesia católica, sea la liturgia armenia, la liturgia copta, la liturgia etíope, la liturgia siria, la liturgia caldea, etc., la unión de los fieles con Cristo o el Cuerpo Místico está significada en la forma de la consagración. Ninguna de las liturgias aprobadas por la Iglesia ha fallado en significar la unión de los fieles con Cristo.

Estas son las partes de las formas de consagración del vino usadas por los ritos orientales que significan lo que hace la Misa tradicional y lo que la Nueva Misa no hace: la unión y los miembros de la Iglesia

LA LITURGIA DE ARMENIA: “… porque por vosotros y por muchos será derramada en la expiación y el perdón de los pecados”.

Nótese que la unión y los miembros del Cuerpo Místico están significadas por las palabras por vosotros y por muchos en la expiación y el perdón de los pecados”.

LA LITURGIA BIZANTINA: “… porque por vosotros y por muchos será derramada en remisión de los pecados”.

Nótese que la unión y los miembros del Cuerpo Místico están significados.

LA LITURGIA COPTA: “… porque por vosotros y por muchos será derramada en remisión de los pecados”.

Nótese que la unión y los miembros del Cuerpo Místico están significados.

LA LITURGIA ETÍOPE: “… porque por vosotros y por muchos será derramada en remisión de los pecados”.

Nótese que la unión y los miembros del Cuerpo Místico están significados.

LA LITURGIA DE MALABAR: “… porque por vosotros y por muchos será derramada en remisión de los pecados”.

Nótese que la unión y los miembros del Cuerpo Místico están significados.

LA LITURGIA MARONITA: (esta forma es idéntica a la que siempre fue usada en el rito romano)

LA LITURGIA DE SIRIA: “Esta es mi sangre, de la Nueva Alianza, que será derramada y ofrecida para el perdón de los pecados y la vida eterna de vosotros y de muchos”.

Nótese que la unión y los miembros del Cuerpo Místico son significados por las palabras “para el perdón de los pecados y la vida eterna de vosotros y de muchos”.

Como podemos ver, la fórmula de consagración en todas las liturgias católicas significa la unión de los fieles con Cristo o el Cuerpo Místico de Cristo. En la Nueva Misa que dice: “por vosotros y por todos para el perdón de los pecados”, no significan el Cuerpo Místico ya que no todos pertenecen al Cuerpo Místico. Por lo tanto, la Nueva Misa no significa la gracia que la eucaristía produce. Ella no es válida.

Por lo tanto, un católico no puede asistir a la Nueva Misa bajo pena de pecado mortal. Aquellos que persisten en hacerlo cometen idolatría (adoración de un pedazo de pan). Jesucristo no está presente allí. La hostia no es más que un pedazo de pan, no es el cuerpo, la sangre, el alma y la divinidad de Nuestro Señor. La Iglesia siempre ha enseñado que acercarse a un sacramento dudoso (ya sea en la materia o en la forma) es pecado mortal. De hecho, el Papa Inocencio XI, en el Decreto del Santo Oficio del 4 de marzo de 1679[36], condena la idea que los católicos puedan recibir “sacramentos” probables. Y la Nueva Misa no es solamente dudosa, ella es inválida, ya que no significa la gracia que se supone debe producir. Ella es, en realidad, peor que un servicio protestante; es una abominación, que falsifica las palabras de Nuestro Señor Jesucristo y la fe católica.

Nota: En el momento que escribíamos esto surgieron algunos rumores de que el Vaticano, con el fin de engañar nuevamente a los tradicionalistas con la falsa Iglesia y la falsa Nueva Misa, está planeando corregir el error “por todos” en la forma de consagración. El hecho que el Vaticano vaya a hacer esto demuestra que “por todos” ofrece, como hemos dicho, un significado falso. Si llegaran a hacerlo, un católico debe seguir evitando todas las nuevas Misas bajo pena de pecado mortal, porque la Nueva Misa es, en sí misma, un servicio no católico; todavía faltan en la consagración las palabras “mysterium fidei”, y en cualquier caso la mayoría de los “sacerdotes” que la celebran no están válidamente ordenados (como se demuestra en el siguiente capítulo).

La Revolución Litúrgica: Una Nueva Misa (La Nueva Misa vs Misa Tradicional)
New Mass and New Rite of Ordination

Notas de la Sección 10:

[1] Las palabras de Dietrich Von Hildebrand, que fue, sin embargo, partidario de la religión del Vaticano II, pero se sintió obligado a hacer tal declaración sobre la Nueva Misa. Citado por Michael Davies, Pope Paul’s New Mass [La Nueva Misa del Papa Pablo], edición inglesa, Kansas City, MO: Angelus Press, 1989, p. 80.

[2] Papa San Pío V, Bula Quo Primum, 14 de julio de 1570.

[3] New Oxford Review [La Revista de Nuevo Oxford], Berkeley, CA, noviembre de 2006, “Notas”.

[4] The Ottaviani Intervention [La Intervención de Ottaviani], edición inglesa, Rockford, IL: Tan Books.

[5] Rama Coomeraswamy, The Problems with the New Mass [Los Problemas con la Nueva Misa], edición inglesa, Tan Books, p. 34.

[6] P. Anthony Cekada, The Problems With the Prayers of the Modern Mass [Los Problemas con las oraciones de las Misa Moderna], edición inglesa, Tan Books, 1991, pp. 9-13.

[7] Michael Davies, Pope Paul’s New Mass, edición inglesa, Kansas City, MO: Angelus Press, 1989, p. 80.

[8] Michael Davies, Pope Paul’s New Mass, edición inglesa, p. 126.

[9] Michael Davies, Pope Paul’s New Mass, edición inglesa, p. 395.

[10] Michael Davies, Pope Paul’s New Mass.

[11] Warran H. Carroll, A History of Christendom [Una Historia de la Cristiandad], edición inglesa, vol. 4 (The Cleaving of Christendom [La Hendidura de la Cristiandad]), Front Royal, VA: Christendom Press, 2000, p. 229.

[12] Michael Davies, Cranmer’s Godly Order [El Orden Piadoso de Cranmer], edición inglesa, Fort Collins, CO: Roman Catholic Books, 1995, p. 183.

[13] Michael Davies, Pope Paul’s New Mass, p. 398.

[14] Octava Controversia Generalis, Liber II. Controversia Quinta, Caput XXXI.

[15] Michael Davies, Cranmer’s Godly Order, edición inglesa, p. 65.

[16] Michael Davies, Pope Paul’s New Mass, p. 285.

[17] Michael Davies, Pope Paul’s New Mass, p. 320.

[18] Michael Davies, Cranmer’s Godly Order, edición inglesa, p. 210.

[19] Michael Davies, Pope Paul’s New Mass, p. 504.

[20] También es hablado en Pope Paul’s New Mass, pp. 102; 504-505.

[21] Denzinger, The Sources of Catholic Dogma [El Magisterio de la Iglesia], B. Herder Book Co. trigésima edición inglesa, 1957, no. 695.

[22] Decrees of the Ecumenical Councils [Los Decretos de los Concilios Ecuménicos], edición inglesa, vol. 1, p. 581; Denzinger 715.

[23] Una traducción común, encontrada en muchas publicaciones, de las palabras en latín del misal romano del altar, en De Defectibus, cap. 5, parte 1.

[24] Denzinger 414-415.

[25] Michael Davies, Cranmer’s Godly Order, edición inglesa, p. 306.

[26] The Catechism of the Council of Trent [El Catecismo del Concilio de Trento], edición inglesa, Tan Books, 1982, p. 227.

[27] San Alfonso de Ligorio, Tratado sobre La Santa Eucaristía, edición inglesa, Redemptorist Fathers, 1934, p. 44.

[28] Denzinger 2301

[29] Una traducción común, encontrada en muchas publicaciones, de las palabras en latín del misal romano del altar, en De Defectibus, cap. 5, parte 1.

[30] Denzinger 1963.

[31] Denzinger 698.

[32] Santo Tomás de Aquino, Summa Theologica, Allen, TX: Christian Classics, Pt. III, C. 73, A. 3.

[33] Denzinger 1963.

[34] The Great Encyclical Letters of Pope Leo XIII [Las Grandiosas Encíclicas del Papa León XIII], edición inglesa, Tan Books, 1995, p. 401.

[35] Denzinger 698.

[36] Denzinger 1151



10. El Nuevo Rito de Ordenación

Michael Davies: “… se ha eliminado [del nuevo rito de Pablo VI] toda oración en el rito tradicional [de ordenación] que afirmaba expresamente el papel esencial de un sacerdote como hombre ordenado para ofrecer el Sacrificio propiciatorio por los vivos y los muertos. En la mayoría de los casos estas fueron las oraciones precisas eliminadas por los reformadores protestantes, o si no exactamente las mismas hay un claro paralelismo” (1).

Además de la invalidez de los cambios hechos en la Misa, el diablo sabía que tenía que alterar el rito de ordenación para que los sacerdotes de la nueva Iglesia también fuesen inválidos.

El nuevo rito de las sagradas órdenes (obispos, sacerdotes, diáconos) fue aprobado e impuesto por Pablo VI el 18 de junio de 1968. La siguiente información es crucial que todo católico debe conocer, ya que se refiere a la validez de esencialmente todo “sacerdote” ordenado dentro de la estructura diocesana desde aproximadamente 1968 [NOTA: Jorge Mario Bergoglio, Antipapa Francisco I, fue ordenado “sacerdote” el 13 de Diciembre de 1969, con el nuevo rito], y, en consecuencia, se refiere a la validez de innumerables confesiones, misas indultadas, etc.

El 30 de noviembre de 1947, el Papa Pío XII publicó una constitución apostólica llamada “Sacramentum Ordinis”. En esta constitución, el Papa declaró, por virtud de su suprema autoridad apostólica, las palabras que son necesarias para una ordenación válida para el sacerdocio.


Pío XII, en“Sacramentum Ordinis”, reguló cómo debe administrarse el Sacramento del Orden Sacerdotal

LA FORMA TRADICIONAL PARA LA ORDENACIÓN SACERDOTAL

Papa Pío XII, Sacramentum Ordinis, 30 de noviembre de 1947: “Siendo esto así, después de invocar la lumbre divina, con nuestra suprema autoridad apostólica y a ciencia cierta, declaramos y, en cuanto preciso sea, decretamos y disponemos: En la ordenación presbiteral, la materia es la primera imposición de manos del obispo que se hace en silencio… La forma [de la ordenación] consta de las palabras del “Prefacio” de las que son esenciales y, por tanto, requeridas para la validez, las siguientes:
► “Da, te rogamos, Padre omnipotente, a este siervo tuyo la dignidad del Presbiterio (presbyterii dignitatem); renueva en sus entrañas el espíritu de santidad para que [ut] alcance recibido de ti, oh Dios, el cargo del segundo mérito y muestre con el ejemplo de su conducta la severidad de las costumbres” (2).

LA NUEVA FORMA PARA LA ORDENACIÓN SACERDOTAL

Esta es la nueva forma del nuevo rito de ordenación sacerdotal:

● “Da, te rogamos, Padre omnipotente, a este siervo tuyo, la dignidad del Presbiterio; renueva en sus entrañas el espíritu de santidad. Alcance recibido de ti, oh Dios, el cargo del segundo mérito y muestre con el ejemplo de su conducta la severidad de las costumbres” (3).

La diferencia entre las dos formas está en que en el nuevo rito se ha omitido la palabra latina “ut” (que significa “para que”). Esto puede parecer insignificante, pero en Sacramentum Ordinis, Pío XII declaró que esta palabra era esencial para la validez. Además, la omisión de “para que” sugiere una relajación de la designación del efecto sacramental (que confiere el oficio de segundo rango). En otras palabras, la eliminación de “para que” presupone una ordenación que ya ha sido realizada, sin embargo no se realiza a medida que se pronuncian las palabras.

Dado que el nuevo rito pretende ser el rito romano, esta eliminación de “ut” (“para que”) hace que el nuevo rito sea de una validez cuestionable. Sin embargo, hay un problema mucho mayor que demuestra que el nuevo rito es inválido.

EL MAYOR PROBLEMA CON EL NUEVO RITO DE ORDENACIÓN NO ESTÁ LA FORMA, SINO EN LAS CEREMONIAS CIRCUNDANTES QUE HAN SIDO ELIMINADAS

El cambio a la forma esencial no es el único problema con el nuevo rito de ordenación promulgado por Pablo VI. Los siguientes puntos son demasiado importantes, debido a que el sacramento del orden, si bien fue instituido por Nuestro Señor Jesucristo, no fue instituido por Nuestro Señor con una forma sacramental específica –a diferencia de los sacramentos de la eucaristía y bautismo, que fueron instituidos con una forma sacramental específica–, de modo que la forma de las palabras en la ordenación le dan su significado e importancia por los ritos y ceremonias que lo circundan.

En su famosa bula, Apostolicae curae, del 13 de septiembre de 1896, el Papa León XIII declaró solemnemente que las ordenaciones anglicanas son inválidas. Esto significa que la secta anglicana no tiene sacerdotes u obispos válidos.

Papa León XIII, Apostolicae curae, 13 de septiembre de 1896: “Por propia iniciativa y a ciencia cierta, pronunciamos y declaramos que las ordenaciones hechas en rito anglicano han sido y son absolutamente inválidas y totalmente nulas” (4).


El Papa León XIII declaró que los sacerdotes y obispos anglicanos son INVÁLIDOS Y NULOS

Al hacer esta declaración solemne, debe entenderse que el Papa León XIII no estaba invalidando las ordenaciones anglicanas, sino más bien estaba declarando que eran inválidas debido a los defectos en el rito. Pero,¿cuáles eran los defectos o problemas que León XIII veía en el rito anglicano que contribuían a su invalidez?

Papa León XIII, Apostolicae curae, 13 de septiembre de 1896: “Cuando alguien hace uso correcto y serio de la forma debida y de la materia requerida para efectuar o conferir el sacramento, sería considerado por el propio hecho de hacer lo que la Iglesia hace. Sobre este principio se basa la doctrina de que un sacramento es verdaderamente conferido por el ministerio de quien es un hereje o un no bautizado [significando que una persona que no está bautizada sólo puede conferir el sacramento del bautismo, pero no los otros sacramentos], con tal que se emplee el rito católico. Por otra parte, si se cambia el rito, con la intención manifiesta de introducir otro rito no aprobado por la Iglesia y rechazar lo que la Iglesia hace, y que por la institución de Cristo pertenece a la naturaleza del sacramento, entonces está claro que sólo no es la intención necesaria querida para el sacramento, sino que también la intención es adversa a y destructiva del sacramento” (5).

Aquí vemos al Papa León XIII enseñando que si un ministro utiliza el rito católico en conferir el sacramento del orden, con la materia y forma correcta, él es tomado en cuenta por la misma razón de haber tenido la intención de hacer lo que la Iglesia hace (es necesario para la validez de cualquier sacramento tener el propósito de hacer lo que la Iglesia hace). Por otra parte, él nos dice, que si se cambia el rito con la manifiesta intención de introducir un nuevo rito no aprobado por la Iglesia, y rechazando lo que la Iglesia hace, entonces la intención no es apenas insuficiente, sino que es destructiva del sacramento.

La validez del Sacramento radica, aparte de la idoneidad del que lo confiere, en que se administre con la forma (el Ritual) y materia (el objeto que se utiliza) adecuada. Si no se hace lo que la Iglesia hace, EL SACRAMENTO ES DESTRUIDO.

¿Y cuáles son las cosas que el Papa León XIII describe que demuestran la intención destructiva del rito anglicano de ordenación?

Papa León XIII, Apostolicae curae, el 13 de septiembre de 1896: “Porque, al dejar de lado las otras razones que muestran que esto es insuficiente para la intención en el rito anglicano, que para todos sea suficiente este argumento: de los que han sido deliberadamente eliminados lo establece la dignidad y oficio del sacerdocio en el rito católico. Por consecuencia, esa forma no puede considerarse apta o suficiente para el sacramento que omite lo que debe esencialmente significar” (6).

Papa León XIII, Apostolicae curae, el 13 de septiembre de 1896: “Por tanto sucede que, como el sacramento del orden y el verdadero sacerdotium [el sacerdote sacrificador] de Cristo fue completamente eliminado del rito anglicano, y dado que el sacerdotium [sacerdocio] es de ninguna manera conferido verdadera y válidamente en la consagración episcopal del mismo rito, por la misma razón, por tanto, el episcopado de ninguna manera se puede conferir verdadera y válidamente por éste, y esto tanto o más cuanto que entre los primeros deberes del episcopado es el de la ordenación de los ministros para la santa Eucaristía y el Sacrificio” (7).

Papa León XIII, Apostolicae curae, el 13 de septiembre de 1896: “Estando plenamente consciente de la conexión necesaria entre la fe y el culto, entre la ley de la creencia y la ley de la oración’, bajo pretexto de regresar a la forma primitiva, ellos corrompieron el orden litúrgico en muchas maneras para acomodarse a los errores de los reformistas. Por esta razón, en todo el ordinal, no hay ninguna mención clara del sacrificio, de la consagración, del sacerdotium [sacerdocio sacrificador], sino, como ya hemos declarado, todo rastro de estas cosas, que estaban en las oraciones del rito romano en cuanto no las han rechazado por completo, fueron deliberadamente eliminadas. De esta manera, el carácter natural –o el espíritu, como suele llamarse– del ordinal se manifiesta claramente en sí mismo. Por tanto, si adolece en su origen, es totalmente insuficiente para conferir las órdenes, y era imposible que en el transcurso del tiempo se volviera suficiente, ya que ningún cambio ha tenido lugar” (8).

Por causa de acoger en sí la herejía protestante y eliminarse toda referencia Católica, el sacerdocio y el episcopado anglicano NO TIENEN VALIDEZ ALGUNA

¡Estimado lector, estas cosas descritas arriba por el Papa León XIII como es la invalidez del rito de ordenación anglicano – la eliminación sistemática de toda referencia al sacrificio de la Misa, la consagración y el verdadero sacerdocio sacrificador – son exactamente las cosas que ocurrieron en el nuevo rito de ordenación promulgado por Pablo VI! Michael Davis, en su libro El Orden de Melquisedec – a pesar de sus conclusiones falsas sobre esta y otras materias – se ve obligado a admitir estos impresionantes hechos:

Michael Davies, en su libro El Orden de Melquisedec –a pesar de sus conclusiones falsas sobre esta y otras materias– se ve obligado a admitir estos impresionantes hechos:

Michael Davies: “Como quedó claro en la sección anterior, cada oración en el rito tradicionalista [de la ordenación] que declaraba específicamente el oficio esencial del sacerdote como el hombre ordenado para ofrecer el Sacrificio propiciatorio para los vivos y a los muertos, ha sido eliminado [del nuevo rito de Pablo VI]. En la mayoría de los casos fueron estas las oraciones que fueron precisamente eliminadas por los reformistas protestantes, o si no precisamente las mismas, hay un claro paralelismo” (9).

Michael Davies: “… en el nuevo rito de la Ordenación no hay ninguna oración obligatoria que deje claro que la esencia del sacerdocio católico es la investidura de los poderes para ofrecer el sacrificio de la Misa y de absolver los pecados de los hombres, y que el sacramento imprime un carácter que diferencia a un sacerdote de un lego común, no sólo en grado sino en esencia... No hay ni una palabra en él que sea incompatible con la creencia protestante” (10).

Estas son algunas de las oraciones y ceremonias específicas que establecen la verdadera naturaleza del sacerdocio en el rito tradicional y que han sido eliminadas específicamente en el nuevo rito de Ordenación del Pablo VI. La siguiente información se encuentra en el libro de Michael Davies, The Order of Melchisedech [El Orden de Melquisedec], pp. 79 y siguientes.

En el rito tradicional, el obispo se dirige a los ordenandos y dice:

► “Porque es deber del sacerdote ofrecer el Sacrificio, bendecir, dirigir, enseñar y bautizar”.

Esta admonición ha sido abolida.

A continuación, en el rito tradicional sigue la Letanía de los Santos. Ella ha sido abreviada en el nuevo rito. El nuevo rito suprimió la siguiente afirmación no ecuménica:

► “Que os dignéis reconducir a todos los que se han desviado de la unidad de la Iglesia, y llevar a todos los creyentes a la luz del Evangelio”.

A continuación, en el rito tradicional, después de pronunciada la forma esencial, que ha sido cambiada en el nuevo rito (véase arriba), el obispo reza otra oración, que incluye lo siguiente:

Que su misión sea cambiar con la bendición incorrupta, para el servicio del pueblo, el pan y el vino en el Cuerpo y Sangre de tu Hijo”.

Esta admonición ha sido abolida.

En el rito tradicional, el obispo entona a continuación el Veni Creator Spiritus mientras unge a cada sacerdote diciendo:

► “Dignaos, Señor, consagrar y santificar estas manos por esta unción y nuestra bendición. Que todo lo que bendigan sea bendito y que todo lo que consagren sea consagrado y santificado en el nombre de nuestro Señor Jesucristo”.

Esta oración ha sido abolida. Y esta oración es tan importante que fue incluso mencionada por Pío XII en Mediator Dei # 57:

Papa Pío XII, Mediator Dei, # 43, 20 de noviembre de 1947: “Además, como ya hemos dicho, sólo ellos [los sacerdotes] están investidos del carácter indeleble que los ‘configura’ al Sacerdocio de Cristo, y sólo sus manos son consagradas ‘para que sea bendito todo lo que bendigan, y todo lo que consagren sea consagrado y santificado en el nombre de nuestro Señor Jesucristo’” (11).

Nótese que Pío XII, al hablar de cómo los sacerdotes han sido marcados en la ordenación, hace referencia a esta muy importante oración que fue abolida específicamente en el nuevo rito de 1968 de Pablo VI.

Poco después de esta oración en el rito tradicional, el obispo le dice a cada ordenando:

► “Recibid el poder de ofrecer sacrificios a Dios, y celebrar la Misa, tanto para los vivos y los muertos, en el nombre de Nuestro Señor”.

Esta excepcionalmente importante oración ha sido eliminada en el nuevo rito.

En el rito tradicional, los nuevos sacerdotes a continuación concelebran la Misa con el obispo. Al final, cada nuevo sacerdote se arrodilla ante el obispo que impone sus manos sobre la cabeza de cada uno diciendo:

► “Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados les serán perdonados; y a quienes se los retuviereis les será retenidos”.

Esta ceremonia y oración ha sido abolida.

En el rito tradicional:

► “… a continuación los nuevos sacerdotes prometen obediencia a su obispo quien les “encarga” tener en cuenta que el ofrecer la Santa Misa no está exenta de riesgos y que deben aprender de diligentes sacerdotes todo lo que sea necesario antes de comprometerse temerosamente en tal responsabilidad”.

Esta admonición ha sido abolida.

Finalmente, antes de terminar la Misa, el obispo imparte una bendición:

“La bendición del Dios Todopoderoso, Padre, Hijo, y Espíritu Santo, descienda sobre vosotros, y os bendecimos en el orden sacerdotal, permitiéndoos ofrecer sacrificios propiciatorios a Dios todopoderoso por los pecados del pueblo”.

Esta bendición ha sido abolida.

Conclusión: Es totalmente evidente de estos hechos que no hay en el nuevo rito intención de ordenar a verdaderos sacerdotes sacrificantes. Cada una de las referencias preceptivas para el verdadero sacrificio sacerdotal fueron abolidas deliberadamente, al igual que en el rito anglicano – que fue declarado inválido por el mismo Papa León XIII.

Por tanto, las siguientes palabras declaradas por el Papa León XIII se aplican exactamente al nuevo rito de Pablo VI.

Papa León XIII, Apostolicae curae, 13 de septiembre de 1896: “Por esta razón en todo el Ordinal no sólo no hay ninguna mención clara del sacrificio, de la consagración, del sacerdotium [sacerdocio sacrificial], sino, como hemos dicho, todo rastro de estas cosas que estaban en las oraciones del rito católico fueron eliminadas deliberadamente y por completo. En esta manera el carácter natural –o el espíritu como suele llamarse– del Ordinal se manifiesta claramente” (12).

El nuevo rito se ajusta precisamente a esta descripción. ¿Podría alguien negar este hecho? No, para hacerlo tendría que dar falso testimonio. El nuevo rito de la ordenación eliminó específicamente el sacerdocio sacrificial. La intención manifiesta es contraria a la intención de la Iglesia y no puede ser suficiente para su validez.

Papa León XIII, Apostolicae curae, el 13 de septiembre de 1896: “Porque, al dejar de lado otras razones que demuestran que esto es insuficiente para el propósito en el rito anglicano, que para todos que sea suficiente este argumento: de ellos han sido deliberadamente eliminadas todas las formas de dignidad y oficio del sacerdocio en el rito católico. Esa forma, consiguientemente, no puede considerarse apta o suficiente para el sacramento porque omite lo que debe esencialmente significar” (13).

Michael Davis demuestra que el nuevo rito no es válido

En su libro The Order of Melchisedech “El Orden de Melquisedec”, Michael Davies (un hombre que en realidad defiende la validez del nuevo rito de ordenación) se ve obligado, ante la evidencia innegable, a hacer afirmación tras afirmación que prueba que el nuevo rito de ordenación debe ser considerado inválido, al igual que el rito anglicano. Estas son algunas:

Michael Davies, El Orden de Melquisedec, p. 97: “Si el nuevo rito católico se considera satisfactorio, entonces todo el caso formulado por Apostolicae curae [de León XIII] está minado… Si el nuevo rito católico, despojado de toda oración preceptiva que significa el poder esencial del sacerdocio es válido, entonces no parece haber ninguna razón por la cual el rito anglicano de 1662 no deba ser válido también, y mucho menos puede haber alguna posible objeción en a los Ordinales Anglicanos de 1977 Serie III”.

Michael Davies, El Orden de Melquisedec, p. 99: “Como comentario final sobre el nuevo ordinal católico, me gustaría citar un pasaje de Apostolicae curae y preguntar a cualquier lector que me demuestre cómo las palabras que el Papa León XIII escribió sobre el rito Cranmer no puedan ser aplicables al nuevo ordinal católico, al menos en cuanto a las oraciones preceptivas”.

Michael Davies, El Orden de Melquisedec, p. 109: “… las diferencias entre el rito católico de 1968 y del nuevo ordinal anglicano son tan mínimas que es difícil creer que no están destinadas para el mismo propósito… Se va encontrar que toda fórmula imperativa, que pudiera interpretarse como una negación de otorgamiento del poder específicamente sacerdotal a los fieles en general ha sido cuidadosamente excluida del nuevo rito”.

Michael Davies, El Orden de Melquisedec, pp. 94-95: “Cuando los cambios [del rito de la Ordenación] se consideran en conjunto parece imposible creer que cualquier católico integro pueda negar que no sea evidente y alarmante el paralelo con la reforma de Cranmer [la reforma anglicana]. Es bastante obvio que hay fuerzas poderosas dentro de la Iglesia católica y de las diversas denominaciones protestantes que están decididas a lograr a toda costa un ordinal común… Los protestantes del siglo decimosexto cambiaron el pontifical tradicional porque ellos rechazaban la doctrina católica del sacerdocio. El arzobispo Bugnini y su Consilium cambió de tal manera el Pontifical Romano que hace que parezca que hay poca o ninguna diferencia de creencia entre católicos y protestantes, socavando de esta manera la Apostolicae curae [de León XIII]” (14).

Santo Tomás de Aquino, Summa Teologica, Pt. III, q. 60, a. 8: “…la intención es esencial para el sacramento, como se explicará más adelante. Por tanto, si se intentase con esta adición o sustracción realizar un rito distinto al reconocido por la Iglesia, parece que el sacramento no es válido, pues no parece tener la intención de hacer lo que hace la Iglesia”.

También vale la pena señalar que Cranmer, al crear el inválido rito anglicano, abolió el subdiaconado y las órdenes menores y las reemplazó con un ministerio de tres grados –obispos, sacerdotes y diáconos-. Esto es exactamente lo que hizo Pablo VI al cambiar los ritos católicos.

El nuevo rito menciona que los candidatos para la ordenación deben ser elevados al “sacerdocio”, pero también lo dice el anglicano inválido. El hecho es que el Papa León XIII explica en Apostolicae curae que si un rito de Ordenación implica la exclusión del poder de ofrecer los sacrificios propiciatorios, como hace el nuevo rito, entonces es necesariamente invalido, si bien que pueda expresar o mencionar la palabra “sacerdote”.

La Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos admitió que la teología católica del sacerdocio no se hizo explícita en el rito de 1968. (15).

El hecho es que el nuevo rito de Pablo VI es un rito totalmente nuevo, que rechaza lo que la Iglesia hace al rechazar lo que por institución de Cristo pertenece a la naturaleza del sacramento [el sacerdocio sacrificial], por lo que es evidente que la intención necesariamente manifestada por este rito es insuficiente, e incluso adversa y destructivas del sacramento del orden sacerdotal (León XIII). Estos hechos demuestran que el nuevo rito de ordenación de Pablo VI no puede considerarse válido, sino que debe ser considerado nulo.

Conclusión: Esto significa que toda confesión de pecados mortales a los “sacerdotes” que fueron ordenados en el nuevo rito debe hacerse de nuevo con un sacerdote ordenado válidamente en el rito tradicional del orden sacerdotal hecho por un obispo consagrado en el rito tradicional de la consagración episcopal. Si uno no puede recordar qué pecados fueron confesados a un “sacerdote” del nuevo rito, y cuáles fueron ya perdonados por un sacerdote ordenado en el rito tradicional, entonces el católico debe hacer una confesión general mencionando todos sus pecados mortales (si hubo alguno) que pudieran haber sido confesados a un “sacerdote” ordenado con el rito de Pablo VI (el nuevo rito).

Obviamente que, bajo pena de pecado mortal, ningún católico puede recurrir lícitamente a “sacerdotes” ordenados en el nuevo rito de Pablo VI para recibir la “comunión” o la confesión o cualquier otro sacramento que requiera un sacerdocio válido, puesto que ellos no son sacerdotes válidos.

Como ya fue mencionado, el Papa Inocencio XI, Decreto del Santo Oficio de 4 de marzo de 1679(16), condenó la idea de que los católicos pueden recibir sacramentos que sean “probables”. En otras palabras, incluso si uno creyera que el nuevo rito de ordenación es probablemente válido (lo cual claramente falso, ya que es claramente inválido), estaría igualmente prohibido, bajo pena de pecado mortal, recibir los sacramentos de manos aquellos “ordenados” en él. Los sacramentos solo pueden recibirse cuando la materia y la forma son ciertamente válidas.

Estos hechos significan que todas las misas indultadas celebradas por los “sacerdotes” ordenados en el nuevo rito de Pablo VI (rito de 1968) son inválidas y no pueden ser atendidas.

La Sociedad de San Pío X ocasionadamente permite que entren a su sociedad hombres que fueron “ordenados” en el nuevo rito de ordenación, y no siempre los vuelven a ordenar condicionalmente –o al menos no lo admiten públicamente-. Estas “misas” ofrecidas por tales “sacerdotes” serían inválidas.

Esos sacerdotes que fueron “ordenados” en el nuevo rito de Pablo VI que están abiertos a la verdad deben ser vueltos a ordenar por un obispo consagrado válidamente en el rito tradicionalista. Esto también significa necesariamente que el novus ordo missae (la nueva Misa), sin incluso considerar sus propios problemas que la hacen inválida en sí, es inválida si es celebrada por cualquier “sacerdote” ordenado en el nuevo rito de ordenación.

Notas de la Sección 10:

1 Michael Davies, The Order of Melchisedech [El Orden de Melquisedec], edición inglesa, Harrison, NY: Roman Catholic Books, 1993, p. 83.

2 Denzinger, The Sources of Catholic Dogma [El Magisterio de la Iglesia], B. Herder Book Co. trigésima edición inglesa, 1957, no. 2301.

3 The Oratory Catechism [El Catecismo del Oratorio], publicado por The Oratory of Divine Truth, 2000, p. 340; también The Rites of the Catholic Church [Los Ritos de la Iglesia Católica], edición inglesa, The Liturgical Press, vol. 2, 1991, pp. 44-45.

4 The Great Encyclical Letters of Pope Leo XIII [Las Gran Cartas Encíclicas del Papa León XIII], edición inglesa, Rockford, IL: Tan Books, 1995, p. 405; Denzinger 1966.

5 The Great Encyclical Letters of Pope Leo XIII, edición inglesa,p. 404.

6 The Great Encyclical Letters of Pope Leo XIII, edición inglesa, p. 401.

7 The Great Encyclical Letters of Pope Leo XIII, edición inglesa, p. 402.

8 The Great Encyclical Letters of Pope Leo XIII, edición inglesa, pp. 402-403.

9 Michael Davies, The Order of Melchisedech, edición inglesa, Harrison, NY: Roman Catholic Books, 1993, p. 83.

10 Michael Davies, The Order of Melchisedech, edición inglesa, p. xix.

11 The Papal Encyclicals [Las Encíclicas Papales], de Claudia Carlen, edición inglesa, Raleigh: The Pierian Press, 1990, vol. 4 (1939-1958), p. 127.

12 The Great Encyclical Letters of Pope Leo XIII, edición inglesa, pp. 402-403.

13 The Great Encyclical Letters of Pope Leo XIII, edición inglesa, p. 401.

14 Michael Davies, The Order of Melchisedech, edición inglesa, p. 94-95.

15 Michael Davies, The Order of Melchisedech, edición inglesa, p. xxii.

16 Denzinger 1151.



11. El Nuevo Rito de Consagración de Obispos

Pablo VI también cambió el rito de la consagración de obispos. Esto es muy importante porque grupos como la Fraternidad de San Pedro y el Instituto Cristo Rey (grupos indultados que ofician la misa latina tradicional) ordenan a sus hombres según el rito de ordenación tradicional, pero son ordenaciones hechas por “obispos” que fueron ordenados según el nuevo rito de consagración episcopal.

Este asunto también es importante porque Benedicto XVI, el hombre que pretendió ser el obispo de Roma, fue “consagrado” en este nuevo rito de consagración episcopal el 28 de mayo de 1977 (1). Si él no es un obispo válidamente consagrado, entonces no puede ser el obispo de Roma.

En Sacramentum Ordinis, del 30 de noviembre de 1947, el Papa Pío XII declaró cuál era la forma esencial para la consagración de los obispos:

LA FORMA TRADICIONAL PARA LA CONSAGRACIÓN DE LOS OBISPOS

Papa Pío XII, Sacramentum Ordinis, 30 de noviembre de 1947: “En cuanto a la materia y la forma en la otorgación de cada una de las órdenes, por nuestra misma suprema autoridad apostólica, decretamos y constituimos lo siguiente: (…) en la ordenación o consagración episcopal (…) La forma consta de las palabras del “Prefacio” de las que son esenciales y, por tanto, requeridas para la validez, estas son las siguientes:

► “Completa en tu sacerdote la plenitud de tu ministerio y, provisto de los ornamentos de toda glorificación, santifícalo con el rocío del ungüento celeste” (2).

Con su mención de “la plenitud de tu ministerio… los ornamentos de toda glorificación”, esta forma tradicional significa de manera inequívoca el poder del episcopado, que es la “plenitud del sacerdocio”. En el rito de 1968 de Pablo VI, la nueva forma es la que se muestra a continuación. Ambas formas tienen sólo una cosa en común, la palabra “et”, que significa “y”.

LA NUEVA FORMA DE PABLO VI PARA LA CONSAGRACIÓN DE LOS OBISPOS

● “Y ahora derrama sobre este elegido aquella fuerza que está en Ti, el Espíritu que gobierna, que has dado a Tu Hijo amado, Jesucristo, el Espíritu que Él mismo dio a los santos apóstoles, que han fundado la Iglesia en todo lugar para constituir tu templo para la gloria incesante y alabanza de tu nombre” (3).

Esta nueva forma no significa inequívocamente el poder del episcopado. En las Escrituras o la Tradición (ej. Salmo 5,13), la frase “el Espíritu que gobierna” se usa para referirse a muchas cosas, pero no significa inequívocamente los poderes del episcopado. Por lo tanto, la validez de la nueva forma es gravemente dudosa en su validez.

Además del cambio tan devastador a la forma esencial, muchas otras cosas han sido eliminadas. De hecho, no hay ni una declaración inequívoca sobre el efecto sacramental que la consagración episcopal produce. En el rito tradicional de la consagración, el que va a consagrar instruye al obispo elegido en los términos siguientes:

► “Un Obispo juzga, interpreta, consagra, ordena, ofrece, bautiza y confirma”.

Esto ha sido eliminado.

► En el rito tradicional, al que va a ser obispo se le pide que confirme su creencia en cada uno de los artículos del Credo.

Esto ha sido eliminado.

► En el rito tradicional, al que va a ser obispo se le pregunta si “anatematizará toda herejía que surja en contra de la Santa Iglesia Católica”.

Esto ha sido eliminado. La supresión de este requisito de anatematizar la herejía es importante, porque de hecho ésta es una de las funciones de un obispo.

En el rito tradicional, después de la oración consagratoria, las funciones de un obispo son especificadas nuevamente con estas palabras:

► “Dadle, oh Señor, las llaves del reino de los cielos (…) todo lo que atare sobre la tierra, sea también atado en los cielos; y todo lo que desatare sobre la tierra, sea también desatado en los cielos. A quienes él retenga los pecados les serán retenidos, y perdónales los pecados a quienes él se los perdone (…) Concédele, oh Señor, una sede episcopal…”

Esta oración completa ha sido abolida en el nuevo rito.

Conclusión: El nuevo rito de consagración episcopal de Pablo VI tiene una forma radicalmente diferente de la que Pío XII declaró era necesaria para su validez. La nueva forma no significa inequívocamente los poderes del episcopado. El nuevo rito de consagración episcopal no se puede considerar válido, puesto que se considera inválido aquello cuya materia o forma es dudosa.

Todos los “sacerdotes” ordenados por “obispos” que fueron consagrados según este rito, aunque se utilice el rito de ordenación tradicional, como es en mayoría de los sacerdotes de la Fraternidad de San Pedro, de los sacerdotes del Instituto Cristo Rey, etc., no pueden considerarse sacerdotes válidos. Sus “misas” deben ser evitadas.

Notas de la Sección 11:

1 Biografía de Benedicto XVI, sitio web del Vaticano: www.vatican.va

2 Denzinger, The Sources of Catholic Dogma [El Magisterio de la Iglesia], B. Herder Book Co. trigésima edición inglesa, 1957, no. 2301.

3 The Rites of the Catholic Church [Los Ritos de la Iglesia Católica], edición inglesa, Collegeville, MN: The Liturgical Press, 1991, Vol. 2, p. 73.



12. Los Nuevos Sacramentos: los cambios en los otros sacramentos

Los enemigos llenos de astucia han colmado de oprobios y amarguras a la Iglesia, esposa del Cordero inmaculado, y sobre sus bienes más sagrados han puesto sus manos criminales. Aun en este lugar sagrado, donde fue establecida la Sede del beatísimo Pedro y la cátedra de la Verdad que debe iluminar al mundo, han elevado el abominable trono de su impiedad con el designio inicuo de herir al Pastor y dispersar al rebaño” (Profecía del Papa León XIII sobre una apostasía en el futuro, 1888).

Además de hacer cambios inválidos a la Misa, a los ritos de la ordenación y de consagración episcopal, como ya vimos, Pablo VI cambió los ritos de los otros cinco sacramentos.

EL BAUTISMO

El nuevo orden del bautismo fue promulgado el 15 de mayo de 1969. Las preguntas: “¿Renunciáis a Satanás?” y “¿Creéis...?” se dirigen ahora a los “padres y padrinos”; ya no son dirigidas hacia el candidato para el bautismo. En el nuevo rito, al candidato para el bautismo ya ni siquiera se le pregunta si él cree.

En el nuevo rito, el niño recién bautizado ya no recibe la vela encendida – sino que se le da a un padre o padrino. También, el niño recién bautizado ya no recibe la prenda blanca – ella sólo se menciona simbólicamente. Ya no es necesario que el candidato para el bautismo haga un voto de bautismo.

Además, ¡en el nuevo rito del bautismo de Pablo VI se omiten todos los exorcismos del diablo!

¿Por qué quitar las oraciones del exorcismo? Si bien que Satanás es mencionado en los textos, él no es expulsado.

Conclusión: Con tal que la persona que es bautizada en la Iglesia novus ordo se le vierte agua y se use la forma esencial – “Yo te bautizo, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” – con la intención de hacer lo que la Iglesia hace, el bautismo es válido, a pesar de los otros problemas circundantes al rito. Pero estos cambios al rito del bautismo, si bien no son esenciales para su validez, sirven para revelar el verdadero carácter e intención de los hombres que han puesto en marcha la revolución del Vaticano II.

LA CONFIRMACIÓN

El nuevo orden de la confirmación fue promulgado el 15 de agosto de 1971. La forma y la materia del sacramento han sido cambiadas.

La forma tradicional del sacramento de la confirmación es la siguiente:

► “Yo te signo con la señal de la cruz, y te confirmo con el crisma de la salvación, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén”.

La nueva forma en el nuevo rito para el sacramento de la confirmación es la siguiente:

► “N., recibe el sello del don del Espíritu Santo”.

Como podemos ver, la forma tradicional de la confirmación ha sido fundamentalmente cambiada. De hecho, la nueva forma usa la forma usada en los ritos orientales. ¿Por qué Pablo VI reemplazó la forma tradicional del rito romano con la forma del rito oriental? Veremos la importancia de este cambio cuando veamos la materia de la confirmación, que también ha sido cambiada. Tradicionalmente la mayoría de los teólogos consideran como materia próxima de la confirmación la imposición de las manos y el signo y la unción en la frente, y como materia remota el crisma de aceite de olivo y bálsamo consagrado por el obispo. En el nuevo rito de la confirmación de Pablo VI, ¡la imposición de las manos se ha suprimido, y otros aceites vegetales pueden reemplazar el aceite de oliva, y cualquier otra especia puede ser usada en vez del bálsamo!

En el Nuevo Testamento, la imposición de las manos estuvo siempre presente en la confirmación (véase Hechos 8, 17; Hechos 19, 6). Pero en el nuevo rito de la confirmación no hay imposición de las manos. Ella ha sido abolida. Solo con esto se hace que sea muy dudoso el nuevo rito de la confirmación de Pablo VI. Además, en el rito oriental de la confirmación, cuando el obispo pronuncia la forma, él impone sus manos, completando así su acción con las palabras de la forma. Sin embargo, en el nuevo rito, a pesar que se utiliza la forma de rito oriental, las palabras no son completadas por la acción de la imposición de las manos, como es en el rito oriental, haciéndola así más que dudosa.

Conclusión: Teniendo en cuenta los cambios que se han hecho, la validez de la nueva confirmación es muy dudosa.

LA CONFESIÓN

El sacramento de la penitencia ha sido cambiado a una “celebración de la reconciliación”. El nuevo rito de la penitencia o confesión fue promulgado por Pablo VI el 2 de diciembre de 1973. La forma esencial, necesaria para que un sacerdote no herético válidamente ordenado pueda absolver a alguien son las siguientes palabras:

“Yo te absuelvo de tus pecados en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” (Concilio de Florencia, “Exultate Deo”, Denzinger 696).

Quizás esto sea una sorpresa pero esta forma esencial no ha sido cambiada en el nuevo rito de la confesión. Hay algunos sacerdotes del novus ordo que no dicen “Yo te absuelvo de tus pecados en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”, sino que usan nuevas formas tal como: “Yo te libro de toda atadura de pecado a la que estés sometido”. Si se usa alguna de estas formas diferentes por un sacerdote católico, entonces la confesión seria dudosa.

Sin embargo, como ya hemos demostrado, los “sacerdotes” del novus ordo/iglesias del Vaticano II no sólo son herejes, pero también son que han sido ordenados bajo el nuevo rito de la ordenación (promulgado el 18 de junio de 1968) no están ordenados válidamente. Esto significa incluso que si los “sacerdotes” del novus ordo usen la forma esencial, “Yo te absuelvo de tus pecados en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”, todavía es inválido, y si fueron ordenados en el nuevo rito entonces no son sacerdotes válidos y en realidad no hay diferencia ya que son herejes.

Santo Tomás de Aquino, Summa Theologica, Secunda Secundæ Partis, Pregunta 39: “La potestad espiritual es doble: la sacramental y la de jurisdicción. La potestad sacramental es la conferida por la consagración. Pues bien, todas las consagraciones de la Iglesia son permanentes en tanto dure la consagración, como es evidente en las cosas inanimadas; así, el altar consagrado no se consagra de nuevo si no se destruye. Por tanto, dicha potestad permanece esencialmente en el hombre, que la recibió por consagración, mientras viva, aunque incurra en cisma o en herejía. Esto es evidente, dado que no es consagrado de nuevo al regresar a la Iglesia. Mas dado que la potestad inferior no debe actualizarse más que por la moción de un poder superior, como es también evidente en las cosas naturales, resulta de ello que ese hombre pierde el uso de su potestad, de suerte que no le sea permitido servirse de ella. Mas en el caso de que se sirvan de ella, surte efecto en el plano de los sacramentos, ya que en ellos el hombre no actúa sino como instrumento de Dios, y por eso los efectos sacramentales no quedan impedidos por cualquier culpa que tenga quien lo administre. La potestad, en cambio, de jurisdicción es la conferida por simple intimación humana. Esta potestad no se adquiere de manera inamovible, y por eso no permanece ni en el cismático ni en el hereje. De aquí que no pueden ni absolver, ni excomulgar, ni conceder indulgencias o cosas por el estilo, y, si lo hacen, carecen de valor.”

Conclusión: El nuevo rito de la confesión es válido siempre y cuando el sacerdote es católico, haya sido ordenado bajo el rito tradicional por un obispo católico consagrado en el rito tradicional y se adhiera a las palabras “Yo te absuelvo de tus pecados en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo”.

LA EXTREMAUNCIÓN

El nuevo rito de la extremaunción fue promulgado el 30 de noviembre de 1972. El nuevo rito de la extremaunción ahora se le llama la “unción de los enfermos”, que se administra a las personas que están seriamente enfermas. Se evita el término “en peligro de muerte”. El nuevo rito se dirige mucho más a la curación de la enfermedad que a la preparación para la hora de la muerte. La nueva bendición del óleo y la acción de gracias por el aceite contiene muchos pasajes acerca de la recuperación física. Se suprimieron las oraciones para la expulsión de Satanás. Y ya no se invoca más a los ángeles, a los ángeles custodios, a la Madre de Dios, y a San José.

LA FORMA TRADICIONAL DE LA EXTREMAUNCIÓN

La forma tradicional de la extremaunción es:

►Por esta santa unción y por su piadosísima misericordia, el Señor te perdone cuanto por la vista, (por el oído, olfato, el sentido del gusto y del poder de hablar, el sentido del tacto, el poder de caminar).

LA NUEVA FORMA DE LA “UNCIÓN DE LOS ENFERMOS” (SE LLAMA

EXTREMAUNCIÓN EN LA IGLESIA CATÓLICA)

• Por esta santa unción y por su bondadosa misericordia te ayude el Señor con la gracia del Espíritu Santo (el penitente: Amén) de modo que cuando seas liberado de tus pecados Él pueda salvarte y en su bondad te levante.

Se puede ver que después del cambio la nueva forma ha adquirido un énfasis considerablemente diferente. El énfasis ahora en la liberación de la enfermedad. El sólo hecho de que el nuev o rito se llame “unción de los enfermos” ya sugiere que uno debe pensar en la recuperación física. En consecuencia, el nuevo rito se administra muchas veces a los enfermos y ancianos que no están en peligro de muerte.

La nueva forma también es ambigua acerca de cuándo se concede el perdón de los pecados. La antigua forma indica claramente que por la unción el Señor perdona los pecados. La nueva forma menciona “cuando seas liberado de tus pecados”, lo que podría significar en el futuro.

La materia en el nuevo rito también ha sido modificada. A lo largo de la historia de la Iglesia, la materia del sacramento de la extremaunción era el aceite de oliva. Sin embargo, en el nuevo rito, en lugar de aceite de oliva cualquier otro aceite vegetal puede ser utilizado. En lugar de seis unciones, sólo dos están prescritas.

Según la mayoría de los teólogos, el uso de cualquier tipo de aceite vegetal que uno escoja hace inválido el sacramento. Al no saber si la materia usada en el nuevo rito es aceite de oliva es suficiente para causar duda.

Conclusión: El nuevo rito de la extremaunción es de muy dudosa validez siempre y cuando el sacerdote es católico, haya sido ordenado bajo el rito tradicional por un obispo católico consagrado en el rito tradicional. Sin embargo, como ya hemos demostrado, los “sacerdotes” del novus ordo/iglesias del Vaticano II no sólo son herejes, pero también son que han sido ordenados bajo el nuevo rito de la ordenación (promulgado el 18 de junio de 1968) no están ordenados válidamente. Esto significa incluso que si los “sacerdotes” del novus ordo usen la forma tradicional de la extremaunción, todavía es inválido, y si fueron ordenados en el nuevo rito entonces no son sacerdotes válidos y en realidad no hay diferencia ya que son herejes (cf. Santo Tomás de Aquino, Summa Theologica, Secunda Secundæ Partis, Pregunta 39).

EL MATRIMONIO

El nuevo rito del matrimonio fue promulgado el 19 de marzo de 1969. Con la nueva celebración del matrimonio, casi todas las oraciones han sido cambiadas. En el rito tradicional del matrimonio estaba prescrita una lectura de Efesios (5, 22-23), que establece la subordinación de la mujer al marido. En el nuevo rito, se puede escoger de una selección de diez lecturas diferentes, ¡una de cuál es el versículo de Efesios, pero la lectura omite específicamente los versículos que hablan sobre la subordinación de la mujer al marido! En el interrogatorio de los novios acerca de su compromiso para llevar un verdadero matrimonio cristiano, no son interrogados por separado, sino juntos.

La bendición nupcial ha sido cambiada; el texto ha sido alterado. También, ahora los matrimonios mixtos son muy frecuentes, muchos de los cuales no son válidos.

A pesar de estos problemas, la forma y la materia del sacramento del matrimonio no se puede cambiar porque la materia está constituida por las personas que se están casando, y la forma es el acuerdo de ambos. Sin embargo, los cambios al rito del sacramento del matrimonio demuestran una vez más el carácter y la intención de aquellos que han implementado la revolución del Vaticano II.

Conclusión: El nuevo rito del matrimonio es válido, pero un católico tradicional no puede casarse de acuerdo al nuevo rito. Muchos de los matrimonios mixtos que ahora se permiten no son válidos. El nuevo rito del matrimonio no invoca a Dios. El nuevo rito del matrimonio es usado para corromper las enseñanzas católicas y aplicar una compresión falsa a las parejas casadas. Debido a que el sacerdote es el testigo de la iglesia en el matrimonio, el católico no se puede casar ante cualquier sacerdote, aunque fuese ordenado válidamente, quien no es 100% católico.

RESUMEN DE LOS NUEVOS RITOS SACRAMENTALES CREADOS POR PABLO VI PARA LA FALSA IGLESIA

La Nueva Misa – inválida
El nuevo rito de la ordenación – inválido
El nuevo rito de consagración episcopal – gravemente dudoso
El nuevo rito del bautismo – válido
El nuevo rito de la confesión – válido, si se adhiere a la forma y se usa por un sacerdote no herético válidamente ordenado
El nuevo rito de la confirmación – gravemente dudoso
El nuevo rito de la extremaunción – dudoso, incluso si se usa por un sacerdote no- herético válidamente ordenado
El nuevo rito del matrimonio – válido



13. Los escándalos y herejías de Juan XXIII

Ante la “canonización” del antipapa Juan XXIII, es oportuno que todo verdadero católico sepa quién fue verdaderamente Angelo Roncalli

Yves Marsaudon, masón del rito escocés grado 33: “El sentido de universalidad que está muy extendido en Roma en estos días, es muy próximo a nuestro propósito de existir… apoyamos con todos nuestros corazones la revolución de Juan XXIII[1].


Juan XXIII (Angelo Roncalli) – El hombre que convocó el Vaticano II y que reclamó ser el Papa desde 1958 a 1963

Vamos a examinar algunos de los hechos acerca de Angelo Roncalli (Juan XXIII). Angelo Roncalli nació en 1881 y ocupó cargos diplomáticos en Bulgaria, Turquía y Francia. Roncalli fue también patriarca de Venecia.

ALGUNAS DE LAS ACTIVIDADES DE JUAN XXIII ANTES DE SU “ELECCIÓN” COMO “PAPA” EN 1958

Durante años, el Santo Oficio había mantenido un archivo sobre Angelo Roncalli (Juan XXIII) que decía “sospechoso de modernismo”. El archivo se remonta a 1925, cuando Roncalli, quien era conocido por sus enseñanzas heterodoxas, fue abruptamente removido de su cátedra en el Seminario Lateranense a mediados de semestre (fue acusado de modernismo) y enviado a Bulgaria. Esta transferencia a Bulgaria dio inicio a su carrera diplomática. De particular preocupación para Roma fue la permanente cercanía de Roncalli con el destituido sacerdote Ernesto Buonaiuti, quien fue excomulgado por herejía en 1926[2].

Ya en 1926, Angelo Roncalli (Juan XXIII) escribió a un ortodoxo cismático:

Católicos y ortodoxos no son enemigos, sino hermanos. Tenemos la misma fe; compartimos los mismos sacramentos y especialmente la eucaristía. Estamos divididos por algunos desacuerdos respecto a la constitución divina de la Iglesia de Jesucristo. Las personas que fueron la causa de estos desacuerdos murieron hace siglos. Abandonemos las viejas disputas, cada uno en su propio dominio, trabajemos para hacer bien a nuestros hermanos, dándoles el buen ejemplo. Más tarde, aunque viajemos por caminos diferentes, vamos a lograr la unión entre las iglesias para formar juntos la verdadera y única Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo[3].

Esta afirmación significa que la única verdadera Iglesia no ha sido aún establecida.

En 1935, Angelo Roncalli llegó a Turquía y entabló amistad con el subsecretario del Ministerio de Relaciones Exteriores, Naman Rifat Menemengioglu[4]. Menemengioglu le dijo a Roncalli:

“La laicidad del Estado es nuestro principio fundamental y la garantía de nuestra libertad”. Roncalli respondió: “La Iglesia será cuidadosa en no infringir vuestra libertad”[5].

En Turquía, Roncalli también afirmó: “Ustedes los irlandeses son imposibles. ¡En el momento en que llegáis al mundo, incluso antes de ser bautizados, comenzáis a condenar a todos los que no pertenecen a la Iglesia, especialmente a los protestantes![6].

Aquí hay otra cita que muestra la visión herética de Roncalli: “La fracción extrema anticatólica de la Iglesia ortodoxa griega anunció con júbilo un acuerdo con la Iglesia de Inglaterra por la cual cada una reconoce la validez de las órdenes sagradas de la otra. Pero Roncalli estaba genuinamente contento. A los griegos, que astutamente le preguntaron qué pensaba del acuerdo, él dijo llanamente, ‘No tengo más que alabanzas para nuestros hermanos separados por su celo en dar un paso hacia la unión de todos los cristianos’”[7].

Desmond O’Grady, ex corresponsal del Washington Post, reportó que durante su permanencia en Estambul en 1944, Roncalli habló en un sermón de un concilio que se celebraría en el período de la postguerra[8]. Cuando Roncalli fue nuncio en Francia, fue nombrado observador para la Santa Sede en la agencia cultural de las Naciones Unidas, UNESCO. En julio de 1951, pronunció un discurso “elogiando profusamente a la UNESCO…”[9]. Roncalli llamaba a la UNESCO “esta gran organización internacional”[10].

Cuando Angelo Roncalli fue nuncio en Francia, nombró a un masón grado treintaitrés y cercano amigo, el barón Yves Marsaudon, como jefe de la rama francesa de los Caballeros de Malta, una orden laica católica[11].

JUAN XXIII DICE SER MASÓN

Yves Marsaudon, el masón y autor francés antes mencionado, también afirma que Roncalli (Juan XXIII) se hizo masón grado treintaitrés cuando era nuncio en Francia. Mary Ball Martínez escribió que los guardias republicanos franceses habían dicho: “… el nuncio (Roncalli) vestido de civil, abandonó su residencia para asistir a las reuniones nocturnas de los jueves del Gran Oriente de Francia [logia masónica]. En vista de que la exposición a tal dramático conflicto de lealtades pondría nervioso al hombre promedio, sea católico o masón, Angelo Roncalli parece haberlo tomado con calma”[12].

La revista 30 Días también realizó una entrevista hace varios años al el jefe de la masonería italiana. El Gran Maestre del Gran Oriente de Italia declaró: “En cuanto a eso, parece que Juan XXIII se inició (en una logia masónica) en París y participó en la obra de los Talleres de Estambul[13].

Una vez en París, “Mons.” Roncalli asistió a un banquete y se sentó al lado de una mujer que estaba vestida con un escote muy inmodesto. La compañía de Roncalli la hizo sentirse un poco incómoda. Los invitados observaron al “nuncio papal”. Roncalli rompió el silencio diciendo con humor:

No puedo imaginar por qué todos los invitados me siguen mirando, a mí pobre pecador, cuando mi vecina, nuestra encantadora anfitriona, es mucho más joven y atractiva[14].

Cuando Juan XXIII fue posteriormente “elevado” para el colegio de cardenales, él insistió en recibir el capelo cardenalicio del ateo y notorio anticlerical socialista Vincent Auriol, Presidente de la República de Francia, a quien él describió como “un socialista honesto”[15].


Juan XXIII, como cardenal, eligió recibir su sombrero cardenalicio
de manos del conocido anticatólico Vincent Auriol

Roncalli se arrodilló ante Auriol, y Auriol colocó el birrete de cardenal sobre la cabeza de Roncalli. Auriol luego colgó una “ancha cinta roja alrededor del cuello del cardenal, abrazándolo con un apretón que le dio una personal calidez al formal protocolo”[16]. Auriol tuvo que enjugar sus lágrimas con un pañuelo cuando Roncalli se retiró para asumir su nueva dignidad como “cardenal”[17].

En las funciones sociales en París, Roncalli (Juan XXIII), fue visto socializando también con frecuencia con el embajador soviético, M. Bogomolov, a pesar de que el gobierno de Bogomolov había reanudado su previa política de pre-guerra de exterminio brutal de los católicos en Rusia.


Angelo Roncalli (Juan XXIII) socializando con el asesino de católicos

Juan XXIII también era conocido como un “buen amigo y confidente” de Edouard Herriot, secretario de los socialistas radicales anticatólicos (de Francia)[18]. “Tal vez el mejor amigo de Roncalli fue el gran viejo socialista y anticlerical Edouard Herriot”[19].


Juan XXIII con Edouard Herriot y otros radicales

Antes que Roncalli dejara París, ofreció una cena de despedida para sus amigos. “Entre los invitados se incluían políticos de derecha, de izquierda y de centro; unidos en esta ocasión por su cordial acogida”[20]. Cuando Roncalli fue “cardenal” de Venecia, “no dio motivos para que los comunistas lo criticasen. Los habituales insultos anticlericales dieron paso a un respetuoso silencio”[21]. Durante su estadía en Venecia exhortó a los fieles a acoger a los socialistas de toda Italia, que celebraban su trigésima segunda reunión” en Venecia[22].

“El patriarca (Juan XXIII) hizo colocar anuncios en las paredes de toda Venecia por la apertura de la trigésima segunda reunión del Congreso del Partido Socialista de Italia (PSI) en febrero de 1957. Los anuncios decían: ‘Acojo la excepcional importancia de este evento, que es tan importante para el futuro de nuestro país’”[23].

Papa Pío XI, Quadragesimo ano, #120, 15 de mayo de 1931: Nadie puede al mismo tiempo ser buen católico y socialista verdadero[24].

Hablando cierta vez en el ayuntamiento de Venecia, Roncalli dijo:

“… Me alegra estar aquí, aunque pueda haber algunos de los presentes que no se llaman a sí mismos cristianos, pero que pueden ser reconocidos como tales por sus buenas obras”[25].

Esto es descaradamente herético.

Papa León XIII, Satis Cognitum (# 5), 29 de junio de 1896: “Quien se separa de la Iglesia para unirse a una esposa adúltera, renuncia a las promesas hechas a la Iglesia. Quien abandona a la Iglesia de Cristo no logrará las recompensas de Cristo.”

 

Papa León XIII, Satis Cognitum (# 9), 29 de junio de 1896: “De que alguno diga que no cree en esos errores (esto es, las herejías que acaba de enumerar), no se sigue que deba creerse y decirse cristiano católico. Pues puede haber y pueden surgir otras herejías que no están mencionadas en esta obra, y cualquiera que abrazase una sola de ellas cesaría de ser cristiano católico.”

LAS ACTIVIDADES DE JUAN XXIII Y LAS DECLARACIONES DESPUÉS DE SU “ELECCIÓN” COMO “PAPA” EN 1958

Poco después de haber sido “elegido” y entrado en el Vaticano, “Juan XXIII se encontró con una antigua estatua de Hipólito, un antipapa del siglo III. Él tomó la estatua restaurada y la colocó a la entrada de la Biblioteca del Vaticano”[26]. “Rostros decepcionados aparecieron en todas partes en la plaza de San Pedro cuando Juan XXIII dio su primera bendición papal, porque él apenas levantó sus manos. Su señal de la cruz le pareció a los romanos un gesto lamentable, porque él pareció mover sus muñecas al nivel de la cintura”[27].

“Juan XXIII decía que se sentía avergonzado cuando se lo saludaba como ‘Santidad’ [o] ‘Santo Padre’…”[28]. “Durante mucho tiempo, Juan XXIII decía ‘yo’ en vez de ‘nosotros’ en sus conversaciones oficiales. Se espera que los Papas usen ‘nosotros’ o ‘nos’ por lo menos en las ocasiones oficiales”[29].

Cuando Juan XXIII publicó una encíclica sobre la penitencia, que dice que no hay ninguna obligación de ayuno ni siquiera en los días de abstinencia de comida o de placeres profanos[30]. Juan XXIII dijo de sí mismo: Soy el Papa que sigue pisando el acelerador[31].

El padre de Juan XXIII era un viticultor. Hablando de su padre, Juan XXIII dijo:

“Hay tres maneras que pueden arruinar a un hombre: las mujeres, los juegos, y la agricultura. Mi padre eligió la más aburrida de las tres”[32].

JUAN XXIII SOBRE LOS HEREJES, CISMÁTICOS Y NO CATÓLICOS

Juan XXIII describió lo que él pensaba debería ser la actitud del Segundo Concilio Vaticano hacia las sectas no católicas con estas palabras: “No tenemos la intención de conducir un juicio del pasado. No queremos demostrar quién tiene la razón o quién está equivocado. Todo lo que queremos decir es, ‘unámonos, pongamos término a nuestras divisiones’”[33]. Sus instrucciones al “cardenal” Bea, jefe del Secretariado para la Unión de los Cristianos del Concilio fueron: tenemos que dejar de lado, por el momento, aquellos elementos en los que nos diferenciamos[34].

Una vez que “un congresista espetó abruptamente: ‘Soy bautista’. Juan XXIII dijo sonriendo: ‘Bueno, yo soy Juan’”[35]. Juan XXIII dijo al acatólico Roger Schutz, fundador de la comunidad ecuménica de Taize (un monasterio ecuménico no católico): “Usted está en la Iglesia, la paz sea contigo”. Schutz exclamó: “¡Pero entonces, somos católicos!”. Juan XXIII dijo: “Sí, ya no estamos separados”[36].

Esto es evidentemente herético.

Papa Eugenio IV, Concilio de Florencia, Cantate Domino, 1441: “A cuantos, consiguientemente, sienten de modo diverso y contrario, [la Iglesia] los condena, reprueba y anatematiza, y proclama que son ajenos al cuerpo de Cristo, que es la Iglesia”[37].

Papa León XIII, Satis cognitum, # 13, 29 de junio de 1896: “Quien no quiera ser hereje ni sentar plaza de tal no trate de satisfacer a éste ni al otro (…) Apresúrese a satisfacer en todo a la Sede de Roma.”

Juan XXIII recibió en el Vaticano al primer “arzobispo” de Canterbury, el primer “prelado” de la Iglesia episcopal de los EEUU, y al primer sumo sacerdote sintoísta[38]. Juan XXIII una vez comentó: Si yo hubiese nacido musulmán, creo que siempre habría seguido siendo un buen musulmán, fiel a mi religión”[39].

Uno de los primeros actos de Juan XXIII fue recibir en audiencia al musulmán Sha de Irán. Cuando el Sha de Irán estaba por retirarse, Juan XXIII le dio su bendición, que había reformulado delicadamente para evitar ofender los principios religiosos mahometanos: ‘Que el más abundante favor de Dios todopoderoso sea contigo’”[40].

Al reformular la bendición, Juan XXIII: 1) retiró de la bendición la invocación a la Santísima Trinidad, para no ofender a los no creyentes; y 2) le dio la bendición a un miembro de una falsa religión. Esto es contrario a la enseñanza de la Escritura que prohíbe dar la bendición a los no creyentes, como recuerda el Papa Pío XI.

Papa Pío XI, Mostalium animos, # 9, 6 de enero de 1928: “Nadie, ciertamente, ignora que San Juan, el Apóstol mismo de la caridad, el cual en su Evangelio parece descubrirnos los secretos del Corazón Santísimo de Jesús, y que solía inculcar continuamente a sus discípulos el nuevo precepto Amaos los unos a los otros, prohibió absolutamente todo trato y comunicación con aquellos que no profesasen, íntegra y pura, la doctrina de Jesucristo: ‘Si alguno viene a vosotros y no trae esta doctrina, no le recibáis en casa, y ni siquiera le saludéis’” (II Juan 10)[41].

El 18 de julio de 1959, suprimió la siguiente oración: Se tú el Rey de todos aquellos que todavía están envueltos en las tinieblas de la idolatría o del islam[42]. En su breve apostólico del 17 de octubre de 1925, el Papa Pío XI ordenó que esta oración sea recitada públicamente en la fiesta de Cristo Rey[43]. Juan XXIII quitó del calendario de los santos a los Catorce Santos Patronos (Ayudantes) y una serie de otros santos, incluyendo a Santa Filomena.


Santa Filomena, sólo uno de los tantos santos retirados del calendario
por Juan XXIII y Pablo VI

Bajo el Papa Gregorio XVI, la Sagrada Congregación de los Ritos dio un fallo pleno y favorable a favor de la veneración de Santa Filomena; además, el Papa Gregorio XVI otorgó a Santa Filomena el título de “Gran Maravilla de los Trabajadores del siglo XIX” y “Patrona del Rosario viviente”[44]. Ella fue canonizada por el mismo Papa en 1837. La canonización de un santo es “una declaración pública y oficial de las virtudes heroicas de una persona y la inclusión de su nombre en el canon (lista o registro) de los santos… Esta sentencia de la Iglesia es infalible e irreformable[45].

Juan XXIII declaró: “… Debemos siempre respetar la dignidad del hombre que está delante de nosotros, y sobre todo la libertad de todo hombre”[46].

A continuación se muestra una foto de una reunión de Juan XXIII con los cismáticos orientales en el Vaticano II. Juan XXIII quiso que el clero de la iglesias “ortodoxas” de Rusia (muchos de los cuales eran agentes de la KGB) participaran en el Concilio Vaticano II. Los “ortodoxos” dijeron que algunos de sus clérigos asistirían, siempre que no se condenara al comunismo en el Vaticano II. Por lo tanto, Juan XXIII ―el iniciador de la apostasía del Vaticano II― negoció el “gran acuerdo” que fue el Acuerdo Vaticano-Moscú. El Vaticano acordó no condenar el comunismo en el concilio, a cambio de conseguir con esto que los cismáticos orientales asistieran como observadores en los debates[47]. ¡Ciertamente eso es un trato! Juan XXIII claramente era un masón y probablemente un comunista; él fue el hombre que inició la masiva conspiración y apostasía que es la secta del Vaticano II.


Juan XXIII con los cismáticos orientales en el Vaticano II

Juan XXIII vio dónde se iban a sentar los observadores no católicos en el Vaticano II y dijo: ¡Eso no se hará! Pongan a nuestros hermanos separados cerca de mí”. Un complacido anglicano dijo: “Por lo tanto, estábamos allí, justo en la primera fila”[48].

El 11 de octubre de 1962 pronunció su discurso de apertura del Concilio:

“Llegan a decir que nuestro mundo, en relación con el de antaño, ha empeorado mucho; se comportan como si no hubiesen aprendido nada de la historia, que es maestra de la vida, y como si en el tiempo de los concilios ecuménicos precedentes triunfasen plenamente el pensamiento y la vida cristiana, así como la justa libertad religiosa. Pero, nos parece que debemos discordar de estos profetas de desgracias, que siempre están anunciando acontecimientos ominosos como si el fin del mundo fuese inminente. En el presente momento histórico, la Providencia nos está llevando a un nuevo orden de relaciones humanas”.

“Los errores, luego de nacer, se desvanecen como la niebla ante el sol. Siempre la Iglesia se opuso a estos errores. Frecuentemente los condenó con la mayor severidad. En nuestro tiempo, sin embargo, la Esposa de Cristo prefiere usar la medicina de la misericordia más que la de la severidad. Ella quiere salir al encuentro de las necesidades actuales, mostrando la validez de su doctrina más que renovando condenas… Desgraciadamente, toda la familia cristiana todavía no ha conseguido, en su plenitud, esta visible unidad en la verdad[49].

Como vemos arriba, en su discurso de apertura, Juan XXIII declaró que la Iglesia se oponía a los errores y los condenaba, pero que ahora no iba a renovar las condenas. Él también pronunció la herejía de que “toda la familia cristiana todavía no ha conseguido en su plenitud esta visible unidad en la verdad”. El primer lugar, “toda la familia cristiana” se compone únicamente de los católicos. Decir que “toda la familia cristiana” incluye a los no católicos, como Juan XXIII hace, es herejía. En segundo lugar, Juan XXIII dice que la familia cristiana (que es la Iglesia Católica) “no ha conseguido en su plenitud, esta visible unidad en la verdad”. Esto es herejía. Es una negación de la unidad de la verdadera Iglesia de Cristo, la Iglesia Católica. La verdadera Iglesia (la Iglesia Católica) es una en la fe. La Iglesia siempre ha sido y mantendrá la “visible unidad en la verdad”.

Papa León XIII, Satis cognitum, # 4, 29 de junio de 1896: “La Iglesia está constituida en la unidad por su misma naturaleza; es una, aunque las herejías traten de desgarrarla en muchas sectas”[50].

Papa León XIII, Satis cognitum, # 5: “Hay ―dice San Cipriano― un solo Dios, un solo Cristo, una sola Iglesia de Cristo, una sola fe, un solo pueblo que, por el vínculo de la concordia, está fundado en la unidad sólida de un mismo cuerpo. La unidad no puede ser amputada; un cuerpo, para permanecer único, no puede dividirse por el fraccionamiento de su organismo[51].

Papa León XIII, Satis Cognitum (# 9), 29 de junio de 1896: “Tal ha sido constantemente la costumbre de la Iglesia, apoyada por el juicio unánime de los Santos Padres, que siempre han mirado como excluido de la comunión católica y fuera de la iglesia a cualquiera que se separe en lo más mínimo de la doctrina enseñada por el magisterio auténtico.”

Juan XXIII también cambió las rúbricas para el breviario y el misal. Él ordenó la supresión de las oraciones leoninas, que eran las oraciones prescritas por el Papa León XIII para ser recitadas después de la Misa. Estas oraciones fueron también prescritas por el Papa San Pío X y el Papa Pío XI[52]. Esta incluía la oración a San Miguel Arcángel, una oración que hace mención específicamente de la batalla que la Iglesia libra contra el demonio. Juan XXIII eliminó de la Misa el salmo Judica me. Juan XXIII luego suprimió el Último Evangelio, el Evangelio de San Juan. Este Evangelio también se utiliza en los exorcismos[53].

Después, Juan XXIII eliminó el segundo Confiteor en la Misa. Sólo después de todos estos cambios que hizo, él introdujo un cambio en el canon de la Misa, insertando el nombre de San José[54]. La instancia de colocar el nombre de San José en el canon de la Misa fue oficialmente rechazada por el Papa Pío VII el 16 de septiembre de 1815[55], y por el Papa León XIII el 15 de agosto de 1892[56]. Los otros cambios importantes respecto al santo sacrificio de la Misa (que precedieron a la Nueva Misa de Pablo VI) entraron en vigor el primer domingo de adviento de 1964.

JUAN XXIII SOBRE EL SOCIALISMO Y EL COMUNISMO

Juan XXIII escribió una carta de elogio a Marc Sangnier, el fundador de El Sillon. El Sillon fue una organización condenada por el Papa San Pío X. Juan XXIII escribió acerca de Sangnier: “La poderosa fascinación de sus palabras (de Sangnier), de su alma, me ha emocionado, y los vivos recuerdos de mi juventud como sacerdote se deben a su persona y a su actividad política y social…[57].

En su encíclica Mater et Magistra (sobre el cristianismo y el progreso social), Juan XXIII promueve los ideales socialistas y ni siquiera condena una sola vez la contracepción y el comunismo. Cuando se le preguntó por qué iba a responder al saludo del dictador comunista, Juan XXIII respondió: “Soy el Papa Juan, por ningún mérito personal, sino por un acto de Dios, y Dios está en cada uno de nosotros[58]. “Juan XXIII se divertía mucho con los comunistas; se podría pensar que eran sus propios hermanos”[59]. El comunismo fue condenado 35 veces por el Papa Pío XI y 123 veces por el Papa Pío XII[60].

El 6 de marzo de 1963, Juan XXIII recibió a Aleksei Adzhubei y a su esposa Rada en una audiencia especial. Rada era la hija del premier de la URSS, Khrushchev. Rada dijo sobre su encuentro con Juan XXIII lo siguiente: “… él nos entregó a Aleksei y a mí un par de regalos simbólicos, que también se destinaban a mi padre y me dijo: ‘… esto es para su Papa’”[61].

Por ocasión de su octogésimo cumpleaños (25 de noviembre de 1961), Juan XXIII recibió un telegrama de Khrushchev ofreciéndole sus “felicitaciones y sinceros deseos de buena salud y éxito en sus nobles aspiraciones para contribuir… a la paz en la tierra”[62].

El secretario general del Partido Comunista Británico, John Gollan, antes las cámaras de televisión el 21 de abril de 1963, dijo quela encíclica (Pacem in terris) [de Juan XXIII] lo había sorprendido y alegrado” y, por lo tanto, él había exteriorizado su “más sincera satisfacción en el reciente 28° congreso del partido”[63].

Uno de los buenos amigos de Juan XXIII fue el comunista y ganador del Premio Lenin de la Paz, Giacomo Manzu[64]. Juan XXIII dijo: “No veo ninguna razón por la que un cristiano no pueda votar por un marxista si encuentra que es más apto para seguir una línea política y destino histórico”[65].

La Iglesia Católica ha condenado el comunismo en más de 200 ocasiones[66].

JUAN XXIII ELOGIADO POR MASONES Y COMUNISTAS DURANTE SU PONTIFICADO

Juan XXIII, Pacen in terris, # 14, 11 de abril de 1963: “Entre los derechos del hombre débese enumerar también el de poder venerar a Dios, según la recta norma de su conciencia, y profesar la religión en privado y en público”.

Esto es herejía. No es un derecho del hombre adorar en público a los dioses falsos. Esto ha sido condenado por muchos Papas, como lo hemos demostrado en la sección sobre el Vaticano II. Cuando el teólogo del Santo Oficio, el P. Ciappi, le dijo a Juan XXIII que su encíclica Pacem in terris contradecía las enseñanzas de los Papas Gregorio XVI y Pío IX sobre la libertad religiosa, Juan XXIII respondió: No se ofendan por algunos pocos puntos si la mayoría de ellos brillan[67].

La encíclica Pacen in terris de Juan XXIII fue elogiada por los mismos líderes masónicos como siendo un documento masónico. Estos son sólo algunos ejemplos:

Esta es una cita del Boletín Masónico, el órgano oficial del Consejo Supremo del grado 33 del antiguo y aceptado rito escocés de la masonería, para el distrito masónico de los Estados Unidos de México, ubicado en el 56 de la calle Lucerna, en el DF de México (año 18, n° 220, mayo de 1963):

LA LUZ DEL

GRAN ARQUITECTO DEL UNIVERSO

ILUMINA EL VATICANO”

”En términos generales, la encíclica Pacem in terris, dirigida a todos los hombres de buena voluntad, ha inspirado consuelo y esperanza. Se elogia universalmente tanto a los países democráticos como a los comunistas. Sólo las dictaduras católicas han fruncido el ceño y distorsionado su espíritu.

”Muchos conceptos y doctrinas contenidas en ella nos son familiares. Las hemos oído de ilustres racionalistas, liberales y hermanos socialistas. Después de considerar cuidadosamente el significado de cada palabra, podríamos decir que, no obstante la proverbial y típica basura literaria vaticana, la encíclica Pacem in terris es una vigorosa declaración de la doctrina masónicano dudamos en recomendar su reflexiva lectura[68].

En el libro Resurgence du Temple, publicado y editado por los caballeros templarios (masones), 1975:149, la siguiente cita es de interés: El sentido de nuestra acción: continuar con la obra de Juan XXIII y de todos aquellos que lo han seguido en el camino hacia el universalismo templario[69].

Papa León XIII, Custodi di Quella fede (# 15), 8 de diciembre de 1892: “Todos deben evitar la familiaridad o amistad con cualquiera que sea sospechoso de pertenecer a la masonería o a grupos afiliados. Conocedlos por sus frutos y evitadlos. Debe evitarse toda familiaridad, no sólo con aquellos impíos libertinos que promueven abiertamente el carácter de la secta, sino también con aquellos que se esconden bajo la máscara de la tolerancia universal, el respeto a todas las religiones…”

JUAN XXIII Y LOS JUDÍOS

Juan XXIII también hacía cosas como detener su automóvil para bendecir a los judíos que salían de su adoración del “Sabbath”[70].

¿JUAN XXIII REVELÓ QUE ÉL ERA JUDÍO?

Juan XXIII una vez saludó a unos visitantes judíos con las palabras: “Yo soy José, vuestro hermano[71]. A pesar de que esta misteriosa declaración de Juan XXIII a los judíos ha sido citada frecuentemente, sin embargo, no ha sido explicado su significado. Creemos que una buena explicación de su significado es: Esta afirmación de Juan XXIII, “Yo soy José, vuestro hermano”, es una cita del Génesis 45, 4. Ella fue hecha por el patriarca José, el hijo de Jacob, a sus hermanos cuando llegaron a Egipto durante el tiempo de la hambruna. Quienes están familiarizados con el relato bíblico saben que José había sido vendido como esclavo por sus hermanos muchos años antes, pero él logró encumbrarse en las más altas posiciones del reino de Egipto (a pesar de no ser uno de ellos) porque había interpretado con éxito los sueños del Faraón. Ya que él había alcanzado las posiciones más altas en el reino de los egipcios, tenía derecho a repartir los tesoros del reino a su gusto, por ejemplo, a sus hermanos. Él favoreció en abundancia a sus hermanos sin pedirles nada a cambio.

Cuando consideramos la evidencia de que Juan XXIII era masón, que Juan XXIII comenzó el proceso de revolución contra la Iglesia Católica en el Vaticano II, y que el “pontificado” de Juan XXIII inició una nueva actitud revolucionaria hacia los judíos, entre otras cosas, el significado de su declaración a los judíos se hace clara. Juan XXIII —igual que José, que no era uno de los egipcios y se encontraba en el pináculo de la jerarquía de los egipcios al decirles “Yo soy José, vuestro hermano” les estaba diciendo a los judíos que él era “José, su hermano” porque él era en realidad un judío infiltrado colocado en la más alta posición de la jerarquía de los cristianos (o eso parecía). Esa fue la manera críptica de Juan XXIII de revelar lo que realmente era: un antipapa conspirador al servicio de los enemigos de la Iglesia.

Justo antes de su muerte, Juan XXIII compuso la siguiente oración por los judíos. Esta oración fue confirmada por el Vaticano II como siendo la obra de Juan XXIII[72].

Hoy nos damos cuenta cuán ciegos hemos sido a lo largo de los siglos y cómo no apreciamos la belleza del pueblo elegido o las características de nuestros hermanos favorecidos. Somos conscientes de la marca divina de Caín colocada en nuestra frente. En el curso de los siglos, nuestro hermano Abel ha estado tendido sangrando y llorando sobre la tierra por nuestra culpa, porque nos habíamos olvidado de Tu amor. Perdona nuestra condena injustificada de los judíos. Perdónanos por crucificar a los que te crucificaron por segunda vez. Perdónanos. No sabíamos lo que hacíamos”[73].

Juan XXIII dice que los judíos siguen siendo el pueblo escogido, lo que es herético. La frase “pérfidos judíos” era la expresión usada por los católicos en la liturgia del Viernes Santo hasta que Juan XXIII la eliminó en 1960[74]. La palabra pérfido significa “infiel”. “El Viernes Santo de 1963, el cardenal que fue el celebrante en San Pedro dijo las antiguas palabras (pérfidos judíos) por fuerza de la costumbre. Juan XXIII sorprendió a los fieles cuando lo interrumpió diciéndole ‘dilo de la nueva manera’”[75].

Papa Benedicto XIV, A quo primum, 14 de junio de 1751: “Otra amenaza para los cristianos ha sido la influencia de los infieles judíosCiertamente no es en vano que la Iglesia ha establecido la oración universal que es ofrecida, desde la salida del sol hasta su ocaso, por los judíos obstinadamente incrédulos, para que Dios levante el velo que cubre sus corazones y los saque de su oscuridad y los conduzca a la luz de la verdad”[76].

A un niño judío recién bautizado, Juan XXIII le dijo: “Que al convertirte en católico no seas menos judío”[77]. En la noche de la muerte de Juan XXIII, el gran rabino de Roma y otros líderes de la comunidad judía, se reunieron con cientos de miles en la plaza de San Pedro para llorar su muerte[78].

Alden Hatch, autor de Un hombre llamado Juan: la vida de Juan XXIII, dijo acerca de Juan XXIII: “… seguramente ninguno (de los Papas anteriores) había tocado tanto los corazones de los pueblos de todas las religiones; y de los sin religión. Porque ellos sabían que él los amaba, sin importar lo que ellos eran o en lo que creían”[79].

LA MUERTE DE JUAN XXIII

Después de su muerte, el Vaticano envío a Juan XXIII a Gennargentu Goglia y sus colegas para que lo embalsamaran. Goglia le inyectó en la muñeca y estómago de Juan XXIII diez litros de líquido para embalsamarlo y neutralizar cualquier descomposición[80]. Esta es la razón por la que el cuerpo de Juan XXIII no se descompuso como los cuerpos normales. En enero de 2001, el cuerpo de Juan XXIII fue exhumado y colocado en un nuevo ataúd de cristal, a prueba de balas, donde ahora se exhibe en la basílica de San Pedro. El rostro y las manos de Juan XXIII fueron también cubiertos de cera[81].

DECLARACIONES DE COMUNISTAS, MASONES Y NO CATÓLICOS ALABANDO A JUAN XXIII DESPUÉS DE SU MUERTE

Después de la muerte de Juan XXIII, numerosos documentos de comunistas, masones y judíos fueron enviados al Vaticano, expresando su tristeza por la muerte de Juan XXIII. Gente como Fidel Castro y Nikita Khrushchev enviaron mensaje de alabanza y dolor[82].

Editorial de El Informador, del 4 de junio de 1963:

La Gran Logia Occidental Mexicana de Masones Libres y Aceptados, con motivo de la muerte de Juan XXIII, manifiesta su pesar por la desaparición de este gran hombre que revolucionó las ideas, pensamientos, y formas de la liturgia católica romana. Sus encíclicas Mater et Magistra y Pacem in terris han revolucionado los conceptos a favor de los derechos humanos y la libertad. La humanidad ha perdido a un gran hombre, y nosotros masones, reconocemos sus elevados principios, su humanitarismo, y el haber sido un gran liberal.

Guadalajara, Jal, México, 3 de junio de 1963.

Dr. José Guadalupe Zuno Hernandez[83].

Charles Riandey, el soberano Gran Maestre de las sociedades secretas, en su prefacio a un libro de Yves Marsaudon (Ministro de Estado del Consejo Supremo de las sociedades secretas francesas), declaró:

A la memoria de Angelo Roncalli, sacerdote, arzobispo de Messamaris, nuncio apostólico en París, cardenal de la Iglesia romana, patriarca de Venecia, Papa bajo el nombre de Juan XXIII, que se ha dignado darnos su bendición, su comprensión, y su protección[84].

Un segundo prefacio al libro estaba dirigido a “su augusto continuador, su Santidad el Papa Pablo VI”[85].

El masón de alto rango, Carl Jacob Burckhardt, escribió en el Journal de Geneve: “Conocí muy bien al cardenal Roncalli. Él era un deísta y un racionalista cuya fuerza no radicaba en la capacidad de creer en milagros y en venerar lo sagrado”[86].

UN HEREJE NO PUEDE SER UN PAPA VÁLIDO

Como ya vimos, la Iglesia Católica enseña que un hereje no puede ser un Papa válidamente elegido, porque un hereje no es miembro de la Iglesia Católica. Los hechos presentados aquí demuestran que Juan XXIII, el hombre que convocó el Vaticano II y comenzó la apóstata Iglesia conciliar, era claramente un hereje. Él no era un Papa válido. Angelo Roncalli (Juan XXIII) era un acatólico, un antipapa conspirador que comenzó la apostasía del Vaticano II.

Ver: La Iglesia católica enseña que un hereje dejaría de ser el Papa, y que un hereje no puede ser elegido válidamente como un Papa

LOS SORPRENDENTES PARALELOS ENTRE EL ANTIPAPA JUAN XXIII DEL GRAN CISMA DE OCCIDENTE Y EL ANTIPAPA JUAN XXIII DEL VATICANO II

El nombre Juan había sido evitado por los Papas por 500 años, debido a que el último hombre que lo había usado fue el famoso antipapa Juan XXIII (Baldassare Cossa) del Gran Cisma de Occidente. Los paralelos entre el primer antipapa Juan XXIII (Baldassare Cossa) y el segundo (Angelo Roncalli) son sorprendentes:

El reinado del primer antipapa Juan XXIII abarcó cinco años, desde 1410 hasta 1415, al igual que el reinado del segundo antipapa Juan XXIII, que abarcó cinco años, entre 1958 y 1963.

 

El primer antipapa Juan XXIII convocó un falso concilio, el Concilio de Constanza (el Concilio de Constanza después se convirtió en un verdadero concilio ecuménico, con algunas sesiones aprobadas por el verdadero Papa; pero en la época que el antipapa Juan XXIII lo abrió, era un falso concilio). De la misma manera, el reciente antipapa Juan XXIII (Angelo Roncalli) también convocó un falso concilio, el Vaticano II.

 

El primer antipapa Juan XXIII abrió su falso concilio de Constanza en el cuarto año de su reinado, en 1414. El reciente antipapa Juan XXIII abrió el Vaticano II en el cuarto año de su reinado, 1962.

 

El reinado del primer antipapa Juan XXIII, terminó poco antes de la 3ª sesión de su falso concilio, en 1415. El reciente antipapa Juan XXIII murió poco antes de la tercera sesión del Vaticano II, en 1963, poniendo fin a su reinado.

Creemos que las similitudes entre el primer antipapa Juan XXIII y el segundo no son meras coincidencias. El primer antipapa Juan XXIII fue también el último antipapa que reinó en Roma. Angelo Roncalli, el reciente antipapa Juan XXIII, al tomar ese nombre, ¿estaba indicando simbólicamente (a la manera críptica como los masones suelen hacer las cosas) que él era el continuador en la línea de los antipapas que reinan desde Roma?

El cardenal Heenan, que estuvo presente en el cónclave de 1958 que eligió a Juan XXIII, mencionó una vez: “No había tanto misterio en la elección del Papa Juan. Él fue elegido porque era un hombre muy viejo. Su principal deber era hacer cardenal al arzobispo de Milán, Mons. Montini (después Pablo VI), para que pudiera ser elegido en el próximo cónclave. Esta fue la política y ella fue realizada con precisión”[87].

Notas de la Sección 13:

[1] Yves Marsaudon en su libro Ecumenism Viewed by a Traditional Freemason, Paris: Ed. Vitiano; quoted by Dr. Rama Coomaraswamy, The Destruction of the Christian Tradition, p. 247.

[2] Lawrence Elliott, I Will Be Called John, 1973, pp. 90-92.

[3] Luigi Accattoli, When A Pope Asks Forgiveness, New York: Alba House and Daughters of St. Paul, 1998, pp. 18-19.

[4] Alden Hatch, A Man Named John, NY, NY: Hawthorn Books Inc., 1963, p. 93.

[5] Alden Hatch, A Man Named John, p. 94.

[6] Alden Hatch, A Man Named John, p. 96.

[7] Alden Hatch, A Man Named John, p. 98.

[8] St. Anthony’s Messenger, nov. de 1996.

[9] Alden Hatch, A Man Named John, p. 117.

[10] Alden Hatch, A Man Named John, p. 118.

[11] Paul I. Murphy y R. Rene Arlington, La Popessa, 1983, pp. 332-333.

[12] Mary Ball Martinez, The Undermining of the Catholic Church, Hillmac, Mexico, 1999, p. 117.

[13] Giovanni Cubeddu, 30 Days, No. 2-1994., p. 25.

[14] Kurt Klinger, A Pope Laughs, Stories of John XXIII, NY, NY: Holt, Rinehart and Winston,1964, p. 90.

[15] Alden Hatch, A Man Named John, p. 121.

[16] Alden Hatch, A Man Named John, p. 123.

[17] Kurt Klinger, A Pope Laughs, p. 99.

[18] Rev. Francis Murphy, John XXIII Comes To The Vatican, 1959, p. 139.

[19] Alden Hatch, A Man Named John, p. 114.

[20] Alden Hatch, A Man Named John, p. 125.

[21] Kurt Klinger, A Pope Laughs, Stories of John XXIII, p. 104.

[22] Mark Fellows, Fatima in Twilight, Niagra Falls, NY: Marmion Publications, 2003, p. 159.

[23] Kurt Klinger, A Pope Laughs, Stories of John XXIII, p. 105.

[24] The Papal Encyclicals, por Claudia Carlen, edición inglesa, Raleigh: The Pierian Press, 1990, vol. 4 (1903-1939), p. 434.

[25] Peter Hebblethwaite, John XXIII, The Pope of the Council, Doubleday, ed. Le Centurion, 1988, p. 271.

[26] Paul Johnson, Pope John XXIII, pp. 37, 114-115, 130.

[27] Kurt Klinger, A Pope Laughs, Stories of John XXIII, p. 24.

[28] Time Magazine, “1962 Man of the Year: Pope John XXIII”, 4 de enero de 1963.

[29] Kurt Klinger, A Pope Laughs, Stories of John XXIII, p. 49.

[30] Romano Amerio, Iota Unum, Angelus Press, 1998, p. 241.

[31] Kurt Klinger, A Pope Laughs, Stories of John XXIII, p. 134.

[32] Kurt Klinger, A Pope Laughs, Stories of John XXIII, p. 110.

[33] Alden Hatch, A Man Named John, p. 192.

[34] Alden Hatch, A Man Named John, p. 192.

[35] Alden Hatch, A Man Named John, p. 194.

[36] Luigi Accattoli, When A Pope Asks Forgiveness, p. 19.

[37] Denzinger, The Sources of Catholic Dogma, B. Herder Book. Co., 13ª Edición, 1957, no. 705.

[38] Time Magazine, “1962 Man of the Year: Pope John XXIII”, 4 de enero de 1963.

[39] Allegri, Il Papa che ha cambiato il mondo, ed., Reverdito, 1998, p. 120. También citado en Sacerdotium, revista #11, 2899 East Big Beaver Rd., Suite 308, Troy, MI., p. 58.

[40] Alden Hatch, A Man Named John, p. 193.

[41] The Papal Encyclicals, vol. 3 (1903-1939), p. 316.

[42] Luigi Accattoli, When A Pope Asks Forgiveness, p. 20.

[43] P. F.X. Lasance, My Prayer Book, 1938, p. 520a.

[44] P. Paul O'Sullivan, O.P., Saint Philomena, The Wonder Worker, Rockford, IL: Tan Books, 1993, pp. 69-70.

[45] A Catholic Dictionary, editado por Donald Attwater, Tan Books, 1997, p. 72.

[46] Kurt Klinger, A Pope Laughs, Stories of John XXIII, p. 135.

[47] Mark Fellows, Fatima in Twilight, Niagra Falls, NY: Marmion Publications, 2003, p. 180.

[48] Alden Hatch, A Man Named John, NY, p. 14.

[49] Walter Abbott, The Documents of Vatican II, The America Press, 1966, pp. 712; 716; 717.

[50] The Papal Encyclicals, vol. 2 (1878-1903), p. 389.

[51] The Papal Encyclicals, vol. 2 (1878-1903), p. 390.

[52] The Reign of Mary, Spokane, WA., Spring, 1986, p. 10.

[53] The Reign of Mary, vol. XXIX, No. 93, p. 16.

[54] The Reign of Mary, vol. XXIX, No. 93, p. 16.

[55] The Reign of Mary, vol. XXII, No. 64, p. 8.

[56] The Reign of Mary, edición de la primavera, 1986, pp. 9-10.

[57] Angelo Giuseppe Roncalli, John XXIII, Mission to France, 1944-1953, pp. 124-125.

[58] The Reign of Mary, edición de primavera, 1986, p. 9.

[59] Kurt Klinger, A Pope Laughs, Stories of John XXIII, p. 57.

[60] Piers Compton, The Broken Cross, Cranbrook, Western Australia: Veritas Pub. Co., 1984, p. 45.

[61] Kurt Klinger, A Pope Laughs, Stories of John XXIII, p. 24.

[62] Mark Fellows, Fatima in Twilight, p. 177; también Piers Compton, The Broken Cross, p. 44.

[63] P. Joaquin Arriaga, The New Montinian Church, Brea, CA., p. 170.

[64] Curtis Bill Pepper, An Artist and the Pope, London, England: Grosset & Dunlap, Inc. Cubierta frontal y el interior de resbalón de la cubierta del libro; también vea p. 5.

[65] P. Joaquin Arriaga, The New Montinian Church, Brea, Ca., p. 570.

[66] Michael Davies, Pope John’s Council, Kansas City, MO: Angelus Press, 1992, p. 150.

[67] Catholic Restoration, marzo-abril de 1992, Madison Heights, MI, p. 29.

[68] P. Joaquin Arriaga, The New Montinian Church, pp. 147-148.

[69] A.D.O. Datus, “Ab Initio,” p. 60.

[70] George Weigel, Witness to Hope, New York, NY: Harper Collins Publishers, Inc., 1999, p. 484.

[71] Bart McDowell, Inside the Vatican, Washington D.C.: National Geographic Society, 1991, p. 193; también puede verse en Time Magazine, en la revista del 4 de enero de 1963; también citado en The Bible, The Jews and the Death of Jesus, Bishops’ Committee for Ecumenical and Interreligious Affairs, United States Conference of Catholic Bishops, 2004, p. 59.

[72] The Reign of Mary, "John XXIII and the Jews", edición de la primavera de 1986, p. 11.

[73] B'nai B'rith Messenger, viernes 4 de noviembre de 1964.

[74] Luigi Accattoli, When A Pope Asks Forgiveness, p. 15.

[75] Alden Hatch, A Man Named John, p. 192.

[76] The Papal Encyclicals, vol. 1 (1740-1878), pp. 41-42.

[77] Catholic Restoration, mayo-junio de 1993, Madison Heights, MI, p. 24.

[78] Darcy O' Brien, The Hidden Pope, New York, NY: Daybreak Books, 1998, p. 10.

[79] Alden Hatch, A Man Named John, después de la p. 238 (1ª página de inserción).

[80] Wendy Reardon, The Deaths of the Popes, Jefferson, NC., McFarland & Co., Inc., 2004, p. 244.

[81] Wendy Reardon, The Deaths of the Popes, p. 244.

[82] Alden Hatch, A Man Named John, después de la p. 238 (7ª página de inserción).

[83] P. Joaquin Arriaga, The New Montinian Church, p. 147.

[84] Piers Compton, The Broken Cross, Cranbrook, Western Australia: Veritas Pub. Co. Ptd Ltd, 1984, p. 50.

[85] Piers Compton, The Broken Cross, Cranbrook, p. 50.

[86] A.D.O Datus, “AB INITIO,” p. 60.

[87] Cardinal Heenan’s biography, Crown of Thorns.



14. Las herejías de Pablo VI (1963-1978), el hombre que le dio al mundo la Nueva Misa y las enseñanzas del Vaticano II

“¿Cómo un sucesor de Pedro ha podido en tan poco tiempo causar más males a la Iglesia que la revolución de 1789? (…) [¿]la más radical, rápida y generalizada en su historia – algo que ningún heresiarca jamás ha logrado? (…) ¿Tenemos realmente un Papa ó un intruso en la Sede de Pedro?[1] (Arzobispo Marcel Lefebvre comentado sobre el reinado de Pablo VI en 1976)


Pablo VI

Pablo VI fue el hombre que decía ser el jefe de la Iglesia Católica desde el 21 de junio de 1963 hasta el 6 de agosto de 1978. Él fue el hombre que promulgó el Concilio Vaticano II y la Nueva Misa. Ya hemos visto que las pruebas indican que el hombre que precedió y elevó a Pablo VI, Juan XXIII, fue un masón y un manifiesto hereje. También hemos visto que los documentos del Vaticano II contienen muchas herejías, y que la Nueva Misa promulgada por Pablo VI, representó una revolución litúrgica.

Pablo VI ratificó solemnemente todos los 16 documentos del Vaticano II. No es posible que un verdadero Papa de la Iglesia Católica ratifique solemnemente enseñanzas que son heréticas. Como se verá en más detalle más adelante en este libro, el hecho que un Papa haya ratificado solemnemente las enseñanzas heréticas de Vaticano II, demuestra que Pablo VI no fue un verdadero Papa, sino un antipapa.

Es importante tener en cuenta que Pablo VI fue quien dio al mundo la Nueva Misa, los otros nuevos “sacramentos” y las enseñanzas heréticas del Vaticano II. Si usted asiste a la Nueva Misa o acepta las enseñanzas del Vaticano II, la confianza que usted tiene de esas cosas están legítima y directamente relacionadas con la confianza que usted tiene de que Pablo VI fue un verdadero Papa católico.

A continuación exponemos las sorprendentes herejías de Pablo VI. Mostramos, a partir de sus discursos y escritos oficiales, que Pablo VI era un completo apóstata que no era ni siquiera remotamente católico. Todos los discursos y escritos oficiales del hombre que decía ser el Papa están extraídos del periódico semanal del Vaticano L’Osservatore Romano. El Vaticano ha reimpreso la publicación de su periódico desde el 4 de abril de 1968 hasta el presente. De esos discursos, vamos a probar que Pablo VI no era un verdadero Papa debido a la irrefutable e innegable evidencia de que él era un completo apóstata y hereje.

Pablo VI, Audiencia general, 6 de diciembre de 1972: “¿Existe Dios? ¿Quién es Dios? ¿y lo que el conocimiento que puede tener el hombre de Dios? ¿Cuál es la relación que cada uno de nosotros debe tener con él? Responder a estas preguntas nos llevaría a un discurso en mil discusiones complejas e interminables…”[2].

Estas preguntas no nos llevan a discusiones complejas. ¿Dios existe? Sí. ¿Quién es Dios? La Santísima Trinidad. ¿Qué conocimiento puede tener el hombre acerca de Él? La fe católica. ¿Qué relaciones tiene cada uno de nosotros con Él? Pertenecer a la Iglesia por Él establecida. Pablo VI está declarando que estas son preguntas interminables y complejas. Ningún católico afirmaría semejante disparate, que se burla y hace sin sentido a la fe católica y al verdadero Dios.

Pablo VI, Audiencia general, 27 de junio de 1973: “…todo tiene que cambiar, todo debe progresar. La evolución parece ser la ley que trae la liberación. Debe haber gran certidumbre y bondad en esta mentalidad…”[3].

Aquí Pablo VI afirma y aprueba explícitamente la blasfemia modernista de que todo está en un estado de evolución. Esta herejía fue condenada explícitamente por el Papa San Pío X.

Papa Pío X, Pascendi, # 26, 8 de septiembre de 1907, explicando la doctrina de los modernistas: “Por consiguiente, si no quieren fenecer —el dogma, la Iglesia, el culto sagrado, los libros venerados como santos, incluso la fe misma, tienen que someterse a las leyes de la evolución[4].

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[1] Declaración del arzobispo Marcel Lefebvre, agosto de 1976; citado parcialmente por Mons. Tissier De Mallerais, The Biography of Marcel Lefebvre [La Biografía de Marcel Lefebvre], edición inglesa, Kansas City, MO: Angelus Press, 2004, p. 505.

[2] L’Osservatore Romano (el periódico del Vaticano), edición inglesa, 14 de diciembre de 1972, p. 1.

[3] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 5 de julio de 1973, p. 1.

[4] The Papal Encyclicals [Las Encíclicas Papales], de Claudia Carlen, edición inglesa, Raleigh: The Pierian Press, 1990, Vol. 3 (1903-1939), p. 82.

 

PABLO VI SOBRE LAS RELIGIONES NO CRISTIANAS

La Iglesia Católica enseña que todas las religiones no católicas son falsas. Sólo existe una verdadera Iglesia, fuera de la cual nadie puede salvarse. Este es dogma católico.

Papa San Gregorio Magno, 590-604: “La santa Iglesia universal enseña que no es posible adorar verdaderamente a Dios excepto en ella, y asevera que todos los que están fuera de ella no serán salvos[5].

Todas las otras religiones pertenecen al diablo. Esta es la enseñanza de Jesucristo, la Iglesia Católica y la Sagrada Escritura. Véase 1 Cor. 10, 20 y Salmo 95, 5. Todo aquel que muestre aprecio por las religiones no cristianas, o las considere buenas o dignas de respeto, niega a Jesucristo y es un apóstata.

Pablo VI, Audiencia general, 8 de noviembre de 1972: “El ecumenismo se inició de esta manera; como el respeto por las religiones no cristianas…”[6].

Papa Pío XI, Mortalium animos, # 2, 6 de enero de 1928:
“…en la falsa opinión de los que piensan que todas las religiones son, con poca diferencia, buenas y laudables, (…) Cuantos sustentan esta opinión, no sólo yerran y se engañan, sino también rechazan la verdadera religión…”[7].

He aquí más del pensamiento de Pablo VI sobre las religiones no cristianas del diablo:

Pablo VI, 22 de septiembre de 1973: “… las nobles religiones no cristianas…”[8].

Esto es apostasía – un rechazo total de Jesucristo.

Pablo VI, Audiencia general, 12 de enero de 1972: “Ante nuestros ojos se abre una imagen desconcertante: la de las religiones, las religiones inventadas por el hombre; intentos que a veces son extremadamente audaces y nobles…”[9].

¡Aquí Pablo VI dice que las religiones inventadas por el hombre, son a veces extremadamente nobles! Esto es apostasía – un rechazo de Jesucristo y de la fe católica.

Pablo VI, Mensaje, 6 de diciembre de 1977: “…las religiones no cristianas, que la Iglesia respeta y aprecia…”[10].

Él dice que aprecia las religiones falsas.

Pablo VI, Mensaje, 24 de noviembre de 1969: “…superar las divisiones, mediante el desarrollo de un respeto mutuo entre las diferentes confesiones religiosas[11].

Pablo VI, Discurso, 3 de diciembre de 1970: “Saludamos con respeto a los representantes de todas las otras religiones que nos han honrado con su presencia[12].

Pablo VI, Audiencia general, 6 de julio de 1977: “Damos la bienvenida con sincero respeto a la delegación japonesa de la religión Konko-kyo[13].

En su Discurso, 22 de agosto de 1969, Pablo VI elogió a Gandhi el hindú, y declaró que él estaba: “Siempre consciente de la presencia de Dios…”[14].

Los hindúes son paganos e idólatras que adoran muchos dioses falsos diferentes. El hecho que Pablo VI haya elogiado al famoso hindú Gandhi por estar “siempre consciente de la presencia de Dios” demuestra otra vez que Pablo VI era un completo indiferente en lo religioso. Pablo VI también elogió oficialmente la falsa religión del hinduismo en el documento oficial del Vaticano II, Nostra aetate # 2 (sobre las religiones no cristianas), ya citado en el capítulo sobre el Vaticano II.

Pablo VI, Exhortación apostólica, Evangelii Nuntiandi, # 53, 8 de diciembre de 1975: “La Iglesia respeta y estima estas religiones no cristianas…”[15].

Nótese otra vez que Pablo VI estima las falsas religiones; esto es satánico.

Pablo VI, Discurso, 24 de agosto de 1974: “Las diferencias religiosas y culturales en India, como habéis dicho, son honradas y respetadas (…) Nos complace ver que se practique este mutuo honor y estima…”[16].

Pablo VI dice que las diferencias religiosas son honradas en India y que le complace ver esto. Esto significa que él honra el culto a los dioses falsos.

Pablo VI, Discurso al Sínodo de Obispos, 2 de septiembre de 1974: “Del mismo modo no podemos omitir una referencia a las religiones no cristianas. Estas, de hecho, ya no deben considerarse como rivales u obstáculos a la evangelización…”[17].

Aquí Pablo VI revela atrevidamente que él está predicando un nuevo evangelio. Las religiones no cristianas, nos dice, ya no son un obstáculo para la evangelización. Esta es una religión anticristiana de apostasía.

Papa Gregorio XVI, Mirari vos, # 13, 15 de agosto de 1832: “… entiendan, por lo tanto, los que piensan que por todas partes se va al puerto de salvación, que, según la sentencia del Salvador, ‘están ellos contra Cristo, pues no están con Cristo’, (Lc. 11, 23) y que los que no recolectan con Cristo, esparcen miserablemente, por lo cual es ‘indudable que perecerán eternamente los que no tengan fe católica y no la guarden íntegra y sin mancha’ (Credo Atanasiano)[18].

Pablo VI, Discurso al Dalai Lama, 30 de septiembre de 1973: “Nos complace dar la bienvenida a Su Santidad el día de hoy (…) Vos venís de Asia, cuna de antiguas religiones y tradiciones humanas que son debidamente conservadas con profunda veneración[19].

¡Pablo VI nos dice que es correcto conservar las falsas religiones que adoran dioses falsos con “profunda veneración”! Esta puede ser la peor herejía que Pablo VI haya pronunciado.

Pablo VI, Discurso, agosto de 1969: “…Uganda incluye diferentes religiones que se respetan y estiman entre sí[20].

¿La verdadera religión estima a las falsas religiones? No, esto de nuevo es abiertamente herético.

Pablo VI, Mensaje a los paganos sacerdotes sintoístas, 3 de marzo de 1976: “Conocemos la fama de vuestro templo, y la sabiduría que está representada tan vivamente por las imágenes que contiene[21].

Esta es una de las declaraciones más perversas, reveladoras y heréticas que Pablo VI haya pronunciado. Él elogia la sabiduría contenida en las imágenes del templo pagano sintoísta, en otras palabras, ¡él está elogiando a los ídolos de los sintoístas!

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[5] The Papal Encyclicals, edición inglesa, Vol. 1 (1740-1878), p. 230.

[6] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 16 de noviembre de 1972, p. 1.

[7] The Papal Encyclicals, edición inglesa, Vol. 3 (1903-1939), pp. 313-314.

[8] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 11 de octubre de 1973, p. 10.

[9] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 20 de enero de 1972, p. 1.

[10] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 22 de diciembre de 1977, p. 2.

[11] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 18 de diciembre de 1969, p. 2.

[12] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 17 de diciembre de 1970, p. 7.

[13] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 14 de julio de 1977, p. 12.

[14] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 9 de octubre de 1969, p. 5.

[15] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 25 de diciembre de 1975, p. 5.

[16] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 12 de septiembre de 1974, p. 2.

[17] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 10 de octubre de 1974, p. 7.

[18] The Papal Encyclicals, edición inglesa, Vol. 1 (1740-1878), p. 238.

[19] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 11 de octubre de 1973, p. 4.

[20] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 14 de agosto de 1969, p. 12.

[21] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 11 de marzo de 1976, p. 12.

 

PABLO VI SOBRE EL BUDISMO

El budismo es una religión falsa y pagana del Oriente que enseña la creencia en la reencarnación y el karma. Los budistas sostienen que la vida no vale la pena vivirla, y que toda forma de existencia consciente es un mal. Los budistas adoran varios dioses falsos. El budismo es una religión idólatra y falsa del diablo. Este es el pensamiento de Pablo VI sobre el budismo:

Pablo VI, Audiencia general a los budistas japoneses, 5 de septiembre de 1973: “Es un gran placer para nosotros dar la bienvenida a los miembros al Tour Europeo de los japoneses budistas, los honrados seguidores de la secta Soto-shu del budismo. (…) En el Concilio Vaticano II la Iglesia Católica exhortó a sus hijos e hijas a estudiar y evaluar las tradiciones religiosas de la humanidad y ‘para advertir en diálogo sincero y paciente las riquezas que Dios generoso ha distribuido a las gentes’ (Ad gentes, 11) (…) El budismo es una de las riquezas de Asia…”[22].

Según Pablo VI, ¡la falsa, pagana e idólatra religión del budismo es una de las “riquezas” de Asia!

Pablo VI, Audiencia general al tour misionero budista japonés, 24 de octubre de 1973: “Una vez más es un placer dar la bienvenida a un distinguido grupo del tour misionero budista japonés. Nos complace reiterar el aprecio que tenemos por vuestro país, sus nobles tradiciones…”[23].

Pablo VI, Discurso al budista líder espiritual tibetano, 17 de enero de 1975: “El Concilio Vaticano II ha expresado su sincera admiración por el budismo en sus diversas formas (…) Les deseamos a Su Santidad y a todos los fieles una abundante paz y prosperidad”[24].

Nótese su idolatría y apostasía al admirar, no solamente a los budistas, sino la falsa religión del budismo.

Pablo VI, Discurso a los budistas, 5 de junio de 1972: “Es con gran cordialidad y estima que saludamos a tan distinguido grupo de líderes budistas de Tailandia. (…) Tenemos un respeto profundo por (…) sus tradiciones preciosas[25].

Pablo VI a un grupo de líderes budistas, 15 de junio de 1977: “Le ofrecemos al distinguido grupo de líderes budistas de Japón una cálida bienvenida. El Concilio Vaticano II declaró que la Iglesia Católica ve con sincero respeto vuestra forma de vida (…) En esta ocasión nos complace recordar las palabras de San Juan: ‘El mundo pasa, y con él sus deseos insaciables; pero el que hace la voluntad de Dios vive para siempre’”[26].

Él dice primero que la Iglesia Católica ve con sincero respeto la forma de vida budista. Esto es herejía. Luego dice que, en esta ocasión, le complace recordar las palabras de San Juan: el que hace la voluntad de Dios vive para siempre. Su significado es claro, esto es, que los budistas vivirán para siempre; o sea, ellos se salvarán. Esto es totalmente herético.

Pablo VI, Discurso al patriarca budista de Laos, 8 de junio de 1973: “… [el] budismo (…) la Iglesia Católica considera sus riquezas espirituales con estima y respeto, y desea colaborar con vosotros, como hombres religiosos, por el logro de la verdadera paz y salvación del hombre[27].

Pablo VI dice que la Iglesia Católica considera con estima y respeto las riquezas espirituales de la falsa religión del budismo. ¡Luego dice que desea colaborar con el patriarca budista para el logro de la salvación del hombre! Esto es herejía y apostasía.

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[22] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 13 de septiembre de 1973, p. 8.

[23] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 1 de noviembre de 1973, p. 1.

[24] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 30 de enero de 1975, p. 5.

[25] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 15 de junio de 1972, p. 5.

[26] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 23 de junio de 1977, p. 5.

[27] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 21 de junio de 1973, p. 5.

 

PABLO VI SOBRE EL ISLAM

El islam es una religión falsa que niega la divinidad de Cristo y rechaza la Santísima Trinidad. Además de rechazar al verdadero Dios, el islam permite la poligamia hasta cuatro esposas, y sus seguidores (los musulmanes) propagan esta falsa religión con un celo no sin igual entre los demás. El islam es entre las falsas religiones la más cruelmente anti-cristiana. En muchos países islámicos la conversión al cristianismo significa la muerte. La propagación de la verdadera fe está estrictamente prohibida por los musulmanes. La sociedad islámica es una de las más malvadas de la historia humana. Esto es lo que Pablo VI pensaba sobre esta falsa religión que rechaza a Cristo y la Trinidad:

Pablo VI, Discurso, 9 de septiembre de 1972: “También queremos que sepan que la Iglesia reconoce la riqueza de la fe islámica – una fe que nos une al único Dios[28].

Pablo VI habla sobre la “riqueza” de la fe islámica, una “fe” que rechaza a Jesucristo y la Trinidad. Dice que esta “fe” nos une al único Dios. Esto es apostasía.

Pablo VI, Discurso, 18 de septiembre de 1969: “…los musulmanes (…) adoran junto con nosotros al Dios único y misericordioso, que en el último día juzgará al hombre”[29].

Los musulmanes no adoran al único Dios verdadero, la Santísima Trinidad, junto con los católicos, como lo hemos demostrado en capítulo sobre las herejías del Vaticano II. Afirmar que los musulmanes adoran al mismo Dios que los católicos es herejía. Y los musulmanes ciertamente no adoran al Dios que juzgará a la humanidad en el último día, juzgará Jesucristo.

Pablo VI, Discurso al embajador musulmán, 4 de junio de 1976: “…los marroquíes musulmanes (…) nuestros hermanos en la fe en el Dios único. Siempre seréis muy bien recibidos y encontraréis aquí estima y comprensión”[30].

Él dice que los musulmanes son nuestros hermanos en la fe. Esto es apostasía. Luego dice que los musulmanes siempre encontrarán estima en el Vaticano.

Pablo VI, Discurso, 2 de diciembre de 1977: “…los musulmanes, que profesan la fe de Abraham, y adoran con nosotros al único Dios misericordioso, que juzgará a los hombres en el día postrero, como declaró solemnemente el Concilio Vaticano II”[31].

Pablo VI, Discurso, agosto de 1969: “… Nuestro vivo deseo de saludar, en vuestras personas, a las grandes comunidades musulmanas dispersas por toda África? Permitidnos manifestaros aquí nuestro gran respeto por la fe que profesáis (…) En memoria de los mártires católicos y anglicanos, recordamos gustosamente también a aquellos confesores de la fe musulmana, que fueron los primeros en sufrir la muerte…”[32].

Él menciona su gran respeto por la falsa fe del islam, y conmemora a los musulmanes que fueron testigos de esta falsa religión con la muerte. Esto es total apostasía.

Pablo VI, Ángelus, 3 de agosto de 1969: “Veintidós mártires fueron reconocidos, pero habían muchos más y no sólo católicos. También los hubo anglicanos y musulmanes[33].

Esta es probablemente la declaración más escandalosa que hemos visto respecto a la herejía de que existen mártires no católicos. Pablo VI dice que los musulmanes (que ni siquiera creen en Cristo o la Trinidad) son mártires, además de los anglicanos. Esto es realmente increíble y totalmente herético.

Papa Eugenio IV, Concilio de Florencia, 1441, ex cathedra:
“…además, todo aquel, no importando lo grande que hayan sido sus limosnas y obras de caridad, y no importando de que llegase a derramar su sangre por causa de Cristo, no puede salvarse si no se hallare en el seno y unidad de la Iglesia Católica”[34].

Papa Eugenio IV, Concilio de Florencia, Credo dogmático Atanasiano, 1439: “Todo el que quiera salvarse, ante todo es menester que mantenga la fe católica; y el que no la guardare íntegra e inviolada, sin duda perecerá para siempre…”[35].

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[28] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 21 de septiembre de 1972, p. 2.

[29] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 2 de octubre de 1969, p. 2.

[30] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 24 de junio de 1976, p. 4.

[31] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 22 de diciembre de 1977, p. 2.

[32] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 14 de agosto de 1969, p. 10.

[33] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 7 de agosto de 1969, p. 1.

[34] Denzinger 714.

[35] Decrees of the Ecumenical Councils [Los Decretos de los Concilios Ecuménicos], edición inglesa, Vol. 1, pp. 550-553; Denzinger, The Sources of Catholic Dogma [Las Fuentes de Dogma Católica], edición inglesa, B. Herder Book Co. trigésima edición inglesa, 1957, no. 39-40.

 

PABLO VI SOBRE LA LIBERTAD RELIGIOSA

Pablo VI, Discurso, 9 de julio de 1969: “Ella [la Iglesia] también ha afirmado, durante su larga historia, a costa de la opresión y la persecución, la libertad para todas las personas de profesar su propia religión. Nadie, dice Ella, está impedido de actuar, nadie está obligado a actuar de manera contraria a sus propias creencias (…) Como hemos dicho, el Concilio exigió una verdadera y pública libertad religiosa…”[36].

Esto es completamente falso y herético. La Iglesia Católica ha afirmado durante su larga historia, a costa de la opresión y la persecución, que la religión de Jesucristo es la única verdadera; y que Cristo es el verdadero Dios y verdadero hombre. Sin embargo, Pablo VI nos quiere hacer creer que los mártires fueron torturados horriblemente, no por su profesión de fe en Cristo, ¡sino para que todos tengan la libertad de profesar sus diferentes religiones falsas! ¡Esta es una distorsión increíblemente herética de la verdad!

Pablo VI, Mensaje, 10 de diciembre de 1973: “…las reiteradas violaciones del sagrado derecho a la libertad religiosa en sus diversos aspectos y la ausencia de un acuerdo internacional que apoye este derecho…”[37].

Pablo VI, Carta, 25 de julio de 1975: “…la Santa Sede se alegra de ver enfatizado específicamente el derecho de la libertad religiosa”[38].

Una vez más, en el capítulo sobre el Vaticano II mostramos que la doctrina sobre la libertad religiosa, que fue defendida por Pablo VI fue, de hecho, condenada por los Papas católicos.

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[36] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 17 de julio de 1969, p. 1.

[37] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 20 de diciembre de 1973, p. 3.

[38] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 14 de agosto de 1975, p. 3.

 

PABLO VI SOBRE LOS “ORTODOXOS”

Aquí vemos a Pablo VI dando un saludo masónico al patriarca cismático oriental de Constantinopla, Atenágoras, el 5 de enero de 1964. Ambos también levantaron mutuamente las excomuniones recíprocas de 1054. Esto significa que Pablo VI consideraba que los “ortodoxos” orientales ya no estaban excomulgados, aunque ellos nieguen el Papado. Por lo tanto, según Pablo VI, el Papado no es un dogma obligatorio bajo pena de excomunión.

Los “ortodoxos” orientales son cismáticos que rechazan la infalibilidad papal y los últimos trece concilios generales de la Iglesia Católica. Ellos rechazan que el Espíritu Santo proceda de la Segunda Persona de la Trinidad; ellos permiten el divorcio y el segundo matrimonio; y muchos de ellos rechazan la Inmaculada Concepción. Esto es lo que Pablo VI pensaba de estos cismáticos:

Pablo VI, Discurso, 19 de abril de 1970, hablando del fallecido patriarca cismático de Moscú: “Hasta el final estaba consciente y solícito por su gran ministerio[39].

Él dice que el liderazgo en una iglesia cismática es un gran ministerio.

Pablo VI, Discurso, 24 de enero de 1972: “…damos la bienvenida entre nosotros a un eminente representante de la venerable Iglesia ortodoxa (…) un hombre de gran piedad…”[40].

Pablo VI, Discurso, 23 de enero de 1972: “…el gran, venerable y excelente patriarca ortodoxo…”[41].

Pablo VI, Discurso a la delegación cismática, 27 de junio de 1977: “Luego, diez años más tarde, realizamos una visita a vuestra santa Iglesia…”[42].

Pablo VI, Audiencia general, 20 de enero de 1971: “… la venerable Iglesia ortodoxa oriental…”[43].

Él dice que las iglesias cismáticas son venerables.

Pablo VI, hablando de la muerte del cismático patriarca Atenágoras, 9 de julio de 1972: “…os recomendamos este gran hombre, un hombre de una venerada Iglesia…”[44].

Pablo VI, Discurso, 25 de mayo de 1968: “…la venerable Iglesia ortodoxa de Bulgaria”[45].

Pablo VI, Declaración común con el patriarca de la secta cismática de Siria, 27 de octubre de 1971: “Esto debe hacerse con amor, con la apertura a las inspiraciones del Espíritu Santo, y con el respeto mutuo del uno al otro y de la Iglesia de cada uno[46].

Entonces Pablo VI respeta el rechazo del Papado y la infalibilidad papal.

Pablo VI, Telegrama a la elección del nuevo patriarca cismático de Constantinopla, julio de 1972: “En el momento en que asumís una pesada carga en el servicio de la Iglesia de Cristo…”[47].

Esto significa que la iglesia cismática es la Iglesia de Cristo.

Pablo VI, Discurso, 14 de diciembre de 1976: “…muy queridos hermanos, enviados por la venerable Iglesia de Constantinopla (…) realizamos el solemne y el sagrado acto eclesial de levantar los antiguos anatemas, un acto con el que deseamos eliminar esos eventos para siempre de la memoria y el corazón de la Iglesia…”[48].

Los “ortodoxos” cismáticos están anatematizados por la Iglesia Católica por negar el Papado, y por no aceptar los dogmas de la fe católica. Pero Pablo VI solemnemente levanta estos anatemas contra ellos, como hemos mencionado anteriormente. Como la declaración anterior, este discurso de Pablo VI significa que él intentó anular el Papado como un dogma que debe ser creído bajo pena de anatema o condenación.

Pablo VI, Carta, 7 de marzo de 1971, respecto a la muerte de los dos patriarcas cismáticos: “…conmovido por la muerte de Su Santidad el Patriarca Kyrillos VI expresamos nuestra sincera simpatía con la seguridad de nuestras oraciones por el eterno descanso de su amado pastor, y la bendición consoladora de Dios sobre toda la Iglesia Ortodoxa Copta[49].

Tenga en cuenta dos cosas: en primer lugar, Pablo VI dice que va a orar por el alma de un cismático fallecido, indicando que el fallecido patriarca no católico pudo salvarse, lo que es herético. En segundo lugar, él invoca la bendición consoladora de Dios sobre toda la Iglesia ortodoxa copta. ¿Qué de eso de que sólo existe una Iglesia verdadera y que la Iglesia cismática copta no forma parte de ella? ¿Y eso de la gracia de Dios por la conversión de la Iglesia ortodoxa copta a la verdadera Iglesia? La declaración de Pablo VI muestra una vez más que él sostenía que las sectas heréticas son iglesias verdaderas, y que la fe católica carece de sentido.

Papa Gregorio XVI, 27 de mayo de 1832: “No erréis, hermanos míos; si alguno sigue al que hace cisma, no obtendrá la herencia del reino de Dios”[50].

Pablo VI, Carta a un cismático, noviembre de 1976: “…la primera conferencia pan-ortodoxa en preparación para el Gran Concilio Santo de las Iglesias ortodoxas ha comenzado sus trabajos (…) para el mejor servicio de la venerable Iglesia ortodoxa[51].

Él le llama “santo” al concilio cismático y “venerable” a la iglesia cismática. Pablo VI era un cismático.

Pablo VI, Audiencia general, 24 de enero de 1973: “…nuestro hermano de venerable memoria, el patriarca ecuménico de Constantinopla…”[52].

Pablo VI, Mensaje con respecto al fallecido cismático ruso, 7 de abril de 1972: “…expresamos a vuestra eminencia y al santo sínodo de la Iglesia ortodoxa de Georgia nuestras sinceras condolencias con la seguridad de nuestras oraciones por el eterno reposo de vuestro pastor…”[53].

Pablo VI, Mensaje al patriarca cismático de Moscú, 23 de mayo de 1968: “…Santidad, con motivo de las celebraciones por el quincuagésimo aniversario del día en que el sínodo de toda la Iglesia ortodoxa rusa restableció la sede patriarcal de Moscú (…) hemos delegado participar en las solemnes celebraciones que tendrán lugar en vuestra ciudad patriarcal a nuestros muy queridos hermanos en el episcopado…”[54].

Él llama “Su Santidad” al patriarca cismático de Moscú y celebra el quincuagésimo aniversario de la Iglesia cismática.

Pablo VI, Discurso a los cismáticos, 1 de julio de 1978: “Os recibimos con afecto y estima[55].

Pablo VI, Audiencia general, 30 de noviembre de 1977: “Os saludamos con alegría, amados hermanos, que representáis aquí a Su Santidad el Patriarca Pimen y la Iglesia ortodoxa rusa (…) toda nuestra estima y amor fraternal a Su Santidad el Patriarca Pimen, a su clero y a todo el pueblo de los fieles[56].

Pablo VI llegó a decir en una carta acerca del cismático Atenágoras (julio de 1972): “… Rogamos al Señor que lo reciba en su reino celestial…”[57].

Pablo VI, Declaración conjunta con el “Papa” cismático Shenouda III, 10 de mayo de 1973: “Pablo VI, obispo de Roma y Papa de la Iglesia Católica, y Shenouda III, Papa de Alajandría y Patriarca de la Sede de Marcos (…) En nombre de la caridad, rechazamos toda forma de proselitismo (…) Que cese, donde pueda que exista…”[58]

Esto es todo lo que se necesita ver para saber que Pablo VI era un cismático y no un católico. Él hizo una declaración conjunta con un “papa” cismático. Él reconoce a este cismático como titular de la sede de San Marcos. Esto es una blasfemia contra el Papado, ya que este cismático no tiene ninguna autoridad. Él rechaza todas las formas de proselitismo – es decir, tratar de convertir a los cismáticos – y él dice “cese donde pueda que exista”. Pablo VI era un formal hereje y cismático.

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[39] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 23 de abril de 1970, p. 12.

[40] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 10 de febrero de 1972, p. 3.

[41] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 27 de enero de 1972, p. 12.

[42] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 14 de julio de 1977, p. 10.

[43] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 28 de enero de 1971, p. 1.

[44] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 13 de julio de 1972, p. 12.

[45] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 6 de junio de 1968, p. 5.

[46] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 4 de noviembre de 1971, p. 14.

[47] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 27 de julio de 1972, p. 12.

[48] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 1 de enero de 1976, p. 6.

[49] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 18 de marzo de 1971, p. 12.

[50] The Papal Encyclicals, edición inglesa, Vol. 1 (1740-1878), p. 230.

[51] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 30 de diciembre de 1976, p. 8.

[52] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 1 de febrero de 1973, p. 12.

[53] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 11 de mayo de 1972, p. 4.

[54] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 6 de junio de 1968, p. 4.

[55] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 13 de julio de 1978, p. 3.

[56] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 15 de diciembre de 1977, p. 4.

[57] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 13 de julio de 1972, p. 12.

[58] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 24 de mayo de 1973, p. 6.

 

PABLO VI SOBRE LAS OTRAS SECTAS PROTESTANTES

El protestantismo se inició con el sacerdote alemán Martín Lutero, que dejó la Iglesia Católica e inició la revolución protestante en 1517. Lutero negó el libre albedrío, el Papado, la oración a los santos, el Purgatorio, la Tradición, la Transubstanciación y el Santo Sacrificio de la Misa. Lutero reemplazó la Misa con un servicio conmemorativo de la última cena. Todos los sacramentos excepto el Bautismo y la Santa Eucaristía fueron rechazados. Lutero decía que tras de la caída de Adán el hombre no podía hacer ninguna obra buena. La mayoría de los protestantes tienen las mismas creencias de Lutero, pero todos ellos rechazan muchos dogmas católicos. Esto es lo que Pablo VI pensaba de estos herejes y cismáticos:

Pablo VI, Discurso del ángelus, 17 de enero de 1971: “Desde la oposición polémica entre las diversas denominaciones cristianas hemos pasado al respeto mutuo…”[59].

Aquí Pablo VI revela que la agenda del Vaticano II con respecto a las sectas protestantes ha pasado desde la posición polémica – en otras palabras, una oposición a sus falsas doctrinas – a una actitud de aceptación y de respeto mutuo por su falsa religión.

Pablo VI, Discurso a los representantes de las iglesias no católicas de Ginebra, junio de 1969: “El espíritu que nos anima (…) Este espíritu establece, como primer fundamento de todo contacto fructífero entre las diferentes confesiones, que cada una profese su fe lealmente[60].

Pablo VI dice que los protestantes no deben convertirse, sino que deben permanecer leales a sus creencias.

Pablo VI, Homilía, 25 de enero de 1973: “… expreso un pensamiento respetuoso y afectuoso en Cristo para los cristianos de las otras denominaciones que residen en esta ciudad y les aseguro nuestra estima…”[61].

Esta es una homilía increíble. Él asegura su estima a los herejes de las otras denominaciones. Considere que Pablo VI ni siquiera conoce personalmente a todas esas personas que estima. Él no sabía nada acerca de ellos salvo que ellos pertenecían a una de esas sectas, ¡y él les asegura su estima sobre esa base!

Pablo VI, Carta al Consejo Mundial de Iglesias, 6 agosto de 1973: “El Consejo Mundial de Iglesias ha sido creado con el fin, por la gracia de Dios, para servir a las iglesias y comunidades eclesiales en sus esfuerzos para restaurar y manifestar a todos la perfecta comunión en la fe y amor que es el don de Cristo a su Iglesia[62].

Pablo VI dice que el Consejo Mundial de Iglesias ha sido creado para restaurar y manifestar a todos la perfecta comunión en la fe y amor que es el don de Cristo a su Iglesia. Advierta la sorprendente implicación de esta declaración. La perfecta comunión en la fe y caridad que es el don de Cristo a su Iglesia es la institución de la Iglesia Católica, la Iglesia universal fundada por Cristo. ¡Pero Pablo VI dice que esto se manifiesta a través del Consejo Mundial de Iglesias! El Consejo Mundial de Iglesias es una organización formada por muchas sectas y diferentes denominaciones. Un comentarista tradicional la rotularía correctamente como una organización comunista – que intenta diluir y emancipar a las iglesias “cristianas” del mundo. Pero indudablemente se trata de una organización ecuménica muy herética formada por varias religiones hechas por el hombre.

Pablo VI, Discurso, 12 de diciembre de 1968: “… nuestros hijos están en buenas relaciones con sus hermanos cristianos, luteranos, evangélicos…”[63].

Papa Pío IV, profesión de fe, Concilio de Trento, ex cathedra: “… esta verdadera fe católica, fuera de la cual nadie puede salvarse (…) que ahora profeso y verdaderamente mantengo…”[64].

Pablo VI, Discurso, 28 de abril de 1977: “…las relaciones entre la Iglesia Católica y la comunión anglicana (…) estas palabras de esperanza, ‘la comunión anglicana no absorbida’, ya no son un mero sueño[65].

Esto significa que Pablo VI quiere unirse con la secta anglicana sin absorberla, es decir, sin tener que convertirlos.

Pablo VI, Discurso, 2 de agosto de 1969: “Hemos querido conocer a la iglesia anglicana que ha florecido en este país. Hemos querido rendir homenaje a aquellos hijos de quien ella se siente más orgullosa, aquellos que – junto con nuestros propios mártires católicos – dieron un testimonio generoso de sus vidas del Evangelio…”[66].

Pablo VI, hablando de la muerte del protestante Martin Luther King Jr, 7 de abril de 1968: “…todos debemos compartir las esperanzas que este mártir nos inspira”[67].

Papa Gregorio XVI, 27 de mayo de 1832: “Finalmente algunas de estas descarriadas personas intentan persuadirse a sí mismas y a otros que los hombres no se salvan únicamente en la religión católica, sino que incluso los herejes pueden alcanzar la vida eterna”[68].

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[59] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 21 de enero de 1971, p. 12.

[60] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 19 de junio de 1969, p. 9.

[61] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 8 de febrero de 1973, p. 7.

[62] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 6 de septiembre de 1973, p. 8.

[63] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 26 de diciembre de 1968, p. 4.

[64] Denzinger 1000.

[65] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 5 de mayo de 1977, p. 1.

[66] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 14 de agosto de 1969, p. 1.

[67] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 18 de abril de 1968, p. 2.

[68] The Papal Encyclicals, edición inglesa, Vol. 1 (1740-1878), p. 229.

 

PABLO VI SOBRE EL CONTROL DE LA NATALIDAD

Pablo VI favoreció el control de la natalidad.

Pablo VI, Discurso, 16 de noviembre de 1970: “…esto, entre otros efectos, sin duda favorecerá un control racional de la natalidad por parte de las parejas…”[89].

Pablo VI, Discurso, 24 de agosto del 1969: “…la libertad del marido y la mujer y no se les impida una limitación moral y razonable de la natalidad…”[70].

Pablo VI, Humanae vitae, # 16, 25 de julio de 1968: “Es verdad que tanto en uno como en otro caso, los cónyuges están de acuerdo en la voluntad positiva de evitar la prole por razones plausibles, buscando la seguridad de que no se seguirá”[71].

Pablo VI dice en Humanae vitae que las parejas son perfectamente libres de no tener hijos si no lo desean.

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[69] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 26 de noviembre de 1970, p. 7.

[70] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 5 de septiembre de 1968, p. 10.

[71] The Papal Encyclicals, edición inglesa, Vol. 5 (1858-1981), p. 227.

 

PABLO VI SOBRE LAS NACIONES UNIDAS

Las Naciones Unidas es una organización malvada que promueve la contracepción y el aborto, y busca tener control de la toma de decisiones de todos los países del planeta. El ex secretario general de la ONU, U Thant, elogió al comunista Lenin como un hombre cuyos “ideales fueron recogidos en la carta de las Naciones Unidas”[72]. Esto es lo que Pablo VI pensaba de la ONU.

Pablo VI, Discurso, 5 de febrero de 1972: “… tenemos fe en las Naciones Unidas[73].

Pablo VI, Mensaje, 26 de abril de 1968: “… que todos los hombres se unan de corazón pacíficamente para que los principios de las Naciones Unidas puedan no solo ser proclamados, sino puestos en práctica, y que no solo la constitución de los Estados puedan promulgarlos, sino que las autoridades públicas los apliquen…”[74].

Pablo VI, Discurso al secretario general de la ONU, 9 de julio de 1977: “… queremos escuchar la voz del representante autorizado de la Organización de las Naciones Unidas (…) todo esto no hace más que acentuar el rol benéfico e irremplazable de la Organización de las Naciones Unidas…”[75].

Pablo VI, Mensaje a la ONU, 4 de octubre de 1970: “Hoy queremos repetir una vez más las palabras que tuvimos el honor de pronunciar el 4 de octubre de 1965 desde la tribuna de vuestra asamblea: ‘Esta organización representa el camino que se debe adoptar para la civilización moderna y por la paz mundial (…) ¿Dónde más, por otra parte, podrían estos gobiernos y pueblos encontrar un puente para unirlos, y un tribunal donde ellos puedan implorar la causa de la justicia y la paz? (…) ¿Quién mejor que la Organización de las Naciones Unidas y sus organismos especializados podrían asumir el desafío presentado a toda la humanidad? (…) Existe en efecto un bien común del hombre, y le corresponde a vuestra organización, por su dedicación a la universalidad, que es su razón de ser, para promoverlo incansablemente[76].

En primer lugar, Pablo VI dice que la ONU es el camino que hay que tomar. Él dice que la ONU, no la Iglesia Católica, es el mejor medio para la causa de la justicia y la paz para el mundo. En segundo lugar, ¡él dice que la ONU es el organismo universal (es decir, católico) para la humanidad! Él reemplaza la Iglesia Católica por la ONU.

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[72] World Net Daily, Feb. 5, 2000

[73] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 17 de febrero de 1972, p. 5.

[74] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 2 de mayo de 1968, p. 4.

[75] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 21 de julio de 1977, p. 6.

[76] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 15 de octubre de 1970, p. 3.

 

PABLO VI PROMUEVE EL NUEVO ORDEN MUNDIAL

Pablo VI, Mensaje al presidente de la conferencia de la ONU, mayo de 1976: “…este nuevo orden económico internacional que hay que construir sin cesar[77].

Pablo VI, Mensaje, 8 de septiembre de 1977: “El esfuerzo es colocado legítimamente hoy en día en la necesidad de construir un nuevo orden mundial…”[78].

Pablo VI, Mensaje a las Naciones Unidas, 24 de mayo de 1978: “…estamos conscientes que el camino que debe conducir a un nuevo orden mundial (…) no puede en ningún caso ser tan corto como quisiéramos que fuera (…) El desarme, un nuevo orden mundial y el desarrollo son tres obligaciones que están inseparablemente unidas entre sí…”[79].

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[77] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 17 de junio de 1976, p. 3.

[78] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 22 de septiembre de 1977, p. 11.

[79] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 15 de junio de 1978, p. 3.

 

PABLO VI SOBRE EL CULTO DEL HOMBRE

Pablo VI, Discurso, 7 de febrero de 1971: “¡Todo el honor al hombre!”[80].

Pablo VI, Discurso, 1 de agosto de 1969: “…no os dejéis desanimar por los obstáculos y dificultades que surgen constantemente; no perdáis la fe en el hombre[81].

Pablo VI, Mensaje, 25 de marzo de 1971: “…el hombre, a quien todas las cosas de la tierra deben estar relacionadas como su centro y corona”[82].

Esto es una blasfemia. Pablo VI estaba aquí citando la herejía del Vaticano II.

Pablo VI, Discurso, 18 de noviembre de 1971: “En nuestra visita a Bombay enfatizamos: ‘El hombre debe encontrar al hombre’”[83].

Pablo VI, Audiencia, 10 de enero de 1972: “Desde las exigencias de la justicia, señores, sólo se puede obtener a la luz de la verdad, esa verdad que es el hombre…”[84].

Esto significa que el hombre es la verdad.

Pablo VI, Discurso, 11 de abril de 1973: “…siempre ansiosos de salvaguardar, por encima de todo, la supremacía del hombre…”[85].

En su Discurso del ángelus, 27 de enero de 1974, Pablo VI habló positivamente de: “…el culto del hombre por el bien del hombre”[86].

Pablo VI, Discurso, 15 de febrero de 1974: “…como vuestra excelencia ha recordado con razón: que el objetivo final es el hombre…”[87].

Pablo VI, Discurso, 29 de diciembre de 1968: “El misterio cristiano que descansa sobre el hombre…”[88].

Pablo VI, Audiencia, 28 de abril de 1969: “En el análisis final, no hay riqueza verdadera sino en el hombre…”[89].

Pablo VI, Discurso del ángelus, 20 de julio de 1969: “Nos haría bien meditar sobre el hombre…”[90].

Pablo VI, Audiencia general, 28 de julio de 1971: “¡La dignidad del hombre! Nunca seremos capaces de apreciarla y honrarla lo suficiente”[91].

Pablo VI, Discurso, 4 de septiembre de 1968: “Los temas que hoy preocupan a la religión, sea católica o no católica, todos convergen desde todas las direcciones sobre un tema central, dominante, a saber: el hombre. ‘Según la opinión casi unánime de los creyentes y de los no creyentes por igual, todas las cosas en la tierra deben estar relacionadas con el hombre como su centro y corona’”[92].

Pablo VI, Mensaje del ángelus, 13 de julio de 1975: “… la ciencia más preciosa de todas, la ciencia de conocerse a sí mismo, de reflexionar, casi soñando, acerca de la propia conciencia (…) Larga vida a la fiesta libre de otros compromisos, pero ocupados en la exploración de los secretos de la propia vida”[93].

Piense acerca de este sorprendente mensaje. Él no dice que la teología, el estudio de Dios, es la ciencia más preciosa; él dice que es la ciencia de conocerse a sí mismo y soñando con la propia conciencia. Él también dice que viva la fiesta (es decir, larga vida al día santo) libre de otros compromisos (¿quizás sin asistir a Misa?), un día santo ocupado en la exploración de los secretos de la vida propia. En otras palabras, él quiere un día santo sobre el hombre sin otros compromisos. Esto es claramente el culto del hombre.

Pablo VI, Mensaje del ángelus, 26 de septiembre de 1973: “Estamos extasiados de admiración por el semblante humano…”[94].

Pablo VI, Discurso, 16 de octubre de 1976: “…si el Evangelio es para el hombre, nosotros como cristianos somos completamente para el Evangelio”[95].

Nótese que sólo dice que somos para el Evangelio si el Evangelio es para el hombre.

Pablo VI, Discurso, 4 de diciembre de 1976: “… por encima de todos los condicionamientos ideológicos, la grandeza y dignidad de la persona humana debe surgir como el único valor que hay que promover y defender”[96].

Pablo VI, Mensaje de navidad, 25 de diciembre de 1976: “Honremos a la humanidad caída y pecadora”[97].

Pablo VI, Discurso, 10 de junio de 1969: “Porque en última instancia no hay verdadera riqueza sino en la riqueza del hombre”[98].

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[80] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 11 de febrero de 1971, p. 12.

[81] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 14 de agosto de 1969, p. 8.

[82] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 27 de mayo de 1971, p. 5.

[83] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 2 de diciembre de 1971, p. 3.

[84] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 20 de enero de 1972, p. 7.

[85] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 19 de abril de 1973, p. 9.

[86 L’Osservatore Romano, edición inglesa, 7 de febrero de 1974, p. 6.

[87] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 28 de febrero de 1974, p. 3.

[88] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 2 de enero de 1969, p. 12.

[89] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 8 de mayo de 1969, p. 3.

[90] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 24 de julio de 1969, p. 12.

[91] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 5 de agosto de 1971, p. 12.

[92] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 12 de septiembre de 1968, p. 1.

[93] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 24 de julio de 1975, p. 2.

[94] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 7 de octubre de 1976, p. 2.

[95] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 28 de octubre de 1976, p. 4.

[96] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 16 de diciembre de 1976, p. 4.

[97] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 30 de diciembre de 1976, p. 1.

[98] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 19 de junio de 1969, p. 6.

 

OTROS CAMBIOS REALIZADOS POR PABLO VI

Pablo VI deshaciéndose de la tiara papal
Pablo VI deshaciéndose de la tiara papal

Además de todas las herejías que hemos cubierto en los discursos de Pablo VI, él fue el hombre que con autoridad implementó el falso Segundo Concilio Vaticano, cambió la Misa católica por un servicio protestante y cambió el rito de cada uno de los sacramentos. Él cambió la materia o la forma de la Eucaristía, Extremaunción, Orden Sagrado, y Confirmación. Pablo VI quiso asesinar a Cristo en la Misa (quitándola y reemplazándola por una falsificación), y quiso asesinar a su Iglesia Católica tratando de cambiar la Iglesia por completo.

A los dos años de la clausura del Vaticano II, Pablo VI quitó el Índice de Libros Prohibidos, una decisión que un comentarista calificó acertadamente de “incomprensible”.


Otra foto de Pablo VI llevando de pectoral el efod

Pablo VI suprimió el juramento contra el modernismo en el mismo momento en que el modernismo estaba floreciendo como nunca antes. El 21 de noviembre de 1970[107], Pablo VI también excluyó a los cardenales de más de 80 años de participar de las elecciones papales. Pablo VI desbarató la corte papal, disolvió la Guardia Noble y la Guardia Palatina[108]. Pablo VI abolió el rito de la Tonsura, todas las cuatro Órdenes Menores, y el rango del Subdiaconado[109].

“Pablo VI devolvió a los musulmanes el estandarte de Lepanto. La historia de esa bandera era venerable. Ella le fue arrebatada al almirante turco durante la gran batalla naval de 1571. Mientras el Papa San Pío V ayunaba y rezaba el Rosario, la reducida flota cristiana derrotó a la mucha más grande armada musulmana, salvando así a la cristiandad de los infieles. En honor de la victoria milagrosa, Pío V instituyó la fiesta de Nuestra Señora del Rosario para conmemorar su intercesión. En un acto terrible, Pablo VI renunció no solo a la extraordinaria victoria cristiana, sino también a las oraciones y sacrificios de un gran Papa y santo”[110].

Bajo Pablo VI, el Santo Oficio fue reformado: ahora su principal función era investigar, no defender la fe católica[111]. Según los que vieron la película de la visita de Pablo VI al Fátima, él no rezó el Ave María[112].

En 1969, Pablo VI eliminó a cuarenta santos del calendario litúrgico oficial[113].

Pablo VI eliminó los exorcismos solemnes del rito bautismal. En lugar de los exorcismos solemnes, los reemplazó por una oración opcional que apenas hace una referencia pasajera de la lucha contra el demonio[114].


Otra foto clara de Pablo VI llevando de pectoral el efod

Pablo VI concedió más de 32.000 solicitudes de sacerdotes que pidieron ser liberados de sus votos para volver al estado laical; el mayor éxodo de sacerdotes desde la revolución protestante[115].

La desastrosa influencia de Pablo VI fue inmediatamente visible. Por ejemplo, en Holanda ni un solo candidato solicitó la admisión al sacerdocio en 1970, y en un plazo de doce meses todos los seminarios fueron cerrados[116]. La destrucción espiritual estaba en todas partes; incontables millones abandonaron la Iglesia, muchos otros dejaron de practicar su fe y confesar sus pecados.

Y mientras Pablo VI era la causa de este implacable desastre y destrucción espiritual, como serpiente astuta que era, él calculadamente desviaba la atención de sí mismo. En la quizás su cita más famosa, él señaló que el humo de Satanás había penetrado en el templo de Dios.

Pablo VI, Homilía, 29 de junio de 1972: “El humo de Satanás ha penetrado por una grieta en el Templo de Dios…”[117].

Cuando Pablo VI hizo esta declaración, todo el mundo miraba a los cardenales, a los obispos y los sacerdotes para descubrir dónde podría estar este humo. Miraron a todos excepto al hombre que hizo esta declaración. Pero en realidad, Pablo VI fue el humo de Satanás, y él hizo esta declaración para desviar la mirada de la gente sobre él, y en esto él tuvo éxito. Pero lo que es quizás más alarmante es que la famosa declaración de Pablo VI es básicamente una referencia directa al Apocalipsis 9, 1-3.

Apocalipsis 9, 1-3: “… y le fue dada la llave del pozo del abismo; y abrió el pozo del abismo, y subió del pozo humo, como el humo de un gran horno…”.

En Apocalipsis 9 vemos una referencia directa al humo de Satanás y a alguien se le da las llaves para desatarlo. El antipapa Pablo VI no tenía las llaves de San Pedro, pero le fue dada la llave del pozo del abismo. Fue él quien introdujo el humo del gran horno de Satanás; como lo dijo, por alguna grieta.

Jean Guitton, un íntimo amigo de Pablo VI, cuenta lo que Pablo VI le dijo en la sesión final del Vaticano II: “Era la sesión final del Concilio”, escribe Guitton, “la más esencial, en la que Pablo VI entregó a toda la humanidad las enseñanzas del Concilio. Él me anunció en aquel día lo siguiente: ‘estoy a punto de tocar las siete trompetas del Apocalipsis’”[118].

Pablo VI, Discurso al Seminario Lombardo, 7 de diciembre de 1968: “La Iglesia atraviesa un momento de inquietud, de autocrítica, se podría decir incluso de auto-demolición (…) La Iglesia es herida por ella misma[119].

Pablo VI se burló de nuevo de la gente. Él dice que la Iglesia está en un proceso de “auto-demolición” y es “herida por ella misma”. ¡Él de nuevo está refiriéndose a sí mismo, porque fue él quien está tratando de destruirla y herirla a cada momento!

PABLO VI TAMBIÉN FUE VISTO MUCHAS VECES LLEVANDO EL PECTORAL DE EFOD, TAMBIÉN CONOCIDO COMO EL JUICIO DE RAZÓN DEL SUMO SACERDOTE JUDÍO

Pablo VI llevando el pectoral de efod
Pablo VI llevando el pectoral de efod, una vestimenta usada por los masones y los sumos sacerdotes judíos

Nótese que las doce piedras representan las doce tribus de Israel. Esto no sólo es el pectoral del sumo sacerdote judío, sino que además según la Enciclopedia de la Masonería de Mackey, el efod es también “usado en los capítulos americanos (masónicos) del Arco Real, por el sumo sacerdote como parte de sus ornamentos oficiales”. El efod era la vestimenta que fue usada por Caifás, el sumo sacerdote de la religión judía, que ordenó que Jesucristo fuera condenado a muerte a la crucifixión.

El antipapa Pablo VI usó numerosas veces el pectoral de efod, también conocido como el Juicio de Razón del sumo sacerdote judío. Dios permite cosas como estas para que la gente reconozca que esos son los hombres infiltrados y enemigos de la Iglesia Católica.

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[107] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 3 de diciembre de 1970, p. 10.

[108] George Weigel, Witness to Hope [Testigo de Esperanza], edición inglesa, p. 238.

[109] The Reign of Mary [El Reinado de María], edición inglesa, Vol. XXVI, No. 81, p. 17.

[110] Mark Fellows, Fatima in Twilight [Fátima en Crepúsculo], edición inglesa, Niagra Falls, NY: Marmion Publications, 2003, p. 193.

[111] Mark Fellows, Fatima in Twilight, edición inglesa, p. 193

[112] Mark Fellows, Fatima in Twilight, edición inglesa, p. 206.

[113] Nino Lo Bello, The Incredible Book of Vatican Facts and Papal Curiosities [El Libro Increíble de Hechos del Vaticano y Curiosidades Papales], edición inglesa, Ligouri, MO: Liguori Pub., 1998, p. 195.

[114] The Reign of Mary, edición inglesa, Vol. XXVIII, No. 90, p. 8.

[115] George Weigel, Witness to Hope [Testigo de Esperanza], edición inglesa, New York, NY: Harper Collins Publishers, Inc., 1999, p. 328.

[116] Piers Compton, The Broken Cross [La Cruz Torcida], edición inglesa, Cranbrook, Western Australia: Veritas Pub. Co. Ptd Ltd, 1984, p. 138.

[117] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 13 de julio de 1972, p. 6.

[118] Jean Guitton, “Nel segno dei Dodici,” entrevista por Maurizio Blondet, Avvenire, 11 de octubre de 1992.

[119] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 19 de diciembre de 1968, p. 3.

 

PABLO VI ADMITIÓ QUE SU IGLESIA ERA LA RAMERA DE BABILONIA

En el Apocalipsis, capítulos 17 y 18, se predice que se levantará una ramera en los últimos días en la ciudad de las siete colinas, que es Roma. Esta ramera pisará sobre la sangre de los santos y mártires. Esta ramera es claramente todo lo contrario de la inmaculada esposa de Cristo, la Iglesia Católica. En otras palabras, la ramera de Babilonia será una Iglesia falsa de Roma que aparecerá en los últimos días. Cerca del final de este libro presentamos la evidencia de que la ramera de Babilonia es la secta del Vaticano II, una falsa novia que aparecerá en Roma en los últimos días para engañar a los fieles católicos.

La Santísima Virgen, en su aparición en La Salette, Francia, el 19 de septiembre de 1846, predijo: “Roma perderá la fe y se convertirá en la sede del anticristo (…) La Iglesia será eclipsada”.

En la siguiente cita, el antipapa Pablo VI esencialmente admite que su nueva Iglesia es la falsa Iglesia al admitir que su “iglesia” ha abandonado su oposición al mundo, que es lo que caracteriza a la verdadera Iglesia.

Pablo VI, Audiencia general, 1 de octubre de 1969: “Por otro lado, ella [la Iglesia] también está tratando de adaptarse y asimilarse a los caminos del mundo; ella se ha quitado sus vestimentas sagradas que la distinguen porque quiere sentirse más humana y terrena.
        “Ella se está dejando absorber por el medio social y temporal. Ella casi se ha dejado tomar por el respeto humano al pensar que ella es diferente de alguna manera y obligada a tener un estilo de pensamiento y de vida que no es el del mundo. Ella ha experimentado cambios y degradaciones con conformismo, casi un afán vanguardista[128]

Aquí Pablo VI admite que la Iglesia post-Vaticano II es una Iglesia falsa que se ha adaptado al mundo y que ha asimilado los caminos del mundo con afán. Esta es una admisión impresionante de Pablo VI. Él admite en pocas palabras que la Iglesia post-Vaticano II es la ramera de Babilonia.

Cuando se combina el hecho de que Pablo VI frecuentemente usaba el efod judío con todos sus otros intentos sistemáticos para destruir toda la tradición católica, ello es una fuerte evidencia de que él era un judío satánico infiltrado.

De hecho, los antepasados de Pablo VI eran judíos. Su verdadero nombre era Giovanni Montini. La familia Montini aparece en el Libro de Oro del Patrimonio Noble Italiano (1962-1964, edición inglesa, p. 994): “Una rama de la noble familia de Brescia (…) de donde viene su blasón noble y que reconoce como su seguro tronco y fundador a un Bartolomé (Bartolino) de Benedictis, dijo que Montini era de origen judío[129].

_________________

[128] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 9 de octubre de 1969, p. 1.

[129] P. Joaquin Arriaga, The New Montinian Church, edición inglesa, p. 391.

 

OTRA FOTO DEL ANTIPAPA PABLO VI LLEVANDO EL JUICIO DE RAZÓN DEL SUMO SACERDOTE JUDÍO

Hemos demostrado que Pablo VI era un completo apóstata que creía que las falsas religiones son verdaderas, que la herejía y el cisma no tienen nada de malo, y que los cismáticos no deben ser convertidos, por decir lo menos.

Si usted acepta el Vaticano II o la Nueva Misa o los nuevos ritos de los sacramentos – en definitiva, si acepta la religión del Vaticano II – este es el hombre cuya religión usted sigue, un manifiesto hereje infiltrado, cuya misión era derrumbar y destruir cuanto sea posible la fe católica.

Los católicos no deben asistir a la Nueva Misa del antipapa Pablo VI (el Novus Ordo) y deben rechazar completamente el Vaticano II y los nuevos ritos de los sacramentos. Los católicos deben rechazar completamente al antipapa Pablo VI porque él no era católico. Los católicos deben rechazar y no apoyar a ningún grupo que acepte a este apóstata como Papa, o que acepta la nueva Misa o el Vaticano II o los nuevos ritos sacramentales de Pablo VI.

 

LA FIRMA DEL ANTIPAPA PABLO VI CONTIENE TRES SEIS

Esta es una foto de la firma del antipapa Pablo VI. Si usted gira el texto, verá que hay tres seis. La que aparece bajo la primera foto es otra más ampliada con su nombre vuelto al revés. Se ve claramente el 666. Por lo que sabemos, esta era la forma como firmaba Pablo VI.

Las Herejías de Antipapa Pablo VI
Antipope Paul VI



15. Los escándalos y herejías de Juan Pablo I

“Él podía y aceptaba a los divorciados. También aceptaba fácilmente a otros que vivían en lo que la Iglesia llamaba ‘pecado’”[1]. (Padre Mario Senigaglia, secretario de Juan Pablo I cuando era “patriarca” de Venecia)

Juan Pablo I (Albino Luciani)
El hombre que dijo ser el Papa entre Pablo VI y Juan Pablo II durante 33 días en 1978…

Albino Luciani (Juan Pablo I) fue el hijo de un socialista comprometido[2]. Juan XXIII personalmente consagró obispo a Luciani el 27 de diciembre 1958[3]. Luciani fue nombrado “cardenal” por Pablo VI[4].

Luciani hizo amistad con muchos no católicos. Phillip Potter, secretario del Consejo Mundial de Iglesias, fue huésped suyo. Entre sus otros invitados habían judíos, anglicanos y “cristianos” pentecostales. Intercambió libros y cartas muy amistosas con Hans Kung[5].

Luciani (Juan Pablo I) citó favorablemente varias veces a Hans Kung en sus sermones[6]. (Para quienes no lo conocen, Hans Kung negó la divinidad de Cristo). Luciani “estaba consciente de que varios de los laicos católicos que él conocía eran miembros de logias (masónicas) – de la misma manera que él tuvo muchos amigos que eran comunistas”[7].

Luciani realizó un minucioso estudio acerca de la “paternidad responsable” y consultó a muchos médicos y teólogos. Al igual que Juan XXIII y Pablo VI, Luciani estudió la posibilidad de que la “píldora” fuese utilizada como un método “natural” de regulación de la natalidad[8]. Los que habían hecho uso de los anticonceptivos artificiales y acudieron a confesarse con Luciani, dicen que él fue “muy compasivo” con ellos[9].

En abril de 1968, Albino Luciani escribió y presentó un informe a Pablo VI en que recomendaba que la Iglesia Católica debería aprobar el uso de la píldora anovulatoria desarrollada por el profesor Pincus. Luciani recomendó que esta píldora se convirtiera en la píldora católica del control de la natalidad[10]. United Press International (UPI) descubrió que Luciani había abogado por una normativa del Vaticano favorable al control artificial de la natalidad. Los periódicos italianos también publicaron noticias al respecto. Para corroborar la historia, estos periódicos informaron que el documento de Luciani fue enviado a Pablo VI por el “cardenal” Urbani de Venecia, en el cual se hacía una fuerte recomendación a favor de la píldora anticonceptiva[11].

Más tarde, durante su “pontificado” – cuando era “Juan Pablo I” – Luciani citaba a menudo los pronunciamientos y encíclicas de Pablo VI. Es notable la ausencia de cualquier referencia de Juan Pablo I a la Humanae Vitae[12].

El 13 de abril de 1968, en una conferencia que dictó en el pueblo de Vittorio Veneto acerca del control de la natalidad[13]. Luciani hizo las siguientes observaciones:

“Es más fácil hoy en día, dada la confusión causada por la prensa, encontrar personas casadas que no creen que están pecando. Si esto es lo que sucede, puede que sea oportuno no molestarlas dada las condiciones habituales…”.

“Oremos para que el Señor ayude al Papa para resolver esta cuestión [que se les permita a los católicos utilizar el control de la natalidad artificial]. Tal vez nunca ha habido una pregunta tan difícil para la Iglesia; tanto por las dificultades intrínsecas y por las numerosas implicaciones que afectan a otros problemas, como por la forma aguda en la que ella afecta a la gran masa del pueblo”[14].

Cuando Albino Luciani se convirtió en “patriarca” de Venecia, su secretario personal era el Padre Mario Senigaglia. Senigaglia debatió con Luciani (con quien había desarrollado una relación casi de padre a hijo) de los diferentes casos morales que involucraban a los feligreses. Luciani siempre aprobaba el punto de vista liberal que tenía Senigaglia. Senigaglia dijo: “Él era un hombre muy

comprensivo. Muchas veces lo escuché diciéndole a las parejas, ‘Hemos hecho del sexo el único pecado, cuando en realidad él está ligado a la debilidad y fragilidad humana y tal vez por eso es el menor de los pecados’”[15].

Senigaglia confirmó que el punto de vista personal de Luciani sobre el divorcio habría sorprendido a sus críticos: “Él de hecho aceptaba a los divorciados. También fácilmente aceptaba a las otras personas que vivían en lo que la Iglesia llama ‘en pecado’”[16].

Él también fue un promotor del falso ecumenismo. “Durante sus nueve años allí [como “patriarca” de Venecia] fue el anfitrión de cinco conferencias ecuménicas, incluyendo la reunión de la Comisión Internacional Anglicana-Católica Romana, que en 1976 presentó una declaración conjunta sobre la autoridad…”[17].

LUCIANI SOBRE UNA NUEVO ORDEN INTERNACIONAL

Luciani: “Sólo es posible tener un desarme gradual, controlado y universal si una organización internacional tiene poderes y posibilidades para sancionar más eficientemente que las que aplica las Naciones Unidas…”[18].

LUCIANI SOBRE LOS CRISTIANOS

Citando a Gandhi, Luciani dijo: “Admiro a Cristo pero no a los cristianos”[19]. En un sermón de Pascua en 1976, Luciani hizo la siguiente declaración:

“Así, la moral cristiana adoptó la teoría de la guerra justa; la Iglesia permitió la legalización de la prostitución (incluso en los Estados Pontificios), mientras que, obviamente, permaneció prohibida en el plano moral”[20].

Es una blasfemia el afirmar que la Iglesia Católica permitió la legalización de la prostitución.

Como “patriarca” de Venecia, el 24 de diciembre de 1977, Albino Luciani declaró de la Revolución Francesa lo siguiente: “… las intenciones de quienes encendieron la insurrección y la revolución al principio habían sido muy buenas, y la consigna proclamada era ‘Libertad, Fraternidad, Igualdad’”[21].

Poco antes del cónclave de 1978, se le preguntó a Luciani su opinión sobre el primer niño de probeta, Louise Brown. Hablando de la niña de probeta y sus padres, Luciani dijo: “Siguiendo el ejemplo de Dios, que quiere y ama la vida humana, yo también envió mis mejores deseos a la niña. En cuanto a los padres, no tengo derecho a juzgarlos; subjetivamente, si ellos actuaron con buenas intenciones y de buena fe, ellos pueden incluso tener un gran mérito ante Dios por lo que han decidido y pedido a los médicos que hicieran”[22].

Luciani tenía más que cualquier otro “cardenal” el espíritu del Segundo Concilio Vaticano de Juan XXIII para ponerlo en práctica[23]. Juan Pablo I renunció a la tiara papal y sustituyó la ceremonia de coronación con una sencilla celebración[24]. La tiara que fue vendida por Pablo VI fue sustituida por el palio, una estola de lana blanca que va alrededor de los hombros[25].

Esto es lo que dijo Juan Pablo I en su primer discurso anunciando el programa de su “pontificado”:

1) “El eco de su vida cotidiana da testimonio de que, a pesar de todos los obstáculos, ella (la Iglesia) vive en el corazón de los hombres, incluso en aquellos que no comparten su verdad o aceptan su mensaje”[26].

2) “… el Concilio Vaticano II (a cuyas enseñanzas queremos comprometer nuestro total ministerio)…”[27].

3) “Queremos continuar poniendo en práctica la herencia del Segundo Concilio Vaticano. Sus sabias normas deben ser seguidas y perfeccionadas”[28].

4) “… le damos prioridad a la revisión de dos de los códigos de derecho canónico: el de la tradición oriental y el de la tradición latina…”[29].

5) “Deseamos mantener el impulso ecuménico, que consideramos una directiva definitiva de nuestros predecesores inmediatos”[30].

Durante la toma de posesión de Juan Pablo I, él dijo: “Saludamos también con reverencia y afecto a todos los pueblos del mundo. Los respetamos, y amamos como a nuestros hermanos y hermanas, ya que son hijos del mismo Padre celestial y hermanos y hermanas en Jesucristo[31].

Hablando a un amigo acerca del patriarca cismático de Moscú, Nikodem, Juan Pablo I lo llamó “un verdadero santo”[32].

En una carta al nuevo patriarca cismático de Moscú con motivo de su reciente fallecimiento, Juan Pablo I, dijo:

“… expresamos a su Santidad y al Santo Sínodo de la Iglesia Ortodoxa Rusa nuestros sentimientos de profundo pesar. Le aseguramos nuestra oración por el eterno descanso del alma de este devoto servidor de su Iglesia y constructor de la intensificación de las relaciones entre nuestras Iglesias. Que Dios lo reciba en su alegría y su paz”[33].

Juan Pablo I llama un “devoto servidor de su Iglesia” al difunto cismático ruso, que rechazaba la infalibilidad papal y los últimos 13 concilios dogmáticos (entre otras enseñanzas católicas).

Juan Pablo I “creía en un poder más compartido con los obispos de todo el mundo y planeó una descentralización de la estructura del Vaticano”[34].

Juan Pablo I dijo: “La Iglesia no debe tener poder ni poseer riquezas (…) ¡Qué hermoso hubiera sido si el Papa mismo hubiera renunciado voluntariamente a todo poder temporal!”[35]. Juan Pablo I le dijo al cuerpo diplomático que el Vaticano renunciaba a todas las reclamaciones de poder temporal[36].

Papa Pío IX, Nullis certe verbis, # 1, 19 de enero de 1860:
“…en vuestras respetuosísimas e igualmente afectuosas cartas a Nos enviadas, como también en tantas cartas pastorales y otros religiosos y doctos escritos impresos para el público, levantasteis vuestra voz episcopal con insigne gloria para vosotros y vuestra orden, para defender valientemente la causa de Nuestra santísima Religión y de la justicia, y para detestar vehementemente las sacrílegas audacias admitidas contra el Principado civil de la Iglesia Romana. Y, defendiendo constantemente el mismo Principado, os gloriasteis de profesar y enseñar que, por singular determinación de aquella Providencia divina que todo lo rige y gobierna, éste mismo fue dado al Romano Pontífice, para que él, jamás sometido a ninguna potestad civil, ejerciera en todo el orbe el supremo cargo del ministerio Apostólico divinamente confiado por el mismo Cristo…”[37].

Juan Pablo I hablaba con frecuencia de Pablo VI con admiración y cariño: “Él fue un gran Papa y sufrió mucho. No fue comprendido…”[38].

Juan Pablo I también se refirió a Dios como una “madre”.

Juan Pablo I, Discurso ángelus, 10 de septiembre de 1978: “Él (Dios) es nuestro Padre, más aún, Él es nuestra madre[39].

En su Audiencia general del 13 de septiembre de 1978, Juan Pablo I habló sobre el tema de las verdades inmutables y dijo:

“Las verdades son esas; debemos andar por la vía de esas verdades, comprendiéndolas cada vez mejor, poniéndonos al día, presentándolas de forma adecuada a los nuevos tiempos. También el Papa Pablo tenía el mismo pensamiento”[40].

En septiembre de 1978, se le escuchó a Luciani hablando con su secretario de Estado en los aposentos papales, el “cardenal” Villot: “Estaré encantado de hablar con esta delegación de los Estados Unidos sobre el tema. En mi opinión, no podemos dejar la situación tal como está”. El “tema” era la población mundial. La “situación” era la Humanae vitae[41].

Lo primero de su lista de prioridades de reforma y cambio era alterar radicalmente la relación del Vaticano con el capitalismo y aliviar lo que él creía era el sufrimiento que había surgido directamente de la Humanae vitae[42]. [Queremos dejar claro que no estamos sugiriendo que la Humanae vitae fuera un buen documento. No, en absoluto. La Humanae vitae enseña que las parejas pueden utilizar el control “natural” de la natalidad y no tener hijos en absoluto, como es cubierto en este libro. El punto es que la Humanae vitae denunció la anticoncepción artificial, y por esa razón Juan Pablo I se oponía a ella].

En mayo de 1978, Luciani había sido invitado a asistir y hablar en un congreso internacional celebrado en Milán el día 21-22. El objetivo principal del congreso era celebrar el próximo aniversario de la encíclica Humanae vitae. Luciani hizo saber que no iría a hablar en el congreso y que no asistiría[43].

El 19 de septiembre de 1978, Juan Pablo I se reunió con su secretario de Estado el “cardenal” Villot. Juan Pablo I declaró:

“Eminencia, hemos estado discutiendo sobre el control de la natalidad durante unos cuarenta y cinco minutos. Si la información que he dado, las diferentes estadísticas, en caso de que la información sea exacta, entonces durante el período de tiempo que hemos estado hablando, más de mil niños menores de cinco años de edad han muerto de desnutrición. Durante los siguientes cuarenta y cinco minutos mientras Ud. y yo esperamos con anticipación a la próxima comida, otros miles de niños morirán de desnutrición. Mañana a esta hora treinta mil niños que en este momento están vivos, estarán muertos – por desnutrición. Dios no siempre provee”[44].

El Vaticano afirmó que Juan Pablo I murió de un ataque cardiaco masivo alrededor de las 23 hrs. del 28 de septiembre de 1978[45].

Hemos demostrado que Juan Pablo I era un hereje manifiesto que, entre otras cosas, autorizó plenamente la indiferencia religiosa y el falso ecumenismo del Segundo Concilio Vaticano. Puesto que era un hereje, no podría haber sido un Papa válidamente elegido. Él fue un antipapa no católico.

Notas de la Sección 15:

[1] David Yallop, In God’s Name (An investigation into the Murder of John Paul I) [En el Nombre de Dios (una investigación sobre el asesinato de Juan Pablo I)], edición inglesa, Bantam Books, 1984, pp. 60-61.

[2] David Yallop, In God’s Name, edición inglesa, p. 60.

[3] Raymond y Lauretta Seabeck, The Smiling Pope [El Papa Sonriente], edición inglesa, Huntington, IN: Our Sunday Visitor Publishing, 2004, p. 27.

[4] Raymond y Lauretta Seabeck, The Smiling Pope, edición inglesa, p. 58.

[5] David Yallop, In God’s Name, edición inglesa, pp. 86, 190.

[6] David Yallop, In God’s Name, edición inglesa, p. 190.

[7] David Yallop, In God’s Name, edición inglesa, p. 201.

[8] Raymond y Lauretta Seabeck, The Smiling Pope, edición inglesa, p. 35.

[9] Raymond y Lauretta Seabeck, The Smiling Pope, edición inglesa, p. 36.

[10] David Yallop, In God’s Name, edición inglesa, p. 32.

[11] David Yallop, In God’s Name, edición inglesa, p. 191.

[12] David Yallop, In God’s Name, edición inglesa, p. 192.

[13] David Yallop, In God’s Name, edición inglesa, p. 32.

[14] David Yallop, In God’s Name, edición inglesa, p. 33.

[15] David Yallop, In God’s Name, edición inglesa, p. 61.

[16] David Yallop, In God’s Name, edición inglesa, pp. 60-61.

[17] J.N.D. Kelly, Oxford Dictionary of Popes [Diccionario de los Papas de Oxford], edición inglesa, Oxford University Press, 2005, p. 325.

[18] David Yallop, In God’s Name, edición inglesa, p. 62.

[19] David Yallop, In God’s Name, edición inglesa, p. 65.

[20] David Yallop, In God’s Name, edición inglesa, p. 60.

[21] Raymond y Lauretta Seabeck, The Smiling Pope, edición inglesa, p. 120.

[22] David Yallop, In God’s Name, edición inglesa, p. 233.

[23] David Yallop, In God’s Name, edición inglesa, p. 90.

[24] Luigi Accattoli, When A Pope Asks Forgiveness [Cuando un Papa pide perdon], edición inglesa, New York: Alba House and Daughters of St. Paul, 1998, p. 37.

[25] David Yallop, In God’s Name, edición inglesa, p. 185.

[26] L’ Osservatore Romano (El periódico del Vaticano), edición inglesa, 31 de agosto de 1978, p. 6.

[27] L’ Osservatore Romano, edición inglesa, 31 de agosto de 1978, p. 6.

[28] L’ Osservatore Romano, edición inglesa, 31 de agosto de 1978, p. 6.

[29] L’ Osservatore Romano, edición inglesa, 31 de agosto de 1978, p. 6.

[30] L’ Osservatore Romano, edición inglesa, 31 de agosto de 1978, p. 6.

[31] L’ Osservatore Romano, edición inglesa, 7 de septiembre de 1978, p. 1.

[32] Raymond y Lauretta Seabeck, The Smiling Pope, edición inglesa, p. 64.

[33] L’ Osservatore Romano, edición inglesa, 14 de septiembre de 1978, p. 2.

[34] David Yallop, In God’s Name, edición inglesa, p. 189.

[35] Luigi Accattoli, When A Pope Asks Forgiveness, edición inglesa, p. 44.

[36] David Yallop, In God’s Name, edición inglesa, p. 210.

[37] The Papal Encyclicals [Las Enciclicas Papales], edición inglesa, Vol. 1 (1740-1878), p. 359.

[38] Raymond yLauretta Seabeck, The Smiling Pope, edición inglesa, p. 44.

[39] L’ Osservatore Romano, edición inglesa, 21 de septiembre de 1978, p. 2.

[40] L’ Osservatore Romano, edición inglesa, 21 de septiembre de 1978, p. 1.

[41] David Yallop, In God’s Name, edición inglesa, p. 192,193.

[42] David Yallop, In God’s Name, edición inglesa, p. 194.

[43] David Yallop, In God’s Name, edición inglesa, p. 192.

[44] David Yallop, In God’s Name, edición inglesa, p. 196.

[45] Raymond y Lauretta Seabeck, The Smiling Pope, edición inglesa, p. 70.



16. Las herejías de Juan Pablo II, el hombre que más viajó en la historia y quizás el más herético

Palabras del maestro judío Gilbert Levine a Larry King de CNN sobre Juan Pablo II:
“KING: ¿El Papa lo felicitó por el bar mitzvahs de sus hijos?
”LEVINE: No solo nos felicitó, él nos envió una menorah.
”KING: ¿Él le envió una menorah?

”LEVINE: En realidad él no la envió, sino que nos la dio. En realidad nos dio una menorah. Creo que es del siglo XVI de Praga. Es la más hermosa menorah. Él nos enviaba una carta por ocasión del bar mitzvah de cada uno de nuestros hijos. También le ordenó al cardenal a cargo de las relaciones católicos/judíos que nos enviara una carta que fue leída en mi sinagoga ortodoxa por ocasión del bar mitzvahs más reciente de mi hijo. Y el rabino la leyó como si viniera de un rabino[1].

iglesia catolica juan pablo ii

Karol Wojtyla (Juan Pablo II) reclamó
ser Papa entre 1978-2005

LAS HEREJÍAS DE JUAN PABLO II

Juan Pablo II ensenó la salvación universal, esto es, que todos los hombres se salvan

iglesia catolica

La única dificultad en la discusión de las herejías de Juan Pablo II es decidirse por dónde empezar. Sus herejías son tan numerosas que uno se queda casi abrumado al decidir por dónde partir. Un buen punto de inicio es con su constante enseñanza sobre la salvación universal. La idea de que todos los hombres se salvan es contraria a las claras palabras del Evangelio y a numerosos dogmas católicos, especialmente a los referentes a los dogmas de fuera de la Iglesia católica no hay salvación y que todos los que mueren en pecado original o mortal no se pueden salvar.

Papa Gregorio X, Segundo Concilio de Lyon, ex cathedra:
“Las almas de aquellos que mueren en pecado mortal o con solo el original, descienden inmediatamente al infierno, para ser castigados, aunque con penas desiguales”[2].

Sin embargo, Juan Pablo II sostuvo y enseñó que en la Encarnación, el Hijo de Dios se unió con cada hombre en una unión inquebrantable, lo que hace imposible, según él, que alguien vaya al infierno. Juan Pablo II enseñó explícitamente que esta unión entre Cristo y cada hombre dura eternamente.

Juan Pablo II, Redemptor hominis, # 13, 4 de marzo de 1979:
“Se trata de «cada» hombre, porque cada uno ha sido comprendido en el misterio de la Redención y con cada uno se ha unido Cristo, para siempre, por medio de este ministerio”[3].

Juan Pablo II, Redemptoris missio, # 4, 7 de diciembre de 1990:
“En el hecho de la Redención está la salvación de todos, ‘porque cada uno ha sido comprendido en el misterio de la Redención y con cada uno Cristo se ha unido, para siempre, por medio de este misterio’”[4].

Juan Pablo II, Centecimus annus, # 53, 1991:
“No se trata del hombre abstracto, sino del hombre real, concreto e histórico: se trata de cada hombre, porque a cada uno llega el misterio de la redención, y con cada uno se ha unido Cristo para siempre a través de este misterio[5].

Nótese la palabra “para siempre” en las tres citas. Sí, en tres diferentes encíclicas, Juan Pablo II afirma sin rodeos que cada hombre se une con Cristo para siempre. Esto significa que todos los hombres se salvan. El infierno es la separación eterna de Dios, pero nadie se separa nunca de Dios según Juan Pablo II. Todos están unidos con Dios para siempre. Esto es la salvación universal.

Hay muchas otras citas que se podrían presentar para demostrar que Juan Pablo II enseñó que todos los hombres se salvan. Por ejemplo, en 1985, Juan Pablo II explicó cómo la sangre redentora de Cristo no está sólo disponible para todos (lo que es cierto), sino que en realidad llega a todos y salva a todos.

Juan Pablo II, Homilía, 6 de junio de 1985:
“La eucaristía es el sacramento de la alianza del cuerpo y sangre de Cristo, de la alianza que es eterna. Esta es la alianza que incluye a todos. Esta sangre llega a todos y a todos salva[6].

En contraste a esto, la enseñanza dogmática de la Iglesia Católica afirma que la sangre de Cristo no llega ni salva a todos.

Papa Paulo III, Concilio de Trento, sesión 6, ex cathedra: “Mas, aun cuando Él murió por todos [2 Cor. 5, 15], no todos, sin embargo, reciben el beneficio de su muerte, sino sólo aquellos a quienes se comunica el mérito de su pasión[7].

Sólo aquellos que son liberados del pecado original por el bautismo, y unidos a Él por los sacramentos y la verdadera fe, reciben los beneficios de la muerte de Cristo.

Juan Pablo II, Homilía, 27 de abril de 1980:
“… Jesús nos hace, en sí mismo, una vez más hijos de su Padre eterno. Él obtiene, de una vez por todas, la salvación del hombre: de cada hombre y de todos…”[8].

Juan Pablo II, Audiencia general, 27 de diciembre de 1978:

“Jesús es la Segunda Persona de la Santísima Trinidad hecho hombre, y por lo tanto, en Jesús, la naturaleza humana y la humanidad toda es redimida, salvada, ennoblecida en la medida de la participación en la ‘vida divina’ por medio de la gracia[9].

Aquí Juan Pablo II explica que toda la humanidad ha sido salvada y participa de la vida divina. La frase “participación en la vida divina” se refiere al estado de justificación o estado de gracia santificante. Al decir que toda la humanidad participa en la vida divina, ¡Juan Pablo II está diciendo que toda la humanidad está en estado de gracia! Esto significa que nadie está en pecado mortal o pecado original.

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Con una doctrina como esta, ¿quién no sería amado por el mundo? Juan Pablo II apeló a y fue amado por las masas, porque él aceptaba la religión de todos y enseñaba que todo el mundo estaba unido con Cristo sin importar en que creyera o hiciera. Este es el indiferentismo religioso que caracterizó su antipontificado.

Juan Pablo II enseñó que el Espíritu Santo es el responsable de las religiones no cristianas

Además de su increíble doctrina de la salvación y justificación universal, hay muchas otras herejías de Juan Pablo II que debemos examinar. De particular importancia es su enseñanza sobre la Tercera Persona de la Santísima Trinidad, el Espíritu Santo. Lo que Juan Pablo II enseñó sobre el Espíritu Santo es tan blasfemo y herético que podría decirse que es su peor herejía.

Juan Pablo II, Redemptoris missio, # 29, 7 de diciembre de 1990: “Así el Espíritu… nos lleva a abrir más nuestra mirada para considerar su acción presente en todo tiempo y lugar. … Todo lo que el Espíritu obra en los hombres y en la historia de los pueblos, así como en las culturas y religiones tiene un papel de preparación evangélica...”[11].

Juan Pablo II dice que la religiones no cristianas procede del Espíritu Santo, el Espíritu de la Verdad, como una “papel de preparación evangélica”. Sabemos por la Sagrada Escritura y la enseñanza católica que Satanás es el autor de todas las religiones no cristianas, lo que declara aquí Juan Pablo II es que el Espíritu Santo, el Espíritu de la Verdad, en realidad es el espíritu de las mentiras: Satanás. Ésta es una increíble blasfemia contra Dios.

La Escritura y la Tradición nos enseñan que las religiones no cristianas pertenecen al diablo, y que los “dioses” que ellos adoran en realidad son demonios.

Salmos, 95, 5: “Todos los dioses de los gentiles son demonios…”.

1 Corintios, 10, 20: “Antes bien, digo que lo que sacrifican los gentiles, a los demonios y no a Dios lo sacrifican. Y no quiero yo que vosotros tengáis parte con los demonios”.

Puesto que Juan Pablo II enseñó que estas religiones es el resultado del Espíritu de Verdad, esa es la razón de que él repetidamente elogiara, promoviera y incluso rezara con los miembros y líderes de las religiones no cristianas.

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Juan Pablo II con animista africano (brujo), trataremos más sobre esto más adelante

Juan Pablo II, Redemptoris missio, # 56, 7 de diciembre de 1990: “Con ello [diálogo religioso] la Iglesia trata de descubrir las « semillas de la Palabra » el « destello de aquella Verdad que ilumina a todos los hombres », semillas y destellos que se encuentran en las personas y en las tradiciones religiosas de la humanidad.”[12].

Juan Pablo II afirma que las « semillas de la Palabra » y el el « destello de aquella Verdad que ilumina a todos los hombres » se encuentran en las varias tradiciones religiosas de la humanidad. Esto significa que las religiones no cristianas son obra del Espíritu – el Espíritu Santo – lo que es igualar una vez más el Espíritu de verdad con el espíritu de mentira: Satanás.

Juan Pablo II enseñó y practicó por completo el indiferentismo religioso

Papa Pío IX, Qui pluribus, # 15, 9 de noviembre de 1846:
“Tal es el sistema perverso y opuesto a la luz natural de la razón que propugna la indiferencia en materia de religión, con el cual estos inveterados enemigos de la Religión, quitando todo discrimen entre la virtud y el vicio, entre la verdad y el error, entre la honestidad y vileza, aseguran que en cualquier religión se puede conseguir la salvación eterna, como si alguna vez pudieran entrar en consorcio la justicia con la iniquidad, la luz con las tinieblas, Cristo con Belial[13].

El indiferentismo religioso de Juan Pablo II fue tal vez la característica más común de sus volúmenes de escritos y discursos. Él estimaba y elogiaba constantemente a las religiones no cristianas, negando de esta manera a la Santísima Trinidad y la necesidad en la creencia en la única verdadera religión católica, mientras que se burla de la muerte de los mártires.

Juan Pablo II, Discurso en el aeropuerto en Korea, 3 de mayo de 1984: “Vuestro orgulloso y tenaz pueblo, que ha producido estupendos frutos en el arte, la religión y la vida humana. Vuestros antepasados abrazaron esos abrumadores mundos espirituales como el confucionismo y el budismo, haciéndolos, a pesar de todo, verdaderamente vuestros, intensificándolos, viviéndolos e incluso trasmitiéndolos a otros. Wonhyo y Sosan… expresan elocuentemente esta hazaña[14].

La palabra “hazaña” significa un acto extraordinario. De manera que Juan Pablo II dice que las falsas religiones del budismo y el confucionismo son frutos espléndidos de la religión, y que fue un acto extraordinario que los coreanos trasmitieran a los demás esas religiones de Satanás.

Papa Gregorio XVI, Probe nostis, # 6, 18 de septiembre de 1840: “Estamos agradecidos por el éxito de las misiones apostólicas en América, las Indias y en otras tierras de infieles… Ellos buscan a los que habitan en las tinieblas y en la sombra de la muerte para convocarlos a la luz y la vida de la religión católica… A fin de arrebatarlos del dominio del Demonio, por el baño de la regeneración y llevarlos a la libertad de los hijos adoptivos de Dios”[15].

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Juan Pablo II en el templo budista

En su segundo viaje a Asia en 1984, Juan Pablo II visitó el templo budista. Antes de llegar al templo él expresó lo ansioso que estaba con reunirse con “su santidad el patriarca budista supremo en el templo”. Pocos días antes de ir al templo budista, Juan Pablo II dijo también:

Juan Pablo II, 6 de mayo de 1984: “… el mundo mira a Corea con especial interés puesto que el pueblo coreano, ha buscado, a lo largo de la historia, en la gran visión ética y religiosa del budismo y el confucionismo, el camino de la auto renovación… ¿Podré dirigir un particular saludo a los miembros de la tradición budista puesto que se preparan para celebrar la festividad de la Venida del Señor Buda? Que vuestra alegría sea completa y vuestro gozo cumplido”[16].

Juan Pablo II fue luego al templo de la idolatría y se inclinó ante el patriarca budista que estaba de pie delante de la gigantesca estatua de Buda. Esto constituye un acto de apostasía.

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Juan Pablo II en el templo budista

Juan Pablo II, Audiencia general, 11 de enero de 1995:
“Me complace en esta ocasión asegurar a quienes practican la religión budista mi profundo respeto y sincera estima[17].

Papa León XIII, 8 de diciembre de 1892:
“Todos deben evitar la familiaridad o amistad con cualquiera que sea sospechoso de pertenecer a la masonería o a grupos afiliados. Conocedlos por sus frutos y evitadlos. Debe evitarse toda familiaridad, no sólo con aquellos impíos libertinos que promueven abiertamente el carácter de la secta, sino también con aquellos que se esconden bajo la máscara de la tolerancia universal, el respeto a todas las religiones…”[18].

Juan Pablo II, Homilía, 12 de abril de 1997:
“… la Iglesia, que sólo busca poder predicar libremente… con el respeto… por todas las religiones[19].

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Juan Pablo II recibió la marca de los adoradores de Shiva

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El 2 de febrero de 1986, Juan Pablo II recibió en su frente el Tilac o Tika, la pasta de polvo rojo de los hindúes, el signo de reconocimiento de los adoradores de Shiva. Esto es una total apostasía e idolatría.

Juan Pablo II veneró al hindú Gandhi

En marzo de 1986, Juan Pablo II viajó a Nueva Delhi, el lugar donde el hindú Mahatma Gandhi fue incinerado. Mahatma Gandhi fue un pagano e idolatra que adoraba dioses falsos.

Juan Pablo II se quitó los zapatos delante del monumento de Gandhi y declaró: “Hoy, como peregrino de la paz, he venido aquí a rendir homenaje a Mahatma Gandhi, héroe de la humanidad[20].

Un idolatra y pagano era un “héroe de la humanidad” para Juan Pablo II.

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Como hemos visto aquí, Juan Pablo II también lanzó flores sobre la tumba de Gandhi para honrar y conmemorar a este pagano. Santo Tomás de Aquino explica que, así como hay afirmaciones heréticas, también hay acciones heréticas y apóstatas.

Santo Tomás de Aquino, Summa Theologica, Pt. I-II, q. 103, art. 4: Son las ceremonias otras tantas profesiones de la fe, en que consiste el culto interior; y tal es la profesión que el hombre hace con las obras cual es la que hace con las palabras. Y, si en una y otra profesa el hombre alguna falsedad, peca mortalmente”[21].

Santo Tomás incluso nos da un ejemplo:

Santo Tomás de Aquino, Summa Theologica, Pt. II, q. 12, art. 1, obj. 2: “… si alguien… adorara el sepulcro de Mahoma, sería considerado como apóstata”[22].

La apostasía se puede manifestar por palabras y por obras. Por lo que él hizo, además de lo que dijo, Juan Pablo II manifestó lo equivalente a adorar la tumba de Mahoma al rendirle culto a un hindú.

La apostasía de Juan Pablo II en Asís

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El 27 de octubre de 1986, Juan Pablo II invitó a los principales líderes de todas las falsas religiones del mundo a acudir a Asís, Italia para una Jornada Mundial de Oración por la Paz. Juan Pablo II oró con más de 100 líderes religiosos de diferentes falsas religiones, repudiando de ese modo, la enseñanza de la Escritura y el magisterio de 2000 años de la Iglesia Católica que prohíbe la oración con las religiones falsas.

Toda la jornada de oración con los paganos, infieles y herejes fue idea de Juan Pablo II. Durante esta reunión, el Dalai Lama colocó una estatua de Buda sobre el tabernáculo en la iglesia de San Francisco.

La estatua de buda sobre el tabernáculo en Asís

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Entre los distintos líderes de religiones falsas en Asís, había rabinos, muftíes musulmanes, monjes budistas, sintoístas, un surtido de ministros protestantes, animistas, jainistas, entre otros.

Durante la reunión, un miembro de cada religión falsa ofreció una oración por la paz; oraciones blasfemas, por ejemplo, como la del hindú que dijo: “La paz sea con todos los dioses” (El líder animista oró al “Gran Pulgar”). Pero sus dioses son demonios, como vimos más arriba, ¡por lo que se rezaba por la paz a todos los demonios (que crearon las falsas religiones) en el Vaticano, patrocinador de la Jornada Mundial de Oración por la Paz! La religión del Vaticano II quiere que estemos en comunión con los demonios.

En 1928, el Papa Pío XI condenó autoritativamente esta actividad inter-religiosa y la denunció como una apostasía de la verdadera fe.

Papa Pío XI, Mortalium animos, # 2, 6 de enero de 1928: “Con tal fin suelen estos mismos organizar congresos, reuniones y conferencias, con no escaso número de oyentes e invitar a discutir allí promiscuamente a todos, a infieles de todo género, de cristianos y hasta a aquellos que apostataron miserablemente de Cristo o con obstinada pertinacia niegan la divinidad de su Persona o misión. Tales tentativas no pueden, de ninguna manera obtener la aprobación de los católicos, puesto que están fundadas en la falsa opinión de los que piensan que todas las religiones son, con poca diferencia, buenas y laudables, pues, aunque de distinto modo, todas nos demuestran y significan igualmente el ingénito y nativo sentimiento con que somos llevados hacia Dios y reconocemos obedientemente su imperio. Cuantos sustentan esta opinión, no sólo yerran y se engañan, sino también rechazan la verdadera religión, adulterando su concepto esencial, y poco a poco vienen a parar al naturalismo y ateísmo; de donde claramente se sigue que, cuantos se adhieren a tales opiniones y tentativas, se apartan totalmente de la religión revelada por Dios”.

Papa Pío XI, Mortalium animos, # 10: “Siendo todo esto así, claramente se ve que ni la Sede Apostólica puede en manera alguna tener parte en dichos Congresos [con los no católicos], ni de ningún modo pueden los católicos favorecer ni cooperar a semejantes intentos…”[23].

Juan Pablo II, Discurso del ángelus, 12 de octubre de 1986: “En pocos días iremos a Asís, representantes de la Iglesia católica, de otras iglesias cristianas y comunidades eclesiales, y otras grandes religiones del mundo… He hecho esta invitación a los ‘creyentes de todas las religiones’”[24].

Juan Pablo II, Redemtoris missio, # 55, 7 de diciembre de 1999: “Dios… no deja de hacerse presente de muchas maneras, no sólo en cada individuo sino también en los pueblos mediante sus riquezas espirituales, cuya expresión principal y esencial son las religiones…”[25].

Encontramos aquí una vez más una clara expresión de la apostasía. Él dice que Dios se hace presente a través de las riquezas espirituales de los pueblos, de los cuales sus religiones son su principal expresión. Esto significa que Dios se hace presente a los pueblos mediante las religiones no cristianas, lo que significa que las religiones no cristianas son verdaderas e inspiradas por Dios.

Papa Pío VIII, 24 de mayo de 1829: “Contra estos experimentados sofistas, al pueblo se le debe enseñar que la profesión de la fe católica es la única verdad, como clama el apóstol: ‘un Señor, una fe, un bautismo’”[26].

Juan Pablo II, Discurso, 22 de mayo de 2002: “Alabados seáis, seguidores del islam,… Alabado seáis, pueblo judío… Alabado seáis especialmente, Iglesia ortodoxa…”[27].

Papa Gregorio XVI, Mirari vos, # 13, 15 de agosto de 1832: “Si dice el Apóstol que hay un solo Dios, una sola fe, un solo bautismo (Ef. 4, 5), entiendan, por lo tanto, los que piensan que por todas partes se va al puerto de salvación, que, según la sentencia del Salvador, están ellos contra Cristo, pues no están con Cristo (Luc. 11, 23) y que los que no recolectan con Cristo, esparcen miserablemente, por lo cual es indudable que perecerán eternamente los que no tengan fe católica y no la guardan íntegra y sin mancha”[28].

Juan Pablo II, Redemptoris missio, # 10, 7 de diciembre de 1990: “La universalidad de la salvación no significa que se conceda solamente a los que, de modo explícito, creen en Cristo y han entrado en la Iglesia”[29].

Papa Eugenio IV, Concilio de Florencia, credo dogmático Atanasiano, 1439: “Todo el que quiera salvarse, ante todo es menester que mantenga la fe católica; y el que no la guardare íntegra e inviolada, sin duda perecerá para siempre… Pero es necesario para la eterna salvación creer también fielmente en la encarnación de nuestro Señor Jesucristo…”[30].

Las otras reuniones ecuménicas de Juan Pablo II

Juan Pablo II continuó, después del evento de Asís, con su desenfrenado programa de apostasía, totalmente condenado por la enseñanza de la Iglesia Católica. Juan Pablo II patrocinó encuentros de oración paganos en Kioto (1987), Roma (1988), Bari (1990), y Malta (1991), así como numerosas reuniones después de 1991.

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Juan Pablo II siendo “bendecido” en un ritual pagano por un chamán indio en 1987([31])

Hubo una escandalosa reunión de oración pagana en 1999, que se denominó oficialmente “El encuentro pan-cristiano”, en la que una gran concurrencia de religiones falsas fueron al Vaticano a petición de Juan Pablo II (más sobre esto en un momento).

Juan Pablo II oró con los animistas africanos

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El 8 de agosto de 1985, Juan Pablo II oró con animistas africanos (brujos). Juan Pablo II recordó la reunión:

“Particularmente notable fue la reunión de oración en el santuario de Nuestra Señora de la Misericordia en el lago Togo, donde, por primera vez, yo también recé junto a un grupo de animistas[32].

Se dice que en realidad en Togo él prestó homenaje a las serpientes sagradas.

En Cotonú, África, el 4 de febrero de 1993, niñas cantoras invitaron a Juan Pablo II a una “inducción de trance” de danza vudú.

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Juan Pablo II también participó en numerosos eventos tanto en Roma como en el extranjero, donde se incluían rituales paganos. Estos rituales, que tienen su origen de culturas que son totalmente demoniacas y satánicas en todos los aspectos de sus prácticas religiosas, a pesar de todo, fueron incluidas en muchas celebraciones litúrgicas de Juan Pablo II.

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Arriba, “misa” de Juan Pablo II en ciudad de México en 2002, que incorporó las costumbres de la cultura demoniaca azteca. Indios bailaron delante del altar vistiendo atuendos y corazas dejando descubierto media parte de su cintura. A medida que ellos realizaban sus bailes, se escuchaban silbidos de serpiente de cascabel y el batir de tambores. En realidad, el mismo Juan Pablo II fue el que recibió una purificación pagana que realizó una mujer.

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El encuentro “pan-cristiano”: la reunión de oración apóstata de Juan Pablo II en 1999

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En la foto superior aparece Juan Pablo II rodeado por un surtido grupo de paganos e idólatras, algunos a medio vestir, el 7 de noviembre de 1992 (otra de sus incontables reuniones apóstatas de oración interreligiosas). Nótese el encapuchado pagano justo detrás de Juan Pablo II a su derecha. Juan Pablo II fue por ellos elogiado por su estima por sus falsas religiones del demonio. Esto no es otra cosa que ocultismo.

Esta reunión se denominó “Encuentro Pan Cristiano”. Esto es interesante si se considera que, en su encíclica Mortalium animos, el Papa Pío XI describe como “pan-cristianos” a los herejes que promueven el indiferentismo religioso[33]. Algunas de las cosas que incluyó la reunión pan-religiosa de Juan Pablo II en 1999: un indio americano pivotante en el centro de la Plaza de San Pedro al atardecer “bendiciendo los cuatro cantos de la tierra”, y musulmanes que extendían alfombras en el Vaticano para rezar de rodillas en dirección a la Meca[34].

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Papa León X, Quinto Concilio de Letrán, sesión 9, 5 de mayo de 1514:
“La hechicería, por medio de encantamientos, adivinaciones, supersticiones y la invocación de demonios, están prohibidas por la leyes civiles y las sanciones de los cánones sagrados”[35].

La reunión de oración con las falsas religiones de Juan Pablo II: otra reunión apóstata de oración en 2002

Más recientemente hubo un espectáculo en Asís. El 24 de enero de 2002, Juan Pablo II celebró otra reunión de oración pagana en la ciudad de Asís, Italia, una repetición del evento abominable que tuvo lugar en 1986. Sin embargo, esta reunión de Asís, fue aún peor.

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Durante la segunda reunión de oración de Asís, se autorizó a los representantes de todas las falsas religiones que participaron subieran al púlpito y dieran un sermón sobre la paz mundial. En la presencia de Juan Pablo II, un sumo sacerdote vudú subió al pulpito superior de la Basílica de San Francisco y dio la prescripción vudú para la paz mundial (recuérdese que los vudús son brujos). Por lo tanto, según las disposiciones de Juan Pablo II, desde el púlpito superior de la histórica Basílica de San Francisco, ¡se le permitió a un brujo dar un sermón y ofrecer una receta para la paz mundial! Esto implicaría cortar las gargantas de las cabras, gallinas y palomas y drenar la sangre de sus arterias.

La mujer hindú dijo a toda la multitud reunida que todos eran Dios y en presencia de Juan Pablo II. Después que el judío, el budista, el musulmán, el brujo y el resto terminaran su predicación, los distintos líderes religiosos se dirigieron a diferentes salones para rezar a sus dioses falsos.

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4. Invitación a la oración:

El Santo Padre los invita a todos los presentes a proceder a sus lugares respectivos para la oración.

II. Oración en diferentes lugares

1. Acceso a los diferentes lugares para la oración:

A. Basílica primer piso: Cristianos

B. Sacro-convento:
Cuarto A: Islam
Cuarto B: Budistas
Cuarto C: Siquismo
Cuarto D: Religiones africanas tradicionales
Cuarto E: Hinduismo
Cuarto F: Tenrikyō
Cuarto G: Sintoísmo
Cuarto H: Judaísmo
Cuarto I: Zoroastrismo, jainismo, y confucianismo

Juan Pablo II había dispuesto de antemano que se le designara a cada religión falsa una sala separada en la cual adorasen al diablo.

Todos los crucifijos fueron retirados, y los que no pudieron ser retirados fueron cubiertos. Juan Pablo II se aseguró que los infieles, brujos y paganos no vieran ningún signo de Jesucristo.

Los musulmanes necesitaban una sala que estuviera orientada hacia el este, hacia la Meca, y se les concedió una. Los zoroastrianos necesitaban una habitación con una ventana, de manera que el humo de las ramas que ellos quemaban al diablo pudiera salir por ella, y se les concedió una. Los judíos querían una sala que nunca antes hubiera sido bendecida, es decir, una habitación que nunca haya sido bendecida en el nombre de Jesucristo, y Juan Pablo II les proporcionó una. No es posible imaginar una mayor abominación, blasfemia y rechazo al verdadero Dios.

Concilio de Elvira, 305 d.C.: “Se decreta que los adultos que después de recibir el bautismo hayan entrado en templos paganos para adorar a los ídolos, lo que es un crimen mortal y el sumo de la maldad, no podrán ser admitidos a la comunión, incluso en la muerte”[36].

Vemos que en este concilio regional en la Iglesia primitiva consideraba el sumo de la maldad que se entrara a un templo pagano a adorar a los ídolos (lo que Juan Pablo II hizo en Tailandia). Ello representaba una tal apostasía de la fe que aquellos que se arrepentían de haber ido sólo eran admitidos a la confesión (no a la comunión). Si entrar en un templo pagano era considerado una tan grave apostasía, ¿qué habrían dicho acerca de un supuesto líder de la Iglesia que convierte las mismas Iglesias católicas en templos paganos para que los paganos puedan adorar en ellas a sus falsos dioses? Sin duda considerarían aquello el sumo de la apostasía.

Papa Pío XI, Ad salutem, #27, 20 de abril de 1930: “…toda compulsión y locura, todo ultraje y lujuria, son introducidos en la vida del hombre por los demonios a través de la adoración de dioses falsos[37].

La apostasía de Juan Pablo II con los musulmanes

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El 14 de mayo de 1999, Juan Pablo II reverenció y besó el Corán. El Corán es el libro sagrado de los musulmanes que blasfema contra la Santísima Trinidad y niega la divinidad de Jesucristo. El reverenciar el libro sagrado de una falsa religión siempre ha sido considerado un acto de apostasía – un rechazo total de la verdadera religión. Este solo acto hace de Juan Pablo II un apóstata; porque ello equivale a adorar la tumba de Mahoma, y a lo que Santo Tomás considera ser un apóstata.

Santo Tomás de Aquino, Summa Theologica, Pt. II, q. 12, art. 1, obj. 2: “… si alguien… adorara el sepulcro de Mahoma, sería considerado como apóstata”.

Durante su visita a Alemania el 17 de noviembre de 1980, Juan Pablo II alentó a los musulmanes a “vivir su fe también en un país extranjero…”[38].

En febrero de 2000, Juan Pablo II se reunió con el “gran jeque” de la república islámica Mohammed. Juan Pablo II cometió otro acto de apostasía en su discurso a los musulmanes.

Juan Pablo II, mensaje al “gran jeque Mohammed”, 24 de febrero de 2000: “El islam es una religión. El cristianismo es una religión. El islam se ha convertido en una cultura. El cristianismo también se ha convertido en una cultura… Doy gracias a vuestra universidad, el mayor centro de cultura islámica. Agradezco a quienes están desarrollando la cultura islámica…”[39].

Juan Pablo II agradeció a quienes desarrollan la cultura islámica. Él agradece a los infieles por desarrollar una cultura que niega a Jesucristo, la Trinidad y la fe católica a nivel masivo, y que mantiene a cientos de millones en las tinieblas del diablo. De todas las cosas malas que uno puede pensar en el mundo, la cultura islámica probablemente se ubica entre las cinco primeras de las más malas.

Papa Calixto III: “Yo prometo… exaltar la fe verdadera, y exterminar con la secta diabólica de los reprobados e infieles de Mahoma [islam] en el Oriente”[40].

En la Edad Media hubo una constante batalla espiritual y física entre los cristianos de occidente y las hordas islámicas. Esta declaración de Juan Pablo II constituye un rechazo de Jesucristo y una apostasía formal. Ningún católico jamás haría una declaración como esa.

¡Juan Pablo II le pidió a San Juan Bautista que protegiera al islam!

El 21 de marzo de 2000, Juan Pablo II le pidió a San Juan Bautista para que protegiera el islam (la religión de los musulmanes), que niega a Cristo y a la Trinidad, y mantiene a ciento de millones de almas en las tinieblas del diablo.

Juan Pablo II, 21 de marzo de 2000:
“Que San Juan Bautista proteja el islam y al pueblo de Jordania…”[41].

Esto es pedirle a San Juan Bautista que proteja la negación de Jesucristo y la condenación de las almas.

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El 12 de abril de 2000, Juan Pablo II se reunió con el rey de Marruecos, un descendiente del falso profeta del islam, Mahoma. Juan Pablo II le preguntó “¿Usted es un descendiente del profeta, no es así?”[42].

La apostasía de Juan Pablo II en la mezquita

El 6 de mayo de 2001, culminó su apostasía acumulada del año con los musulmanes al viajar y asistir a la “Gran Mezquita Omeya” de Damasco. En la mezquita Juan Pablo II se quitó los zapatos como gesto de reverencia en el templo de la infidelidad.

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En la foto superior izquierda, vemos a Juan Pablo II entrando en la “Gran Mezquita Omeya” de Damasco, el 6 de mayo de 2001. En las otras fotos lo vemos en la mezquita con el infiel gran jeque Sheikh Ahmad Kfutaro. En la mezquita Juan Pablo II se sentó en una silla idéntica a la del gran jeque infiel. Esta es la declaración que ese día hizo Juan Pablo II a los musulmanes:

Juan Pablo II, Discurso a los musulmanes de la mezquita, 6 de mayo de 2001: “Es en las mezquitas e iglesias que las comunidades musulmana y cristiana forman su identidad religiosa,… ¿Qué sentido de identidad se les inculca en los jóvenes cristianos y musulmanes en nuestras iglesias y mezquitas? Es mi ardiente esperanza que los líderes religiosos y maestros musulmanes y cristianos presentarán nuestras dos grandes comunidades en un respetuoso diálogo, nunca más como comunidades en conflicto”[43].

Es muy interesante notar que el califato “Omeya” (una línea de gobernantes musulmanes), a cuya mezquita asistió Juan Pablo II, fue una línea de gobernantes que estuvo enormemente involucrada en la guerra de 700 años contra la España católica.

“Abderrahmán, fue el último sobreviviente de los Omeyas había sido gobernante de la España musulmana cerca de la época en que Fruela se convirtió en gobernante de la España cristiana. Por 759 años, los dos reyes se enfrentaron en Galicia[44].

El hecho de que la mezquita a la que él asistió llevase el nombre de un grupo que es tan representativo de la lucha contra el cristianismo sólo añade insulto a su apostasía. La sangre de todos los fieles católicos que murieron luchando contra los Omeyas por la supervivencia de la España cristiana clama contra él.

Apocalipsis 17, 6: “Vi a la mujer embriagada con la sangre de los mártires de Jesús, y viéndola me maravillé sobremanera”.

Juan Pablo II enseña que los musulmanes y católicos tienen el mismo Dios

En unos capítulos atrás cubrimos la enseñanza herética del Vaticano II que dice que los católicos y musulmanes adoran al único Dios verdadero. Juan Pablo II repitió esta herejía del Vaticano II en innumerables ocasiones.

Juan Pablo II, Encíclica Sollicitudo rei socialis, # 47, 30 de diciembre de 1987:
“… y a quienes, como nosotros, creen en Dios justo y misericordioso, es decir, los musulmanes…”[45].

Juan Pablo II, Homilía, 13 de octubre de 1989:
“… los seguidores del islam que creen en el mismo Dios bueno y justo[46].

Juan Pablo II, Homilía, 28 de enero de 1990:
“… nuestros hermanos y hermanas musulmanes… que adoran como nosotros al Dios único y misericordioso[47].

Juan Pablo II, Audiencia general, 16 de mayo de 2001:
“… los creyentes del islam, a quienes estamos unidos por la adoración del único Dios[48].

Juan Pablo II, Audiencia general, 5 de mayo 1999:
“Hoy me gustaría repetir lo que dije a los jóvenes musulmanes algunos años atrás en Casablanca: Creemos en el mismo Dios…’”[49].

Esto es una blasfemia y apostasía. Los musulmanes rechazan la Santísima Trinidad. Ellos no adoran al único Dios verdadero. Al afirmar que los católicos y musulmanes creen en el mismo Dios una y otra vez, Juan Pablo II niega la Santísima Trinidad sucesivamente. Por otra parte, llama la atención la especificidad con la que Juan Pablo II (al igual que el Vaticano) negó a Jesucristo en muchas de estas citas, por ejemplo:

Juan Pablo II, Nuevo Catecismo, párrafo 841: “… los musulmanes, que profesan tener la fe de Abraham y adoran con nosotros al Dios único y misericordioso que juzgará a los hombres al fin del mundo[50].

Aquí nos encontramos con el catecismo de Juan Pablo II enseñando que el dios de los musulmanes (que no es Jesucristo) juzgará a los hombres al fin del mundo. Esto significa que Jesucristo no juzgará a la humanidad en el último día, sino que lo hará el dios de los musulmanes. Esta es una negación de la segunda venida de Jesucristo para juzgar a los vivos y los muertos.

Papa San Dámaso, Concilio de Roma, 382, can. 15: “Si alguno no dijere que Él [Cristo]… ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos, es hereje[51].

La apostasía de Juan Pablo II con los judíos

El 13 de abril de 1986, Juan Pablo II visitó la sinagoga judía de Roma.

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Juan Pablo II llegando a la sinagoga de Roma el 13 de abril de 1986

Aquí vemos a Juan Pablo II llegando a la sinagoga de Roma en 1986 donde participó en un servicio de culto judío. Al tomar parte en un servicio judío, Juan Pablo II cometió un acto público de apostasía, y mostró una vez más que él es un hereje manifiesto y un apóstata. Nótese que Juan Pablo II y el rabino se saludaron como si fueran muy buenos amigos por mucho tiempo. Durante su estancia en la sinagoga, Juan Pablo II inclinó su cabeza como rezan los judíos pidiendo la venida de su Mesías.

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Juan Pablo II en la sinagoga con los judíos

Este increíble acto de apostasía de Juan Pablo II estaba directamente relacionado con su enseñanza herética de que la Antigua Alianza está todavía vigente. La Iglesia Católica enseña que la venida de nuestro Señor Jesucristo y la promulgación del Evangelio, la Antigua Alianza (es decir, el acuerdo hecho entre Dios y los judíos por la mediación de Moisés) cesó, y fue reemplazada por la Nueva Alianza de nuestro Señor Jesucristo. Es cierto que en algunos aspectos la Antigua Alianza sigue siendo válida, puesto que están incluidas en el Nuevo y Eterno Testamento de Jesucristo, como los diez mandamientos; pero la Antigua Alianza en sí (el acuerdo entre Dios y el pueblo judío) cesó con la venida del Mesías. Por lo tanto, decir que la Antigua Alianza sigue siendo válida es afirmar que el judaísmo es una religión verdadera y que Jesucristo en realidad no es el Mesías. Ello también es una negación del dogma católico definido, como la enseñanza del Concilio de Florencia, que definió ex cathedra que la Antigua Ley ahora está muerta y que aquellos que la practican (es decir, los judíos) no se pueden salvar.

Papa Eugenio IV, Concilio de Florencia, 1441, ex cathedra: “La Santa Iglesia Romana firmemente cree, profesa y enseña que las legalidades del Antiguo Testamento, o sea, de la Ley de Moisés, que se dividen en ceremonias, objetos sagrados, sacrificios y sacramentos cesaron una vez venido nuestro Señor Jesucristo… y empezaron los sacramentos del Nuevo Testamento… Denuncia consiguientemente como ajenos a la fe de Cristo a todos los que, después de aquel tiempo (la promulgación del Evangelio), observan la circuncisión y el sábado y guardan las demás prescripciones legales y que en modo alguno pueden ser partícipes de la salvación eterna…”[52].

El Papa Benedicto XIV reiteró este dogma en su encíclica Ex quo primum.

Papa Benedicto XIV, Ex quo primum, # 61:
“La primera consideración es que las ceremonias de la ley mosaica fueron derogadas por la venida de Cristo y que ya no pueden ser observadas sin pecado después de la promulgación del Evangelio[53].

Papa Pío XII, Mystici Corporis Christi,# 29-30, 29 de junio de 1943: “Y, en primer lugar, con la muerte del Redentor, a la Ley Antigua abolida sucedió el Nuevo Testamento… en el patíbulo de su muerte Jesús abolió la Ley con sus decretos [Ef. 2, 15]… y constituyó el Nuevo en su sangre, derramada por todo el género humano. Pues, como dice San León Magno, hablando de la Cruz del Señor,de tal manera en aquel momento se realizó un paso tan evidente de la Ley al Evangelio, de la Sinagoga a la Iglesia, de lo muchos sacrificios a una sola hostia, que, al exhalar su espíritu el Señor, se rasgó inmediatamente de arriba abajo aquel velo místico que cubría a las miradas el secreto sagrado del templo’. En la Cruz, pues, murió la Ley Vieja, que en breve había de ser enterrada y resultaría mortífera…”[54].

Juan Pablo II repudió este dogma en repetidas ocasiones, un dogma enseñado por la Iglesia Católica por 2000 años, definido infaliblemente por el Concilio de Florencia, y claramente afirmado por lo Papas Benedicto XIV y Pío XII.

En un discurso ante los judíos en Mainz, Alemania Occidental, el 17 de noviembre de 1980, Juan Pablo II dijo que “la Antigua Alianza nunca fue revocada por Dios[55].

Papa Benedicto XIV, Ex quo primum, # 59, 1 de marzo de 1756:
“Sin embargo, ellos no intentan observar los preceptos de la Antigua Alianza, los cuales, como todo el mundo sabe, fueron revocados con la venida de Cristo[56].

Aquí vemos que el Papa Benedicto XIV condena la herejía enseñada por Juan Pablo II, ¡que la Antigua Alianza ha sido revocada por Dios! Juan Pablo II repitió la misma audaz herejía en un discurso en 1997:

Juan Pablo II, Reunión sobre las raíces del antisemitismo, 1997: “Este pueblo [los judíos], ha sido llamado y guiado por Dios, creador del cielo y la tierra. Su existencia no es apenas un acontecimiento natural o cultural,… Es un acontecimiento sobrenatural. A pesar de todo, este pueblo continua siendo el pueblo de la alianza…”[57].

Es importante tener en cuenta que el “arzobispo” de Estrasburgo, Francia, de la secta del Vaticano II, Joseph Dore, recordó con júbilo la mencionada herejía de Juan Pablo II sobre la Antigua Alianza, que Juan Pablo II pronunció en un discurso en Mainz, Alemania y en otros lugares. Nótese que el “arzobispo” Dore, admite que el Vaticano II cambió la enseñanza tradicional de la Iglesia sobre la cesación de la Antigua Alianza.

“Arzobispo” Joseph Dore de Estrasburgo, Francia, discurso a la B'nai B'rith (masones judíos), agosto de 2003: “Cualquiera que sea la descripción [de los judíos en el arte católico tradicional]… el mensaje teológico es el mismo – la elección de Dios ha pasado ahora al pueblo cristiano; y la Iglesia, la verdadera Israel, puede triunfar; ella que confiesa la verdad salvadora que Cristo ha traído”.

En el Concilio Vaticano II, la Iglesia Católica finalmente revisó esta enseñanza y entendió en qué medida ella contradice la Biblia misma… En 1973, el episcopado Francés, particularmente bajo la influencia de Mons. Elchinger [fallecido] obispo de Estrasburgo, publicó un documento acerca de la incomparable sobre fuerza moral de las relaciones judeo-cristianas, mientras que el Papa Juan Pablo II recordó en numerosas ocasiones la permanencia de la Primera Alianza [la Antigua Alianza], ‘que nunca fue revocada’ por Dios [Juan Pablo II, Mainz, Alemania, 1980]. Hoy en día, deseamos trabajar juntos con nuestros hermanos mayores hacia la reconciliación y el diálogo fraterno. Sin embargo, debemos tener la humildad de reconocer que la doctrina del desprecio y la ‘teología de la sustitución’ – que hace que la Iglesia sea la nueva y la única Israel de Dios – todavía penetra la mente de muchos[58].

De hecho, Juan Pablo II enseña la misma herejía sobre la Antigua Alianza en su nuevo catecismo, oponiéndose directamente una vez más al dogma católico.

Juan Pablo II, Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica, párrafo 121: “…porque la Antigua Alianza no ha sido revocada[59].

El increíble mensaje de Juan Pablo II en conmemoración de la sinagoga judía

Juan Pablo II, Mensaje al Gran Rabino de Roma, 23 de mayo de 2004: “Distinguidísimo Dr. Riccardo Di Segni, Gran Rabino de Roma. ¡Shalom! Con profunda alegría me uno a la comunidad judía de Roma que celebra el centenario de la Gran Sinagoga de Roma, un símbolo y un recordatorio de la presencia milenaria en esta ciudad del pueblo de la Alianza del Sinaí. Por más de 2000 años vuestra comunidad ha sido una parte integral en la vida de la ciudad; ella puede gloriarse de ser la más antigua comunidad judía de Europa occidental y de haber desempañado un rol importante en la difusión del judaísmo en todo el continente. La conmemoración de hoy, por lo tanto, adquiere un significado especial… Puesto que no estoy en condiciones de asistir en persona, le he pedido a mi vicario general Camillo Ruini que me represente; él está acompañado del cardenal Walter Kasper, presidente de la Comisión de la Santa Sede para las Relaciones con los Judíos. Ellos expresan formalmente mi deseo de estar con vosotros en este día.
"Al ofreceros mi respetuoso saludo, distinguido Dr. Riccardo Di Segni, extiendo mi cordial saludo a todos los miembros de la comunidad, a vuestro presidente, el Sr. Leone Elio Paserman, y a todos los que están reunidos para presenciar una vez más la importancia y el vigor del patrimonio religioso que se celebra cada sábado en la Gran Sinagoga de Roma.
"La celebración de hoy, en cuya alegría todos nos unimos, recuerda el primer centenario de esta majestuosa Sinagoga. Ella se encuentra en ribera del Tíber, testimoniando con la armonía de sus líneas arquitectónicas la fe y la alabanza al Todopoderoso. La comunidad cristiana de Roma junto al sucesor de San Pedro, se une a vosotros en agradecimiento al Señor por esta feliz ocasión [¡el 100° aniversario de la sinagoga!]. Como dije durante mi primera visita, os saludamos como nuestros ‘queridos hermanos’ en la fe de Abraham, nuestro patriarca… vosotros continuáis siendo el pueblo primogénito de la Alianza (Liturgia del Viernes Santo, intenciones generales por el pueblo judío)…
"[Estas amistosas relaciones] nos vieron unidos en la conmemoración de las víctimas de la Shoa [los judíos fallecidos que no aceptaron a Cristo], especialmente aquellos que fueron arrancados de sus familias y de vuestra amada comunidad judía en Roma en octubre de 1943 e internados en Auschwitz. Que su memoria sea bendita y nos induzca a trabajar como hermanos y hermanas…”
”… la Iglesia no ha dudado en expresar su profundo pesar por las ‘fallas de sus hijos e hijas en todas las épocas’ y, en un acto de arrepentimiento, ha pedido perdón por su responsabilidad por haber estados conectados de alguna manera con el flagelo del anti-judaísmo y del antisemitismo…

”En el día de hoy,… dirigimos una ferviente plegaria al Eterno, al Dios de Shalom, para que la enemistad y el odio nunca más subyuguen a aquellos que acuden a nuestro padre, Abraham – judíos, cristianos y musulmanes
”Nuestra reunión de hoy es, por así decirlo, en preparación para vuestra inminente solemnidad de Shavout y de nuestro Pentecostés que proclaman la plenitud de nuestras respectivas celebraciones pascuales. Que estas fiestas nos vean unidos en la oración del Hallel pascual de David”.
(L’Osservatore Romano, 2 de junio de 2004, p. 7).

He aquí un breve resumen del mensaje de conmemoración de la Sinagoga de Juan Pablo II:

1) Él se une a la comunidad judía para conmemorar el 100 aniversario de la sinagoga – apostasía.

2) Él dice que esta comunidad judía puede gloriarse de ser la más antigua sinagoga de Europa occidental y de hacer difundido el judaísmo – apostasía total.

3) Él expresa formalmente su deseo de haber podido estar con ellos en la conmemoración de la sinagoga – apostasía.

4) Él alaba la importancia y el vigor de la religión que se celebra cada sábado en Roma – apostasía. La palabra “vigor” significa “fuerza o energía física activa, condición física floreciente, vitalidad; fuerza mental o moral, fuerza o energía”. Por lo tanto, él les está diciendo nuevamente que su Alianza con Dios es válida, floreciente, en vigor.

5) En nombre de toda la comunidad cristiana de Roma, como supuesto “sucesor de San Pedro”, ¡él agradece formalmente al Señor por los 100 años de la sinagoga! – ¡apostasía!

6) Él saluda a los judíos como queridos hermanos en la fe de Abraham, lo que es otra negación total de Cristo, ya que enseña la Escritura que sólo aquellos que son de Cristo tienen la fe de Abraham.

Gálatas 3, 14: “Para que la bendición de Abraham se extendiese sobre las gentes en Jesucristo y por la fe recibamos la promesa del Espíritu”.

Gálatas 3, 29: Y si sois de Cristo, luego sois descendientes de Abraham, herederos según la promesa”.

Papa San Gregorio Magno (590): “… si sois de Cristo entonces sois de la simiente de Abraham (Gál. 3, 29). Si debido a nuestra fe en Cristo son considerados hijos de Abraham, los judíos, por lo tanto, por su perfidia han dejado de ser su descendencia[60].

Papa San León Magno, carta dogmática a Flaviano, (449), leída en el Concilio de Calcedonia (451), ex cathedra: “La promesa fue dirigida a Abraham y su descendencia. Él no dice ‘a su descendencia’ – como refiriéndose a la multiplicidad – sino a una sola, ‘y tu descendencia’, que es Cristo (Gal., 3, 16)”[61].

7) Él afirma que los judíos “continúa siendo el pueblo primogénito de la Alianza” citando la oración del Viernes Santo de la Nueva Misa, que dice que los judíos “continúan en fidelidad a la Alianza de Dios”. Juan Pablo II, está enseñando descaradamente, una vez más, que la Alianza de los judíos con Dios sigue siendo válida – apostasía.

8) Él conmemora a aquellos que murieron como judíos y dice que su memoria sea bendita – herejía.

9) En nombre de “la Iglesia”, él se arrepiente de todo anti-judaísmo – apostasía. Esto incluiría el dogma anti-judío de la Iglesia de que los judíos que mueren sin convertirse al catolicismo van al infierno, y por lo tanto necesitan convertirse para salvarse. Él se está burlando de nuestro Señor y de la Iglesia.

Este discurso se alinea a las principales blasfemias y herejías de Juan Pablo II. Juan Pablo II fue totalmente a favor de la negación de Cristo; él enseñó claramente que la Antigua Alianza sigue siendo válida; él negó totalmente a Jesucristo y la fe católica; él puso su apostasía frente a la cara de todo el mundo. Aquellos que sostienen que este apostata y hereje manifiesto fue un católico, estando conscientes de estos hechos, y rechazan denunciarlo como un hereje, son en realidad enemigos de Dios.

1 Juan 2, 22: “¿Quién es el embustero sino el que niega que Jesús es el Cristo? Ese es el anticristo, el que niega al Padre y al Hijo”.

El mejor amigo de Juan Pablo II, Jerzy Kluger, era un judío.

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Juan Pablo II abrazando a su mejor amigo judío Jerzy Kluger.

Por supuesto, Juan Pablo II nunca trató de convertir a Kluger. Kluger afirmó explícitamente que Juan Pablo II nunca le dio a él la más mínima indicación de que él quería convertirlo. Por el contrario, Kluger acredita su relación de toda la vida con Juan Pablo II haciéndolo “sentir más judío”. En su juventud, Juan Pablo II jugó de arquero de fútbol en un equipo judío con Kluger; ellos jugaban contra los católicos. En una carta a Kluger, el 30 de marzo de 1989, en referencia a la destrucción de una sinagoga durante la Segunda Guerra Mundial, Juan Pablo II escribió lo siguiente:

Yo también… venero este lugar de culto [la sinagoga], que los invasores destruyeron”[62].

Esto es apostasía descarada. Al venerar la sinagoga, Juan Pablo II está venerando la negación de los judíos de Jesucristo como Mesías.

Pero Jerzy Kluger no fue el único judío que se sintió más judío por Juan Pablo II. También lo es el maestro judío, Gilbert Levine.

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El maestro judío Gilbert Levine con Juan Pablo II[63]

Levine señaló que, en sus muchos años de relación, Juan Pablo II nunca le dio la más mínima indicación de que quería convertirlo. Levine también señaló públicamente que, después de conocer a Juan Pablo II, él volvió a la práctica del judaísmo.

Juan Pablo II le pidió a Levine que dirigiera un concierto en el Vaticano para conmemorar el holocausto. Levine accedió, y con la asistencia del antipapa Juan Pablo II se realizó el concierto en el Vaticano. Todos los crucifijos fueron cubiertos.

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Juan Pablo II sentado junto al rabino judío para el concierto del Holocausto (un servicio de oración judío) en el Vaticano

El concierto comenzó con “Kol Nidre”, la oración cantada en el día más sagrado del calendario judío. Algunos de los muchos judíos que asistieron encendieron velas durante la ceremonia, convirtiéndose rápidamente en un servicio religioso judío en el Vaticano. Después del concierto Levine comentó:

“Fue como si estuviera en un servicio litúrgico judío en el Vaticano. Fue una noche de oración… de oración judía[64].

Después del concierto Juan Pablo II pidió que Levine recibiera el título de caballero del Vaticano. Levine se convirtió en “Caballero Comandante de la Orden Ecuestre de San Gregorio Magno”. Juan Pablo II escogió al “cardenal” Lustiger de París para otorgarle el honor.

El mismo Lustiger, que se crió judío, declaró en una entrevista en 1981: “Yo soy un judío. Para mí las dos religiones son una[65]. El honor que Juan Pablo II le otorgó a Levine es uno de los más altos que un laico puede recibir.

Gilbert Levine reveló el alcance total de la apostasía de Juan Pablo II en una entrevista en el programa Larry King Live, el 4 de abril de 2005.

Durante una entrevista en el programa de CNN Larry King Live, el 4 de abril de 2004, Gilbert Levine reveló que Juan Pablo II:

-Le envió una carta a cada uno de sus hijos para felicitarlos por su bar mitzvah;

-Que el mismo Juan Pablo II le dio una menorah judía a su familia;

-Que Juan Pablo II envió por medio del “cardenal” Kasper a Levine una “asombrosa” carta por ocasión del bar mitzvah, en que les decía debían estar orgullosos de su herencia judía y vivirla plenamente, y que la carta era tan judía que el rabino dijo que era de un rabino, cuando en realidad venía de Kasper a petición de Juan Pablo II.

Esto demuestra que Juan Pablo II alentó oficialmente la práctica del judaísmo; que él alentó oficialmente la negación de Jesucristo; que él oficialmente ayudó a las personas practicar la Antigua Alianza; y que él celebraba la observancia de la religión judía con ellos. A la luz de estos hechos, quien niegue que Juan Pablo II haya sido un apóstata no-católico simplemente niega a Jesucristo, es evidente. He aquí un extracto de la entrevista en vivo en el programa Larry King Live de la CNN:

“KING: ¿Cuánto entendía él de música?

”LEVINE: Maravillosamente. Tanto es así que yo, como director de orquesta judío, sugerí para el concierto de 1994 que yo dirigiera una obra de Malher. Y él dijo: ‘¿No se convirtió Malher al catolicismo para lograr ser el director de música de la Filarmónica de Viena?’ Como músico yo no pensé en ello. No lo pensé. No es que yo no lo supiera, no lo pensé. Ese era el tipo de sensibilidad que él tenía hacia los asuntos judíos. Y él quiso que se ampliara. Y lo que ocurría era que él se sentía como si la música fuera un vehículo para el diálogo interreligioso.

”KING: ¿El Papa felicitó el bar mitzvah de sus hijos?

”LEVINE: No solo nos felicitó, él nos envió una menorah.

”KING: ¿Él le envió una menorah?

”LEVINE: En realidad él nos la dio, no la envió. Creo que es de Praga del siglo XVI. Es la más hermosa menorah. Él nos envió una carta por ocasión del bar mitzvah de cada uno de mis hijos. Él también nos envió por medio del cardenal encargado de las relaciones católicos/judíos que fue leída en mi sinagoga ortodoxa por ocasión del reciente bar mitzvah de mi hijo. Y el rabino la leyó como si viniera de un rabino. Al final, él dijo: ‘Es del rabino Joel Schwartz. Dijo él, pero no era del rabino Joel Schwartz. Era del rabino – el cardenal Kasper. Fue asombroso. Era una carta que decía, debéis estar orgulloso de vuestra herencia judía y vivirla a plenitud.

”KING: ¿Dónde ha estado usted? ¿Por qué lo hemos recién encontrado? ¿Usted dirige en todo el mundo?

”LEVINE: Sí. Yo dirijo en todo el mundo y he dirigido para él en el Vaticano varias veces. También dirigí para él en el Día Mundial de la Juventud en Denver. Yo, ¿dirigiendo para la juventud católica? Y en aquella ocasión, él se acercó a mí y me interrumpió toda la interpretación, puso su brazo sobre mí y me dijo, ¿lo interrumpo maestro? Y él de hecho detuvo todo el espectáculo.

”KING: ¿Va a ir al funeral?

”LEVINE: Por supuesto. Parto mañana en la mañana. Estaré en el funeral. No podría no estar”[66]. – Fin del extracto a la entrevista.

Nótese que Gilbert Levine quería interpretar la música de un ex judío, Malher, para el concierto, ¡pero Juan Pablo II lo desalentó al señalar que Malher fue un judío que se convirtió al catolicismo!

Juan Pablo II rezando en el Muro de los Lamentos

El 26 de marzo de 2000, Juan Pablo II rezó en el muro occidental en Jerusalén, llamada Muro de los Lamentos. La muralla occidental es lo que quedó de la muralla de piedra del Templo judío en Jerusalén que fue destruido por los romanos el año 70 d.C. Los judíos rezan el Muro de los Lamentos como siendo el sitio más sagrado del judaísmo.

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Juan Pablo II rezando en el Muro de los Lamentos

La destrucción del templo el año 70 d.C., dejando sólo la muralla occidental, siempre ha sido entendida por los católicos para significar la sentencia de Dios sobre los judíos. La destrucción del templo impidió que los judíos pudieran ofrecer el sacrificio, lo que significó que su religión había llegado a su fin. La destrucción del templo fue la poderosa señal de Dios para los judíos de que el Mesías había venido, que la Antigua Alianza había cesado, y que el templo había sido reemplazado por la Iglesia católica.

Entonces, cuando un judío reza en la muralla occidental, o deja una oración allí, es una negación de que Jesucristo es el Mesías; es una afirmación de que él cree que la Antigua Alianza todavía está vigente; y es un lamentable y triste intento de ignorar el claro aviso de Dios de que los judíos abandonen el templo destruido y entren en la Iglesia católica.

Entonces, cuando el mismo Juan Pablo II rezó en el Muro de los Lamentos en marzo de 2000, ello fue un intento de validar el judaísmo. Ello fue una negación de que Jesucristo es el Mesías, y una indicación de que él cree que la Antigua Alianza está todavía en vigor, y una burla a la clara señal de Dios de que los judíos deben abandonar el Templo destruido y entrar en la Iglesia católica. Un informado comentarista señaló que, cuando Juan Pablo II rezó en el Muro de los Lamentos, la mayoría de la nación de Israel lo estaba viendo en la televisión. Esto significa que cada judío que veía la televisión, veía que Juan Pablo II les decía que no era necesario que se convirtieran a Jesucristo, porque Cristo no es el Mesías.

La oración que Juan Pablo II dejó en el Muro de los Lamentos pedía perdón por los pecados contra el pueblo judío.

Otra apostasía con los judíos durante el reinado de Juan Pablo II

A finales de 2001, una comisión del Vaticano bajo Juan Pablo II publicó un libro titulado El Pueblo Judío y la Sagrada Escritura en la Biblia Cristiana. El libro dice que la espera de los judíos por la venida del Mesías sigue siendo válida. Hay más sobre este libro en la sección siguiente sobre Benedicto XVI.

El 12 de agosto de 2002, los obispos norteamericanos en unión con Juan Pablo II publicaron un documento sobre los judíos. Encabezado por el famoso apóstata William Keeler de Baltimore, y sin ni un atisbo de oposición de Juan Pablo II, el documento declaró: “… intentos por la conversión de los judíos al cristianismo ya no son teológicamente aceptables en la Iglesia Católica[67].

Todo esto demuestra que Juan Pablo II y sus obispos eran y son completos apóstatas de la fe católica.

Las increíbles herejías de Juan Pablo II sobre los bautizados no católicos (es decir, los herejes y cismáticos)

Ya hemos examinado en detalle la innegable apostasía de Juan Pablo II con el paganismo, el islam y el judaísmo. Además de las numerosas declaraciones y actos de herejía y apostasía que cometió Juan Pablo II con las falsas religiones no cristianas, están sus increíbles herejías sobre los no católicos bautizados y sus sectas heréticas. Por ejemplo:

Juan Pablo II enseña que los cismáticos no deben ser convertidos

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Juan Pablo II en la catedral “ortodoxa” siria junto a los patriarcas cismáticos Zakka I e Ignacio IV en 2001[68]

Juan Pablo II enseñó que los cismáticos orientales (llamadas “ortodoxos”) no deben ser convertidos a la Iglesia Católica. Aquí presentamos algunos antecedentes: los cismáticos orientales rechazan el dogma del papado, lo que significa que ellos rechazan la suprema autoridad de todos los Papas en la historia. Ellos rechazan el dogma de la infalibilidad: la verdad de que el Papa enseña infaliblemente cuando habla desde la cátedra de Pedro. Ellos rechazan el dogma de la Inmaculada Concepción, ellos rechazan aceptar los 13 últimos concilios de la Iglesia Católica romana, y permiten el divorcio y el nuevo matrimonio.

Juan Pablo II, Homilía, 23 de mayo de 2003: “Quiero repetir una vez más, honrarlos también a ustedes, la santa Iglesia ortodoxa…”[69].

En su escandaloso Directorio para la Aplicación de los Principios y Normas del Ecumenismo (# 125), Juan Pablo II alienta el culto interreligioso con los cismáticos orientales y declara: “… cualquier insinuación de proselitismo debe ser evitada[70]. Como diremos más adelante, Juan Pablo II aprobó el Directorio para la Aplicación de los Principios y Normas del Ecumenismo en Ut unum sint # 58 y en otros lugares.

Hacer proselitismo es convertir al otro. Así, Juan Pablo II dice que cualquier esfuerzo para convertir a los cismáticos orientales debe ser evitado. Estas son las palabras de un verdadero Papa, el Papa Benedicto XIV, sobre exactamente el mismo tema:

Papa Benedicto XIV, Allatae sunt, #19, 26 de julio de 1755:
“En primer lugar, el misionero que se esfuerza con la ayuda de Dios de traer de vuelta a la unidad a los griegos y cismáticos orientales, debe dedicar todos sus esfuerzos de liberarlos de la única-objeción de las doctrinas que están en desacuerdo con la fe católica[71].

Papa Benedicto XIV, Allatae sunt, #19, 26 de julio de 1755:
Porque la única obra confiada al misionero es la de atraer al oriental a la fe católica…”[72].

Se puede ver fácilmente la diferencia entre las dos religiones: la religión católica enseña que debe ser aceptada toda su enseñanza y que los no católicos deben ser convertidos. La religión no católica de Juan Pablo II enseña que la fe católica no tiene sentido y que los no católicos no deben ser convertidos.

Walter Kasper, un miembro de alto rango de la Iglesia del Vaticano II, entiende esto muy bien. Kasper fue nombrado “cardenal” y jefe del Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos del Vaticano por Juan Pablo II. Benedicto XVI confirmó a Kasper en su cargo como jefe de este organismo. Expresando la opinión tanto de Juan Pablo II como de Benedicto XVI, Kasper declaró:

“… Hoy en día ya no entendemos el ecumenismo en el sentido de un retorno por el cual los otros deben ‘ser convertidos’ y volver a ser ‘católicos’. Esto fue abandonado expresamente por el Concilio Vaticano II”[73].

Católicos que fueron torturados y martirizados por negarse a convertirse en cismáticos orientales

En su encíclica Orientales Omnes Ecclesias de 1945, del Papa Pío XII se dan algunos ejemplos de católicos en la historia que fueron torturados y asesinados por negarse a abandonar la fidelidad al papado y convertirse en “ortodoxos” orientales cismáticos. San Josafat es un ejemplo famoso, pero hay muchos otros. San Josafat convirtió a muchos cismáticos orientales a la fe católica hasta que fue asesinado por traer a esas personas de regreso a la unión con el papado.

Papa Pío XII, Orientales Omnes Ecclesias, # 15, 23 de diciembre de 1945: “Josafat Kuntzevitch… fue famoso por su santidad de vida y celo apostólico y fue un intrépido campeón de la unidad católica. Él fue perseguido por el odio amargo y la intención homicida de los cismáticos y el 12 de noviembre de 1623 fue herido y muerto inhumanamente con una alabarda[74].

Hubo muchos otros que fueron mutilados, ahogados y asesinados porque no se convirtieron en cismáticos orientales.

Papa Pío XII, Orientales Omnes Ecclesias, # 20, 23 de diciembre de 1945: “Aquellos fieles que no quisieron separarse de la verdadera fe y obedientemente y sin dudar resistieron a unirse a la Iglesia [cismáticos] disidente impuesta en 1879, fueron castigados con multas vergonzosas y flagelados y exiliados[75].

Papa Pío XII, Orientales Omnes Ecclesias, # 46, 23 de diciembre de 1945: “La comunidad de ruteno recibió… una noble compañía de confesores y mártires. Para preservar su fe y mantener su celosa lealtad al pontífice romano, ellos no dudaron en soportar todo tipo de trabajos y dificultades, o incluso ir con gusto a la muerte… Josafat Kuntzevitch… Él fue el excepcional mártir de la fe católica y de la unidad en aquel período, pero no fue el único; no pocos de los clérigos y legos recibieron la palma de la victoria después de él; algunos fueron muertos con la espada, otros atrozmente flagelados, algunos ahogados en el Dniéper, pasando así de su triunfo de la muerte al cielo”[76].

Papa Pío XII, Orientales Omnes Ecclesias, # 49, 23 de diciembre de 1945: “Además de todo esto, una nueva y no menos amarga persecución al catolicismo comenzó unos pocos años antes de la partición de Polonia. En esa época, cuando las tropas del emperador de Rusia había invadido Polonia, muchas iglesias del rito ruteno fueron separados de los católicos por la fuerza de las armas; los sacerdotes que rechazaron abjurar de su fe [y convertirse en cismáticos] fueron encadenados, insultados, flagelados y echados a la cárcel, en donde sufrieron cruelmente de hambre, sed y frío[77].

Por su enseñanza herética de que los “ortodoxos” cismáticos no están fuera de la Iglesia y no necesitan convertirse para salvarse, la secta del Vaticano II absolutamente se burla de los santos y mártires que sufrieron horriblemente por no hacerse cismáticos.

La declaración de Balamand del Vaticano con los cismáticos orientales, aprobada por Juan Pablo II, rechaza la conversión de estos no católicos como “eclesiología obsoleta”

El 24 de junio de 1993, el Vaticano firmó la Declaración de Balamand con los cismáticos orientales (la llamada “Iglesia ortodoxa”). En esta Declaración de Balamand, citada a continuación, que fue aprobada por Juan Pablo II, se rechaza todo intento de convertir a los cismáticos orientales como siendo “una eclesiología obsoleta de retorno a la Iglesia Católica”. Estos son algunos pasajes de la increíble herética Declaración Balamand.

Declaración de Balamand de la secta del Vaticano II con los “ortodoxos”, 1993, # 10: “La situación creada ha dado como resultado se creasen tensiones y oposiciones. Progresivamente en las décadas que siguieron a esas uniones, la actividad misionera tendió a incluir entre sus prioridades el esfuerzo de convertir a los otros cristianos, individualmente o en grupos, a fin de “traerlos de vuelta” a la Iglesia. Para legitimar esta tendencia, nacida del proselitismo, la Iglesia Católica desarrolló la visión teológica según la cual ella se presenta a sí misma como a la única que se le encomendó la salvación. Como reacción, la Iglesia ortodoxa, a su vez, llegó a aceptar la misma visión según la cual sólo en ella se podía encontrar la salvación…”

#’s 14-15: “… De acuerdo a las palabras del Papa Juan Pablo II, el esfuerzo ecuménico de las Iglesias hermanas de oriente y occidente, basado en el diálogo y la oración, es la búsqueda de la perfecta y total comunión que no es ni absorción ni fusión, sino un encuentro en la verdad y el amor (cfr. Slavorum Apostoli, 27). 15. Mientras que la inviolable libertad de las personas y su obligación de cumplir los requerimientos de su propia conciencia permanece asegurada, en la búsqueda de restablecer la unidad no se trata de convertir a las personas de una Iglesia a la otra a fin de asegurar su salvación.

22. “La actividad pastoral en la Iglesia Católica, tanto latina como oriental, ya no aspira a que los fieles pasen de una religión a otra, es decir, ya no se pretende hacer proselitismo entre los ortodoxos. Ella tiene como objetivo responder a las necesidades espirituales de sus propios fieles y no tiene ningún deseo de expansión a expensas de la Iglesia ortodoxa.

30. “Para allanar el camino para las futuras relaciones entre las dos Iglesias, que pasa más allá de una eclesiología obsoleta de retorno a la Iglesia Católica relacionado con el problema que es el objetivo de este documento, se prestará especial atención a la formación de los futuros sacerdotes y de todos aquellos que, de alguna manera, están involucrados en una actividad apostólica llevada a cabo en un lugar donde la otra Iglesia tiene tradicionalmente sus raíces. Su formación debe ser objetivamente positiva respecto de la otra Iglesia”. (http://www.cin.org/east/balamand.html)

¡Esta es una increíble y descarada herejía! Este documento aprobado por los antipapas del Vaticano II, es sin duda una de las peores herejías de la secta del Vaticano II. Ella menciona sin rodeos y luego rechaza totalmente el dogma tradicional de la Iglesia Católica de que los cismáticos se deben convertir a la fe católica para obtener la unidad y la salvación.

Juan Pablo II dijo que la Declaración de Balamand era un “nuevo paso” que “debe ayudar a todas las iglesias ortodoxas e iglesias católicas locales, tanto latinas como orientales, que viven juntas en una misma región, a continuar en su compromiso con el diálogo de caridad y a continuar o buscar relaciones de cooperación en la zona de sus actividades pastorales”[78].

Por favor, repare especialmente en los ítems #14 y 15 que afirman que “en la búsqueda del restablecimiento de la unidad no se trata de la conversión de las personas de una Iglesia a otra con el fin de asegurar su salvación…”. Por favor, repare en el ítem # 22 que afirma que la Iglesia católica “no desea la expansión expensas de la Iglesia ortodoxa”, y en el # 30, que rechaza la “anticuada eclesiología de retorno a la Iglesia católica”. Nótese cómo todo esto rechaza rotundamente el dogma católico de que los no católicos deben retornar a la Iglesia católica para la salvación y la unidad cristiana.

Papa Pío XI, Mortalium animos, # 10, 6 de enero de 1928:
“… la unión de los cristianos no se puede fomentar de otro modo que procurando el retorno de los disidentes a la única: y verdadera Iglesia de Cristo, de la cual un día desdichadamente se alejaron”[79].

Por tanto, es un hecho que Juan Pablo II y su secta rechaza palabra por palabra el dogma de la fe católica: la unidad de los cristianos sólo se logra mediante la conversión al catolicismo. Vemos de nuevo este rechazo al dogma católico en la siguiente cita.

Otras increíbles herejías de Juan Pablo II con los “ortodoxos” cismáticos orientales

Juan Pablo II, Homilía, 25 de enero de 1993:
“La forma de lograr la unidad, de hecho, dice el documento de la Pontificia Comisión para Rusia, ‘no es el proselitismo sino el diálogo fraterno…’”[80].

Es un hecho que Juan Pablo II enseña que la fe de Roma no debe ser mantenida por los no católicos; por lo tanto, es claro que se engañan quienes creen que él tenía la verdadera fe católica.

Papa León XIII, Satis cognitum, # 13, 29 de junio de 1896:
“No puede creerse que guardáis la fe católica los que no enseñáis que se debe guardar la fe romana[81].

Quienes dicen, frente a estos hechos, que Juan Pablo II debe ser considerado un católico verdadero (en otras palabras, que él era un Papa verdadero), están negando esta enseñanza de la Iglesia.

En su encíclica sobre los santos Cirilo y Metodio, # 27, Juan Pablo II indicó que los cismáticos orientales no deben ser convertidos a la Iglesia católica. Él afirmó que la unidad con los cismáticos no es ni absorción ni fusión[82], lo cual significa conversión. Como vimos anteriormente, la Declaración Balamand con los “ortodoxos”, que cita las reales palabras de la encíclica de Juan Pablo II sobre los santos Cirilo y Metodio, muestra que él dice que los católicos no deben convertir a los ortodoxos.

Juan Pablo II confirmó su herejía en incontables reuniones con los cismáticos. El 24 de febrero de 2000, Juan Pablo II se reunió con el cismático obispo de Alejandría, “Papa” Shenouda III.

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Reunión de Juan Pablo II con el obispo cismático de Alejandría, quien se hace llamar “Papa” Shenouda III

En su mensaje al obispo cismático, Juan Pablo II lo llamó “Su Santidad” y dijo:

Juan Pablo II, Mensaje a PapaShenouda III, 24 de febrero de 2000: “Estoy agradecido por todo lo que habéis dicho, Su Santidad… Dios bendiga a la Iglesia del Papa Shenouda. Gracias”[83].

En otras palabras, Juan Pablo II dijo: “Dios bendiga a la Iglesia cismática”. Esto es un rechazo de la fe católica. La Escritura nos dice específicamente que no se puede saludar (en otras palabras decirle, “Dios le bendiga”) a los herejes.

“Si alguno viene a vosotros y no lleva esta doctrina, no le recibáis en casa ni le saludéis, pues el que le saluda comunica sus malas obras” (II Juan, 10).

Decir “Dios bendiga” a una falsa Iglesia, es pedirle a Dios que se multiplique y se propague esa secta falsa.

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“El Papa respalda nueva catedral – La iglesia ortodoxa rumana ha aumentado en un 40% los fondos necesarios para la construcción de una catedral en Bucarest, incluyendo una contribución de $100.000 dólares de parte del Papa Juan Pablo II, dijo un funcionario ortodoxo”.

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Juan Pablo II y Teoctist (el patriarca cismático de Rumania) en una declaración conjunta en la que renuncian mutuamente por la conversión del otro

El 12 de octubre de 2002, Juan Pablo II y el patriarca cismático de Rumania renunciaron conjuntamente a tratar de convertirse unos a otros en una declaración conjunta. Ellos declararon: “Nuestro objetivo y nuestro ferviente deseo es la comunión plena, que no es la absorción...”[84]. Esto es lo contrario a la conversión. Juan Pablo II usó frecuentemente la frase “ni absorción ni fusión” para indicar que la unidad con los cismáticos no es por medio de su conversión. Recuérdese que esta frase fue usada con el mismo significado en la Declaración Balamand (citada anteriormente) con el cismático “ortodoxo”.

Teoctist, el patriarca cismático de Rumania, reveló en 1999 que Juan Pablo II hizo una gran donación a su Iglesia no católica([85]). ¡El servicio de noticias Zenit y otros reportaron (véase imagen arriba) que la donación de Juan Pablo II al patriarca cismático fue de US$100.000!

“El clero ortodoxo de Rumania, dijo hoy que Juan Pablo II ha donado US$100.000 para la construcción de una catedral ortodoxa, la que podrá albergar hasta 2.000 personas, reportó Agencia France-Presse”[86].

Papa Inocencio III, IV Concilio de Letrán, constitución # 3 sobre los herejes, 1215: “Determinamos someter a excomunión a los creyentes que reciban, defiendan, o apoyen a los herejes[87].

En su discurso en el mismo día de su declaración conjunta, Juan Pablo II le dijo lo siguiente al patriarca cismático Teoctist: “El objetivo es… alcanzar la unidad, la que no implica ni absorción ni fusión[88].

Por consiguiente, Juan Pablo II públicamente ha asegurado una y otra vez a sus oyentes que los católicos no deben tratar de convertir a los no católicos y que la fe católica no es necesaria para alcanzar la salvación.

Papa Pío IX, Nostis et nobiscum, # 10, 8 de diciembre de 1849: “En particular hay que procurar que los mismos fieles tengan fijo en sus almas y profundamente grabado el dogma de nuestra santa Religión de que es necearía la fe católica para obtener la eterna salvación[89].

De hecho, en el mismo discurso al patriarca cismático de Rumania, Juan Pablo II hizo esta increíble declaración:

“Por su parte, la Iglesia católica reconoce la misión a la que están llamadas las Iglesias ortodoxas en los países donde ella se ha arraigado desde hace siglos. Ella no desea más que ayudar a esta misión…”[90].

¡Esto en cuanto al papado! ¡Esto en cuanto a los últimos 1000 años de declaraciones dogmáticas que los cismáticos rechazan! ¡Esto en cuento al divorcio y las segundas nupcias! Y esto en cuanto a la Iglesia católica, según Juan Pablo II. Según este apóstata, todo esto no significa nada y de hecho no debe creerse porque la “Iglesia” no desea más que mantener a estas personas en el cisma y fuera de sus enseñanzas.

Papa Gregorio XVI, 27 de mayo de 1832: “No os engañéis, mi hermano; quien sigue a un cismático, no obtendrá la herencia del reino de Dios”[91].

Papa León XII, Quod hoc ineunte, # 8, 24 de mayo de 1824: “Nos dirigimos a todos vosotros que todavía estáis apartados de la verdadera Iglesia y del camino a la salvación. En este júbilo universal, una cosa falta: que habiendo sido llamados por la inspiración del Espíritu celestial y habiendo roto todo lazo decisivo, podáis estar de acuerdo sinceramente con la Madre Iglesia, fuera de cuyas enseñanzas no hay salvación[92].

Papa León XII, Ubi primum, # 14, 5 de mayo de 1824: “Es imposible que el Dios verdadero, que es la Verdad misma, el mejor, el más sabio proveedor y el premiador de los buenos, apruebe todas las sectas que profesan enseñanzas falsas que a menudo son inconsistentes y contradictorias entre sí, y otorgue premios eternos a sus miembros… porque por la fe divina confesamos un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo… Por eso confesamos que no hay salvación fuera de la Iglesia[93].

Papa Pío XI, Mortalium animos, # 11, 6 Enero 1928: “Sólo la Iglesia Católica es la que conserva el culto verdadero. Ella es la fuente de la verdad, la morada de la fe, el templo de Dios; quienquiera que en él no entre o de él salga, ha perdido la esperanza de vida y de salvación[94].

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Aquí vemos a Juan Pablo II y el patriarca cismático Teoctist sentados en sillas al mismo nivel

Esta es otra acción por la cual Juan Pablo II manifestó que él aceptó la herejía “ortodoxa” de que todos los obispos son iguales. Juan Pablo II declaró que está bien negar la primacía del obispo de Roma.

En el verano de 2003, Juan Pablo II repudió de nuevo el proselitismo para con los cismáticos orientales.

Juan Pablo II, exhortación apostólica post-sinodal Ecclesia in Europa, 28 de junio de 2003: “Al mismo tiempo, quiero asegurar una vez más a los pastores y nuestros hermanos y hermanas de las iglesias ortodoxas que la nueva evangelización de ninguna manera debe confundirse con proselitismo…”[95].

Papa Pío IX, Concilio Vaticano I, sesión 4, cap. 3, ex cathedra: “Enseñamos, por ende, y declaramos, que la Iglesia Romana, por disposición del Señor, posee el principado de potestad ordinaria sobre todas las otras… Tal es la doctrina de la verdad católica, de la que nadie puede desviarse sin menoscabo de su fe y salvación[96].

Esta definición infalible del Vaticano I declara que todo el que se desvíe del dogma del papado (que el Papa de Roma tiene el poder soberano en la Iglesia de Cristo), como los cismáticos “ortodoxos” y los protestantes no pueden conservar la fe y salvarse. En cambio, Juan Pablo II nos dice que los cismáticos “ortodoxos” y los protestantes no sólo pueden conservar la fe y la salvación al tiempo que niegan el papado, sino que no deben creer en el papado. Él fue un completo hereje que rechazó este dogma del Concilio Vaticano I.

Juan Pablo II declara unidad de fe y comunión con las sectas no católicas

En su encíclica Ut unum sint, Juan Pablo II declaró 16 veces que su “Iglesia” está en comunión con las sectas no católicas, y que tiene la misma fe que las sectas no católicas 8 veces.

Juan Pablo II, Ut unum sint # 62, 25 de mayo de 1995, hablando del cismático y no-católico patriarca de Etiopía: “Con el venerable patriarca de la Iglesia de Etiopía, Abuna Paulos, que me visitó en Roma el 11 de junio de 1993, hemos puesto de relieve la profunda comunión existente entre nuestras dos Iglesias: ‘Compartimos la fe transmitida por los Apóstoles,… además, podemos afirmar que profesamos la misma fe en Cristo…’”[97].

Papa San León Magno, Sermón 129: “Dondequiera que sea, ya que fuera de la Iglesia católica nada existe perfecto, nada puro… Nos no somos de ningún modo comparados con los que se separan de la unidad del Cuerpo de Cristo; no estamos en comunión[98].

Cuando Juan Pablo II afirma que él tiene la misma fe y comunión con las sectas no-católicas, él está afirmando que no es católico.

Juan Pablo II dio una reliquia al cismático Karekin II, y declaró que su secta es la “Esposa de Cristo”

Juan Pablo II también le dio a Karekin II, jefe de la Iglesia cismática de Armenia, una reliquia de San Gregorio el Iluminador.

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Juan Pablo II da una reliquia de San Gregorio el Iluminador al jefe de la “Iglesia” cismática de Armenia

Juan Pablo II, Homilía al patriarca cismático Karekin II, 10 de noviembre de 2000: “Estoy muy contento de regresar a Su Santidad una reliquia de San Gregorio el Iluminador… La reliquia será colocada en una nueva catedral que se está construyendo… Mi esperanza es que la nueva catedral se adornará con la belleza aún mayor de la Esposa de Cristo de Armenia[99].

San Gregorio el iluminador (257-332 d.C.) fue el apóstol de Armenia, quien propagó la verdadera fe cristiana (la fe católica en Armenia).

“Trabajando en estrecha colaboración, el rey Tiridates y San Gregorio el Iluminador destruyeron todos los antiguos templos paganos en Armenia, comenzando con los de la diosa Anahit y el dios Tir. En su lugar fueron colocadas cruces. Un gran número de personas fueron bautizadas”[100].

Al entregar la reliquia de este gran apóstol cristiano de Armenia a los cismáticos, Juan Pablo II estaba indicando claramente que él considera que los cismáticos profesan la verdadera fe cristiana, la verdadera fe que tuvo San Gregorio el Iluminador. Además, en la homilía anterior Juan Pablo II llamó “Esposa de Cristo” a la iglesia “ortodoxa” cismática, un título reservado a la Iglesia católica.

La herejía de Juan Pablo II con la secta anglicana

Margaret Clitherow, quien se negó a aceptar la secta anglicana y su “Misa” e invitaba a su hogar a los sacerdotes católicos yendo en contra de las leyes penales, por ello, fue martirizada, aplastada hasta morir debajo de una gran puerta sobre la cual pusieron pesadas cargas. Este estilo de ejecución es tan doloroso que es llamado “castigo severo y cruel”. Ella sufrió todo eso por negarse a aceptar el anglicanismo. Sin embargo, la secta del Vaticano II enseña que los anglicanos son miembros de los “cristianos” que no necesitan convertirse y cuyos falsos “obispos” son en realidad verdaderos obispos de la Iglesia de Cristo. La secta del Vaticano II enseña que su martirio fue inútil.

Juan Pablo II visitó la catedral anglicana y participó del culto de la secta anglicana, lo que constituye herejía formal por acción

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Juan Pablo II hablando en la catedral anglicana de Canterbury en 1982[101]

Juan Pablo II se burló de los mártires ingleses al rezar junto al “arzobispo” anglicano de Canterbury en 1982

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Juan Pablo II rezando junto al hereje y cismático “arzobispo” anglicano de Canterbury, quien no es más que un lego que se hace pasar por obispo

El 29 de mayo de 1982, Juan Pablo II se arrodilló junto al “arzobispo” de Canterbury, Robert Runcie en “oración conjunta”, lo que constituye una burla al martirio de tantos santos católicos, que derramaron valientemente su sangre al no aceptar la falsa secta anglicana o a participar en un culto falso.

Papa Pío IX, Neminem vestrum, # 5, 2 de febrero de 1854: “…queremos que sepáis que los mismos monjes nos enviaron una espléndida profesión y declaración de la fe y doctrina… Pues no sólo con elocuentísimas expresiones profesan con espíritu animoso y decidido que acatan todas las ordenaciones y decretos de los Romanos Pontífices y Sagradas Congregaciones sea que ya estén publicados o que en adelante se publicaren y en particular las que vetan communicatio in divinis (la comunicación en las cosas divinas) con los cismáticos…”[102].

Juan Pablo II concedió la cruz pectoral al jefe de la secta anglicana, quien es un simple lego

En 2003, Juan Pablo II concedió la cruz pectoral a Rowan Williams, el “arzobispo” anglicano de Canterbury.

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Juan Pablo II besando el anillo de Rowan Williams, el jefe de la secta anglicana, a quien también otorgó la cruz pectoral, a pesar que Williams es un laico

Para los que no saben, la secta anglicana no tiene siquiera sacerdotes y obispos válidos. El Papa León XIII declaró infaliblemente que las ordenaciones anglicanas son inválidas.

Papa León XIII, Apostolicae curae, 13 de septiembre de 1896: Por propia iniciativa y a ciencia cierta, pronunciamos y declaramos que las ordenaciones hechas en rito anglicano han sido y son absolutamente inválidas y totalmente nulas…”[103].

Los “sacerdotes” y “obispos” anglicanos son, por lo tanto, laicos además de ser herejes y cismáticos. A pesar de ello, después de la elección del nuevo “arzobispo” de Cantorbery (Rowan Williams), ¡Juan Pablo II le envió una cruz pectoral y un telegrama de aprobación a este hereje lego! Esto es tan herético que casi no hay palabras para describirlo.

“Arzobispo” anglicano de Canterbury Rowan Williams a Juan Pablo II, 4 de octubre de 2003: “En 1966 el Papa Paulo VI le entregó al arzobispo Michael Ramsey su propio anillo episcopal, el que ha sido atesorado por sus sucesores y que yo uso hoy. Me complace agradeceros por vuestro regalo personal, una cruz pectoral, que me envió con motivo de mi entronización a principios de este año. Al tomar cargo de mi nuevo ministerio aprecio profundamente ese signo de tarea compartida…”[104].

La cruz pectoral es un símbolo católico tradicional de la autoridad episcopal. Al otorgarle la cruz pectoral al apóstata Rowan Williams – que también está a favor del sacerdocio de las mujeres y de la ordenación de los homosexuales –, por esa acción, Juan Pablo II no sólo negó rotundamente la definición infalible de León XIII de que las ordenaciones anglicanas son inválidas, sino que también hizo una burla completa de los dogmas católicos sobre el papado y la Iglesia de Cristo.

¡Y lo que hace aún más increíble esta acción de Juan Pablo II es el hecho de que al mismo Williams se le prohibió hacer los servicios de “comunión” en 350 parroquias anglicanas por su opinión a favor del sacerdocio de mujeres![105] Pero esto no detuvo a Juan Pablo II; él sólo siguió adelante con su apostasía.

Juan Pablo II incluso indicó que el lego no católico Williams es el legítimo obispo de la “sede de Canterbury”.

Juan Pablo II, “Al reverendísimo y muy honorable Rowan Williams, arzobispo de Canterbury”, 4 de octubre de 2003: “Estos encuentros han buscado renovar los vínculos entre la sede de Canterbury y la sede Apostólica… Es la fidelidad a Cristo que nos obliga a continuar en la búsqueda de la plena unidad visible y encontrar las formas adecuadas de participación, siempre que sea posible, en testimonio y misión comunes… Ruego por una renovada efusión del Espíritu Santo sobre vosotros… Que Dios os guarde, cuide y os guíe siempre en el ejercicio de sus altas responsabilidades[106].

Juan Pablo II se burló de Jesucristo, de la Iglesia católica y de los mártires ingleses que sufrieron horribles torturas por rechazar abandonar el catolicismo y hacerse anglicanos. Con sus palabras y acciones, Juan Pablo II rechazó la enseñanza de la Iglesia católica sobre el episcopado, la ordenación, la sucesión apostólica y la unidad de la Iglesia.

Juan Pablo II visitó el templo luterano

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Juan Pablo II en el templo luterano en 1983

En 1983, Juan Pablo II visitó un templo luterano por ocasión de los 500 años del natalicio de Martín Lutero. Esta es otra acción herética – participar en una ceremonia de culto de una religión no-católica y celebrar a un heresiarca – que prueba absolutamente que Juan Pablo II no era católico.

Juan Pablo II elogió a Lutero, Calvino, Zwinglio y Hus

Juan Pablo II también elogió a los enemigos más grandes que la Iglesia católica haya jamás conocido, incluyendo a los revolucionarios protestantes Lutero y Calvino. En octubre de 1983, Juan Pablo II hablando de Martín Lutero declaró: “Nuestro mundo experimenta incluso hoy su impacto en la historia[107]. Y el 14 de junio de 1984, Juan Pablo II elogió a Calvino como alguien que quería “hacer que la Iglesia fuera más fiel a la voluntad del Señor”[108]. Elogiar a los peores herejes de la historia de la Iglesia es ir más allá de la herejía.

Papa Gregorio XVI, Encíclica, 8 de mayo de 1844:
“Pero más tarde se requirió aún más atención cuando los luteranos y calvinistas se atrevieron a oponerse a la doctrina inmutable de la fe con una variedad de errores casi increíble. Ellos no ahorraron medio algunos para engañar a los fieles con las perversas explicaciones de los libros sagrados…”[109].

Juan Pablo II también elogió a los conocidos herejes Zwinglio y Hus. Incluso fue tan lejos como para decir que Juan Hus, quien fue condenado como hereje por el Concilio de Constanza, ¡fue un hombre de “integridad personal infalible”[110]!

Juan Pablo II aprobó el acuerdo entre el Vaticano y los luteranos sobre la justificación

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El 31 de octubre de 1999, el “cardenal” Edward Cassidy y el “obispo” luterano Christian Krause se dan la mano al firmar la Declaración Conjunta sobre la Doctrina de la Justificación en Augsburgo, Alemania. Este acuerdo, que fue aprobada por Juan Pablo II enseña: que la justificación viene por “la sola fe” (anexo 2, C), que los cánones del Concilio de Trento ya no se aplican a los luteranos (# 13), que ninguna de las enseñanzas luterana en la declaración conjunta, incluyendo la herejía de la justificación por la sola fe y las otras numerosas herejías luteranas, están condenadas por Trento (# 41). En resumen, este acuerdo entre la “Iglesia” de Juan Pablo II y la secta luterana rechaza totalmente el Concilio dogmático de Trento. Ella es una verás declaración de que la secta de Juan Pablo II es una secta protestante (más adelante hay una sección dedicada a este acuerdo increíblemente herético).

Juan Pablo II, 19 de enero de 2004, En una reunión con los luteranos de Finlandia: “... quiero expresar mi gratitud por el progreso ecuménico entre católicos y luteranos en los cinco años desde la firma de la Declaración Conjunta sobre la Doctrina de la Justificación[111].

Juan Pablo II enseñó que los no católicos pueden recibir la comunión

Juan Pablo II también enseñó que los no católicos pueden recibir legalmente la sagrada comunión. El canon 844.3 de su Código de Derecho Canónico de 1983 establece que:

“Los ministros católicos pueden administrar lícitamente los sacramentos de la penitencia, eucaristía y unción de los enfermos a los miembros de las iglesias orientales que no están en comunión plena con la Iglesia católica...”[112].

La idea de que los no católicos pueden recibir legalmente la sagrada comunión o los otros sacramentos es contraria a la enseñanza de 2000 años de la Iglesia católica.

Papa Pío IX, Encíclica, 8 de abril de 1862:
“…. ‘quienquiera que comiere el Cordero y no es miembro de la Iglesia, ha profanado’”[113].

Lo que es particularmente significativo de esta herejía de Juan Pablo II (que es lícito darle la comunión a los no católicos) es el hecho que aquello aparece en el nuevo catecismo párrafo # 1401. Este documento fue promulgado por la llamada suprema autoridad apostólica de Juan Pablo II. En su constitución Fidei Depositum, Juan Pablo II promulgó su nuevo catecismo usando su “autoridad apostólica” para declarar que se trata de una “norma segura para la enseñanza de la fe”.

Juan Pablo II, Fidei Depositum, 11 de octubre de 1992:
“El Catecismo de la Iglesia Católica que aprobé el 25 de junio pasado, y cuya publicación ordeno hoy en virtud de la autoridad apostólica, es una exposición de la fe de la Iglesia y de la doctrina católica,… Lo reconozco… como norma segura para la enseñanza de la fe[114].

El catecismo de Juan Pablo II no es norma segura para la enseñanza de la fe. Es una norma segura para la enseñanza de la herejía. Por lo tanto, ya que Juan Pablo II pretendió de haber hablado desde la cátedra de Pedro que su catecismo es norma segura para la enseñanza de la fe (cuando no lo es), sabemos que con ello se ve que él no está sentado en la cátedra de Pedro. Un Papa no puede errar cuando habla desde la Sede Apostólica, esto es, con su autoridad apostólica de la cátedra de Pedro.

Papa Pío IX, Concilio Vaticano I, ex cathedra: “… la Sede Apostólica, que guardó siempre sin mácula la religión católica, y fue celebrada la santa doctrina”[115].

Papa Pío IX, Concilio Vaticano I, ex cathedra:
“Así, pues, este carisma de la verdad y de la fe nunca deficiente, fue divinamente conferido a Pedro y a sus sucesores en esta cátedra…”[116].

Esta herejía de que a los no católicos se les permita recibir la sagrada comunión fue también enseñada en el Concilio Vaticano II, como ya hemos tratado. Juan Pablo II también se refirió a esta enseñanza con la aprobación de Ut unum sint.

Juan Pablo II, Ut unum sint, # 58, 25 de mayo de 1995: “En función de los estrechísimos vínculos sacramentales existentes entre la Iglesia católica y las Iglesias ortodoxas… la Iglesia católica, según las circunstancias de tiempos, lugares y personas, usó y usa con frecuencia un modo de actuar más suave, ofreciendo a todos medios de salvación y testimonio de caridad entre los cristianos, mediante la participación en los sacramentos y en otras funciones y cosas sagradas… No se debe perder nunca de vista la dimensión eclesiológica de la participación en los sacramentos, sobre todo en la sagrada Eucaristía[117].

Él señala la “dimensión eclesiológica” de la participación en los sacramentos con los “ortodoxos”. Con ello, él quiere decir que los cismáticos “ortodoxos” son parte de la misma Iglesia.

Juan Pablo II enseñó que las sectas no católicas son un medio de salvación

Siguiendo al Vaticano II, Juan Pablo II también enseñó que las sectas no católicas son un medio de salvación, lo cual es una herejía.

Juan Pablo II, Nuevo Catecismo, párrafo 819, hablando de las Iglesias no católicas: “El Espíritu de Cristo se sirve de estas Iglesias y comunidades eclesiales como medios de salvación…”[118].

Papa Pío IV, profesión de fe, Concilio de Trento, ex cathedra: “Esta verdadera fe católica, fuera de la cual nadie puede salvarse, y que al presente espontáneamente profeso y verazmente mantengo…”[119].

Juan Pablo II enseñó que las sectas no católicas tienen santos y mártires

Juan Pablo II enseñó repetidamente que las sectas no católicas tienen santos y mártires.

Juan Pablo II, Ut unum sint, # 84, 25 de mayo de 1995, hablando de las “Iglesias” no católicas: “La comunión aún no plena de nuestras comunidades está en verdad cimentada sólidamente, si bien de modo invisible, en la comunión plena de los santos, es decir, de aquéllos que al final de una existencia fiel a la gracia están en comunión con Cristo glorioso. Estos santos proceden de todas las Iglesias y Comunidades eclesiales, QUE LES ABRIERON LA ENTRADA EN LA COMUNIÓN DE LA SALVACIÓN[120].

Esta es una herejía innegable, claramente manifiesta. Es un artículo de fe divina y católica que quienes no están en la Iglesia católica, incluso si derramaran la sangre en nombre de Cristo, no se pueden salvar.

Papa Eugenio IV, Concilio de Florencia, ex cathedra:
“…nadie, por más limosnas que hiciere, aun cuando derramare su sangre por el nombre de Cristo, puede salvarse, si no permaneciere en el seno y unidad de la Iglesia católica[121].

Este dogma definido solemnemente en el Concilio de Florencia fue repetido por el Papa Pío XI:

Papa Pío XI, Rappresentanti en terra, # 99, 31 de diciembre de 1929: “Se destaca notablemente en la vida de numerosos santos, a quienes la Iglesia, y ella sola, produce, en quienes se realiza perfectamente la finalidad de la educación cristiana…”[122].

Es imposible imaginar una negación más específica y explícita de este dogma particular que la hecha por Juan Pablo II en Ut unum sint # 84, citada arriba.

Papa Gregorio XVI, Summo iugiter studio, 27 de mayo de 1832:
“Finalmente, algunas de estas personas descarriadas intentan persuadirse a sí mismos y a otros que los hombres no se salvan sólo en la religión católica, sino que incluso los herejes pueden obtener la vida eterna[123].

Por favor, nótese además que el hereje manifiesto Juan Pablo II declara en Ut unum sint # 84 que no solo hay “santos” en las Iglesias no católicas (herejía manifiesta), sino que él va más allá al declarar que tales sectas no católicas “les abrieron la entrada” de la salvación: “las iglesias y comunidades eclesiales, que les abrieron la entrada en la comunión de la salvación”.

Juan Pablo II, Ut unum sint, # 83, 25 de mayo de 1995:
“Todas las comunidades cristianas saben que una exigencia y una superación de este tipo, con la fuerza que da el Espíritu, no están fuera de su alcance. En efecto, todas tienen mártires de la fe cristiana[124].

Juan Pablo II, Discurso al patriarca cismático no católico Karekin II, 9 de noviembre de 2000:
“Una vez más, agradezco a usted, Santidad, por su disposición a formar parte de la liturgia en la persona de su representante. En efecto, ‘tal vez la forma más convincente del ecumenismo es el ecumenismo de los santos y de los mártires. La communio sanctorum habla más fuerte que las cosas que nos dividen’”[125].

Juan Pablo II, Ut unum sint, # 1, 25 de mayo de 1995:
“El valiente testimonio de tantos mártires de nuestro siglo, pertenecientes también a otras Iglesias y Comunidades eclesiales no en plena comunión con la Iglesia católica, infunde nuevo impulso a la llamada conciliar y nos recuerda la obligación de acoger y poner en práctica su exhortación”[126].

Juan Pablo II, Salvifici doloris, # 22, 11 de febrero de 1984:
“La resurrección de Cristo ha revelado ‘la gloria del siglo futuro’ y, contemporáneamente, ha confirmado ‘el honor de la Cruz’: aquella gloria que está contenida en el sufrimiento mismo de Cristo, y que muchas veces se ha reflejado y se refleja en el sufrimiento del hombre, como expresión de su grandeza espiritual. Hay que reconocer el testimonio glorioso no sólo de los mártires de la fe, sino también de otros numerosos hombres que a veces, aun sin la fe en Cristo, sufren y dan la vida por la verdad y por una justa causa. En los sufrimientos de todos éstos es confirmada de modo particular la gran dignidad del hombre”[127].

Juan Pablo II, Discurso de ángelus, 19 de septiembre de 1993:
“En el espacio sin límites de Europa oriental, la Iglesia ortodoxa también puede decir al final de este siglo lo que los Padres de la Iglesia ha proclamado acerca de la propagación inicial del Evangelio: 'Sanguis martyrum - semen Christianorum' [la sangre de los mártires es la semilla de cristianos][128].

Juan Pablo II, Tertio millennio adveniente, # 37, 10 de noviembre de 1994:
“El testimonio ofrecido a Cristo hasta el derramamiento de la sangre se ha hecho patrimonio común de católicos, ortodoxos, anglicanos y protestantes, como revelaba ya Pablo VI en la homilía de la canonización de los mártires ugandeses[129].

Juan Pablo II, Tertio millennio adveniente, # 37, 10 de noviembre de 1994:
“… es preciso que las Iglesias locales hagan todo lo posible por no perder el recuerdo de quienes han sufrido el martirio,recogiendo para ello la documentación necesaria. Esto ha de tener un sentido y una elocuencia ecuménica. El ecumenismo de los santos, de los mártires, es tal vez el más convincente. La communio sanctorum habla con una voz más fuerte que los elementos de división”[130].

Juan Pablo II, Ut unum sint, # 84, 25 de mayo de 1995:
“Si nos ponemos ante Dios, nosotros cristianos tenemos ya un martirologio común. Este incluye también a los mártires de nuestro siglo, más numerosos de lo que se piensa…”[131].

Juan Pablo II, Ut unum sint, # 84, 25 de mayo de 1995:
“En la irradiación que emana del ‘patrimonio de los santos’ pertenecientes a todas las comunidades, el ‘diálogo de conversión’ hacia la unidad plena y visible aparece entonces bajo una luz de esperanza. En efecto, esta presencia universal de los santos prueba la trascendencia del poder del Espíritu”[132].

Juan Pablo II, Audiencia general, 12 de mayo de 1999: “La experiencia del martirio se unió a los cristianos de varias denominaciones en Rumania. Los ortodoxos, católicos y protestantes dieron un testimonio unido a Cristo por el sacrificio de sus vidas”[133].

Todo esto es herejía pública y formal repetida reiteradamente. ¡Y pensar que algunos “tradicionalistas” tienen la audacia de afirmar que Juan Pablo II nunca negó un dogma! ¡Tanto escándalo y mentira! Esta sola herejía, sin siquiera considerar todas las demás, demuestra que él no fue un católico. Esto demuestra que Juan Pablo II rechazó directamente el dogma solemnemente definido (desde el Concilio de Florencia, citado arriba) de que los no católicos no se pueden salvar aun cuando derramen su sangre por Cristo.

Papa Pelagio II, epístola (2), Vestrae dilectionis, 585:
“No pueden permanecer con Dios los que no quisieren estar unánimes en la Iglesia. Aun cuando ardieren entregados a las llamas de la hoguera; aun cuando arrojados a las fieras den su vida, no será aquélla la corona de la fe, sino el castigo de la perfidia; ni muerte gloriosa, sino perdición desesperada. Ese tal puede ser muerto; coronado no puede serlo…”[134].

Juan Pablo II aprobó la presencia de niñas en el altar


Juan Pablo II con niñas en el altar

Juan Pablo II también aprobó la práctica de niñas en el altar, una práctica que está muy extendida en la Iglesia del Vaticano II. La presencia de niñas en el altar fue condenada como algo malo por el Papa Benedicto XIV, el Papa San Gelasio y el Papa Inocencio IV.

Papa Benedicto XIV, Encíclica, 26 de julio de 1755:
“El Papa Gelasio en su novena carta a los obispos de Lucania condenó la funesta práctica que había introducido a mujeres sirviendo al sacerdote en la celebración de la misa. Puesto que este abuso se había extendido a los griegos, Inocencio IV lo prohibió estrictamente en su carta al obispo de Tusculum: ‘Las mujeres no se atrevan a servir en el altar; debe ser totalmente rechazado este ministerio’. Nosotros también hemos prohibido esta práctica con las mismas palabras en nuestra tantas veces repetida Constitución…”[135].

Juan Pablo II también “canonizó” a personas que abrazaron totalmente las herejías del Vaticano II, la Nueva Misa y el indiferentismo religioso. Esto es imposible que un verdadero Papa lo haga, puesto que las canonizaciones de un Papa verdadero son infalibles. Esto sirve para demostrar una vez más que Juan Pablo II no fue un verdadero Papa.

Juan Pablo II también condenó las Cruzadas. Las Cruzadas fueron aprobadas solemnemente por cuatro concilios y por más de diez Papas, incluyendo a los Papas Urbano II, Alejandro III, Calisto III, Clemente V y otros.

Juan Pablo II galardonado por los masones


Juan Pablo II recibe a la B'nai B'rith (Logia masónico de Nueva York) el 22 de marzo 1982

En diciembre de 1996, la Logia del Gran Oriente de la Masonería italiana ofreció a Juan Pablo II su mayor condecoración, la Orden de Galilea, como expresión de gratitud por los esfuerzos que él hizo en apoyo de los ideales masónicos. El representante de la masonería italiana señaló que Juan Pablo II mereció el honor porque él promovió “los valores de la masonería universal: la fraternidad, el respeto por la dignidad del hombre, y el espíritu de tolerancia, puntos centrales de la vida de los verdaderos masones”[136].

Juan Pablo II pidió perdón a China roja

El 24 de octubre de 2001, Juan Pablo II pidió perdón a China Roja. Eso es correcto: ¡Juan Pablo II se disculpó ante el régimen satánico comunista de China por los daños supuestamente de los católicos! Incluso elogió la justicia social de la China Roja.

Juan Pablo II, 24 de octubre de 2001: “La Iglesia católica, por su parte, observa con respeto este sorprendente impulso y la planificación con visión de futuro… La Iglesia se interesa mucho por los valores y objetivos que son de fundamental importancia también para la China moderna: la solidaridad, la paz, la justicia social…”[137].

La justicia social en China incluye una política de un solo hijo por familia, que es impuesta por el aborto y la anticoncepción forzada. El Gobierno chino mata a millones de niños cada año, además de encarcelar, torturar y asesinar a los católicos.

Juan Pablo II declaró que la Iglesia católica y China son dos antiguas instituciones “que no se oponen entre sí[138]. Elogiar la justicia social de la China comunista es ir más allá de la herejía, es satánico.

Juan Pablo II promovió la teoría de la evolución

El 22 de octubre de 1996, Juan Pablo II declaró que la evolución era “más que una mera hipótesis[139]. Esto indica que él consideraba que la evolución es verdadera.

Juan Pablo II dijo que el cielo, el infierno y el purgatorio no son lugares reales

En una serie de discursos en el verano de 1999, publicados en el periódico oficial del Vaticano, Juan Pablo II dijo que el cielo, el infierno y el purgatorio no son lugares reales.

En su Audiencia general del 21 de julio de 1999, Juan Pablo II dijo que el cielo no era un lugar real[140].

El 28 de julio de 1999, Juan Pablo II dijo:

1) “Es precisamente esta trágica situación que explica la doctrina cristiana cuando habla de la condenación eterna del infierno. No es un castigo impuesto externamente por Dios, sino un desarrollo de premisas ya puestas por el hombre en esta vida[141].

2) “Mediante el uso de imágenes, el Nuevo Testamento presenta el lugar destinado a los malhechores como un horno ardiente, donde habrá ‘llanto y rechinar de dientes’… Las imágenes del infierno que la Sagrada Escritura nos presenta deben ser interpretadas correctamente. Ellas expresan la completa frustración y vaciedad de una vida sin Dios. En vez de un lugar, el infierno indica el estado de aquellos que libremente y definitivamente se alejan de Dios, fuente de toda vida y felicidad”[142].

3) “La condenación eterna sigue siendo una posibilidad real, pero que no tenemos garantizado saber, sin una especial revelación divina, si los seres humanos, ni tampoco cuáles, están efectivamente involucrados en ella. El pensamiento del infierno no debe crear – y mucho menos el uso indebido de imágenes bíblicas –ansiedad o desesperación, sino que es un recordatorio necesario y saludable de la libertad dentro de la proclamación de que Jesús resucitado ha vencido a Satanás, dándonos el Espíritu de Dios, que nos hace exclamar: ¡Abba, Padre!”[143].

Este discurso de Juan Pablo II, en sí mismo, constituye herejía formal. Él dice que no sabemos si los seres humanos están condenados. Es una verdad divinamente revelada del Evangelio que, en la condenación eterna, están involucrados los seres humanos, como dice Jesús en repetidamente. Por ejemplo:

Mateo 13, 39-42: “A la manera que se recoge la cizaña y se quema en el fuego, así será en la consumación del mundo. Enviará el Hijo del hombre a sus ángeles y recogerán de su reino a todos los escándalos y a todos los obradores de iniquidad, y los arrojarán al horno de fuego, donde habrá llanto y crujir de dientes”.

En una breve audiencia a sus compatriotas en polaco, Juan Pablo II recordó la enseñanza del hereje Hans Urs von Balthasar de que hay un infierno, pero podría estar vacío[144].

El 4 de agosto de 1999, Juan Pablo II dijo que el purgatorio no es un lugar real[145].

Papa Pío IV, Concilio de Trento, sesión 25, 3 a 4 de diciembre de 1563: “La Iglesia católica, instruida por el Espíritu Santo, ha enseñado, basada en la Sagrada Escritura y en la tradición antigua de los Padres, en sus concilios y más recientemente en este sínodo ecuménico, que el purgatorio existe, y que las almas allí detenidas, son socorridas por las oraciones de los fieles y sobre todo por el sacrificio aceptable del altar”[146].

En el encuentro de Asís del 24 de enero de 2002, Juan Pablo II publicó el “Decálogo de Asís”. La palabra Decálogo significa “los diez mandamientos”.

Juan Pablo II, 21 de mayo de 2002: “El Día de la Oración por la Paz en el pasado enero 24, proclamó tomar en serio la necesidad de promover el ‘Decálogo de Asís’, ayudar a crear un mundo más justo y solidario”[147].

Por lo tanto, Juan Pablo II dijo que la gente necesita proclamar los nuevos diez mandamientos que promulgó en Asís.

Juan Pablo II cambió el Rosario


Juan Pablo II ¡¿venerando un pedazo de pan?!

Juan Pablo II también ha cambiado el Rosario. En octubre de 2002, Juan Pablo II añadió cinco nuevos misterios al Rosario, llamados “Misterios Luminosos”. En el documento que promulgó los misterios luminosos, Juan Pablo II declaró:

“Quien contempla a Cristo recorriendo las etapas de su vida, no puede dejar de percibir en él la verdad del hombre[148].

Cuando contemplamos los misterios de Cristo, no percibimos en Él la verdad sobre el hombre. Juan Pablo II dijo esto porque él enseñó que el hombre es Dios, y específicamente, que la verdad del hombre es que él es Jesucristo.

Juan Pablo II enseñó que el hombre es Cristo

Juan Pablo II, primera homilía, marcando para siempre el inicio de su ministerio pastoral, el domingo 22 de octubre 1978: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo” (Mt 16,16). Estas palabras fueron pronunciadas por Simón, hijo de Jonás, en la región de Cesarea de Filipo… Estas palabras marcan el comienzo de la misión de Pedro en la historia de la salvación...”.

“En este día y en este lugar esas mismas palabras deben ser pronunciadas y escuchadas de nuevo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo’. Sí, hermanos, hijos e hijas, en primer lugar estas palabras… por favor, escúchenlas una vez más hoy en este lugar sagrado, las palabras pronunciadas por Simón Pedro. En esas palabras está la fe de la Iglesia. En estas mismas palabras está la nueva verdad, en verdad, la verdad última y definitiva acerca del hombre: el Hijo del Dios viviente – ‘Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo’”[149].

En su primera homilía como “Papa” en 1978, en el mismo discurso que marcará para siempre el inicio de su ministerio pastoral, el domingo 22 de octubre de 1978 Juan Pablo II proclamó al mundo que el hombre es el Cristo, el Hijo del Dios vivo de Mateo 16, 16. Él incluso dijo que esta es una “verdad nueva” – una nueva verdad que él estaba ahí para revelar. Según Juan Pablo II las palabras de San Pedro “Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo” sobre nuestro Señor Jesucristo son las palabras que describen la verdad del hombre. Esto es muy significativo, porque demuestra que se han hecho realidad las palabras de nuestra Señora de la Salette.

Nuestra Señora de La Salette, 19 de septiembre de 1846: “Roma perderá la fe y convertirse en la sede de la anticristo… la Iglesia será eclipsada”.

De hecho, Juan Pablo II predicó que el hombre es Cristo en muchas maneras. A veces era muy sutil e inteligente, en otros momentos era muy evidente y audaz. Aquí presentamos sólo algunas citas:

Juan Pablo II, Audiencia general, 22 de febrero de 1984: “… para que las conciencias pueden ser liberadas en la plena verdad del hombre, que es Cristo, ‘paz y misericordia’ para todos”[150].

Juan Pablo II, 25 de diciembre de 1985: “¿Qué es la gracia? La gracia es precisamente la manifestación de Dios La gracia es Dios como ‘nuestro Padre’. Es el Hijo de Dios Es el Espíritu Santo La gracia es, también, el hombre…”[151].

Gálatas 1, 8: “Pero aunque uno de nosotros o un ángel del cielo os anunciase otro evangelio distinto del que os hemos anunciado, sea anatema”.

Juan Pablo II estaba bajo anatema. Él predicó un nuevo evangelio, no el de Jesucristo, sino el del hombre en el lugar del de Cristo – el Evangelio del Anticristo.

Papa Pío X, E Supremi Apostolatus, 4 de octubre de 1903: “… el signo distintivo del anticristo, el hombre se pone con temeridad infinita en el lugar de Dios…”[152].

Juan Pablo II portaba la “cruz torcida”

Pablo VI, Juan Pablo I, Juan Pablo II y Benedicto XVI portaron a una cruz que muy pocos han entendido – la siniestra cruz torcida o quebrada en la que aparece el cuerpo de Cristo como una figura repulsiva y distorsionada. Esta cruz torcida o quebrada fue utilizada por los magos y hechiceros negros en el siglo VI para representar el término bíblico de la “marca de la bestia”. Los satanistas en los siglos quinto y sexto, así como magos negros y brujos de la Edad Media (476 - 1453), la utilizaban como figuras para representar su odio por el cristianismo. El hecho de que se haya usado la cruz quebrada para los propósitos ocultos se puede comprobar en el Museo de la Brujería en Bayona, Francia[153].

Puntos concluyentes sobre Juan Pablo II

Por tanto, la pregunta que todo el que profese ser católicos debe hacerse es la siguiente: ¿Juan Pablo II fue el jefe de la Iglesia católica? ¿O fue Juan Pablo II, pieza de una religión diferente? Si Juan Pablo II era pieza de una religión diferente - ¿y quién se atrevería a negar esto a la luz de la evidencia clara y contundente que acabamos de presentar? - entonces él no pudo haber sido el jefe de la Iglesia católica.

San Francisco de Sales, Doctor de la Iglesia:
“De hecho, sería uno de los más extraños monstruos que se podría ver; que el jefe de la Iglesia no fuera de la Iglesia[154].

Hemos probado fuera de toda duda que Juan Pablo II fue un hereje manifiesto. Puesto que era un hereje, él no pudo haber sido un Papa válidamente elegido. Él fue un antipapa no católico. Como ya hemos citado, el Papa Pablo IV enseñó solemnemente en su bula Cum ex apostolatus officio, del 15 de febrero de 1559, que es imposible que un hereje sea un Papa legítimamente electo.

Las Herejías de Antipapa Karol Wojtyla (Juan Pablo II)
John Paul II kissing the Koran

Notas de la Sección 16:

[1] CNN, archivo del programa de Larry King Live, 4 de abril de 2005.

[2] Denzinger, The Sources of Catholic Dogma [El Magisterio de la Iglesia], B. Herder Book Co. trigésima edición inglesa, 1957, no. 464.

[3] The Papal Encyclicals [Las Encíclicas Papales], edición inglesa, de Claudia Carlen, Raleigh: The Pierian Press, 1990, vol. 5 (1958-1981), p. 255.

[4] The Encyclicals of John Paul II [Las Encíclicas de Juan Pablo II], edición inglesa, Huntington, IN: Our Sunday Visitor Publishing Division, 1996, p. 497.

[5] The Encyclicals of John Paul II, edición inglesa, p. 643.

[6] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 1 de julio de 1985, p. 3

[7] Denzinger 795.

[8] L’Osservatore Romano, edición inglesa,23 de junio de 1980, p. 3.

[9] L’Osservatore Romano, edición inglesa,1 de enero de 1979, p. 8.

[10] The Papal Encyclicals, edición inglesa, vol. 5 (1958-1981), p. 249.

[10] The Encyclicals of John Paul II, edición inglesa, p. 517.

[12] The Encyclicals of John Paul II, edición inglesa, p. 542.

[13] The Papal Encyclicals, edición inglesa, vol. 1 (1740-1878), p. 280.

[14] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 7 de mayo de 1984, p. 3.

[15] The Papal Encyclicals, edición inglesa, vol. 1 (1740-1878), p. 260.

[16] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 14 de mayo de 1984, p. 7.

[17] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 18 de enero de 1995, p. 11.

[18] The Papal Encyclicals, edición inglesa, vol. 2 (1878-1903), p. 304.

[19] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 16 de abril de 1997, p. 3.

[20] Citado en Abbe Daniel Le Roux, Peter, Lovest Thou Me? [Pedro, ¿Me Amas?], edición inglesa, Angelus Press, 1988, p. 147.

[21] Santo Tomás de Aquino, Summa Theologica, Pt. I-II, q. 103., a. 4.

[22] Santo Tomás de Aquino, Summa Theologica, Pt. II-II, q. 12, a. 1, obj. 2.

[23] The Papal Encyclicals, edición inglesa, vol. 3 (1903-1939), p. 317.

[24] L’Osservatore Romano CD-Rom, edición inglesa, Año 1986, Ciudad del Vaticano, Discurso del ángelus de Juan Pablo II, 12 de octubre de 1986.

[25] The Encyclicals of John Paul II, edición inglesa, p. 540.

[26] The Papal Encyclicals, edición inglesa, vol. 1 (1740-1878), p. 222.

[27] L’ Osservatore Romano, edición inglesa, 29 de mayo de 2002, p. 4.

[28] The Papal Encyclicals, edición inglesa, vol. 1 (1740-1878), pp. 237-238.

[29] The Encyclicals of John Paul II, edición inglesa, p. 502.

[30] Decrees of the Ecumenical Councils [Decretos de los Concilios Ecuménicos], edición inglesa, Sheed & Ward y Georgetown University Press, 1990, vol. 1, pp. 550-553; Denzinger 39-40.

[31] Our Sunday Visitor [Nuestro Visitante Dominical], edición inglesa, 17 de abril de 2005.

[32] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 26 de agosto de 1985, p. 9.

[33] The Papal Encyclicals [Las Encíclicas Papales], edición inglesa, vol. 3 (1903-1939), p. 316.

[34] Associated Press, “Religious Leaders denounce Extremism” [Líderes religiosos denuncian extremismo], edición inglesa, 29 de octubre de 1999.

[35]Decrees of the Ecumenical Councils, edición inglesa, vol. 1, p. 625.

[36] Citado por Amleto Giovanni Cicognani, Canon Law [Ley Canónica], edición inglesa, Philadelphia, PA: The Dolphin Press, 1935, p. 177.

[37] The Papal Encyclicals, edición inglesa, vol. 3 (1903-1939), p. 381.

[38] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 9 de diciembre de 1980, p. 5.

[39] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 1 de marzo de 2000, p. 5.

[40] Von Pastor, History of the Popes [Historia de los Papas], edición inglesa, II, 346; citado por Warren H. Carroll, A History of Christendom [Una Historia de la Cristiandad], vol. 3 (The Glory of Christendom [La Gloria de la Cristiandad]), Front Royal, VA: Christendom Press, 1993, p. 571.

[41] L’ Osservatore Romano, edición inglesa, 29 de marzo de 2000, p. 2.

[42] The Catholic World Report [El Reportaje Mundial Católico], “World Watch”, edición inglesa, junio de 2000, p. 16.

[43] L’Osservatore Romano CD-Rom, edición inglesa, Año 2001, discurso de Juan Pablo II desde la mezquita, 6 de mayo de 2001.

[44] Warren H. Carroll, A History of Christendom (The Building of Christendom), edición inglesa, vol. 2, p. 298.

[45] The Encyclicals of John Paul II, edición inglesa, p. 474.

[46] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 23 de octubre de 1989, p. 12.

[47] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 19 de febrero de 1990, p. 12.

[48] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 23 de mayo de 2001, p. 11.

[49] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 12 de mayo de 1999, p. 11.

[50] The Catechism of the Catholic Church [El Catecismo de la Iglesia Católica], edición inglesa, de Juan Pablo II, St. Paul Books & Media, 1994, p. 223.

[51] Denzinger 73.

[52] Denzinger 712.

[53] The Papal Encyclicals, edición inglesa, vol. 1 (1740-1878), p. 98.

[54] The Papal Encyclicals, edición inglesa, vol. 4 (1939-1958), p. 42.

[55] L’ Osservatore Romano, edición inglesa, 9 de diciembre de 1980, p. 6.

[56] The Papal Encyclicals, edición inglesa, vol. 1 (1740-1878), p. 98.

[57] Documentation Catholique 94 (1997), 1003; citado en The Bible, The Jews and the Death of Jesus [La Biblia, los judíos y la muerte de Jesús], edición inglesa, Bishops’ Committee for Ecumenical and Interreligious Affairs, United States Conference of Catholic Bishops [Comisión Episcopal de asuntos ecuménicos e interreligiosos, Conferencia de obispos católicos de los Estados Unidos], 2004, p. 31.

[58] Boletín du prieure Marie-Reine [195 rue de Bale, 68100 Mulhouse]; tambíen en The Angelus, edición inglesa, marzo-febrero de 2004, p. 70.

[59] The Catechism of the Catholic Church, edición inglesa, #121.

[60] The Sunday Sermons of the Great Fathers [Los Sermones Dominicales de los Grandes Padres], edición inglesa, Chicago: Regnery Press, 1959, vol. 1., p. 92.

[61] Decrees of the Ecumenical Councils, edición inglesa, vol. 1, p. 78.

[62] Darcy O' Brien, The Hidden Pope [El Papa Escondido], New York, NY: Daybreak Books, 1998, pp. 368-369.

[63] https://web.archive.org/web/20060914000054/http://www.lehman.cuny.edu/lehman/enews/2005_09_26/feat_pac.html

[64] Gilbert Levine, entrevista con el programa de televisión CBS’s 60 Minutes [60 Minutos de CBS].

[65] Romano Amerio, Iota Unum, edición inglesa, Kansas City, MO: Angelus Press, 1998, p. 578.

[66] CNN, archivo del programa de Larry King Live, 4 de abril de 2005.

[67] Catholic Family News, Niagra Falls, NY, septiembre de 2002, p. 3.

[68] L’ Osservatore Romano, edición inglesa, 2001.

[69] L’ Osservatore Romano, 29 de mayo de 2002, p. 5.

[70] Directory for the Application of the Principles and Norms of Ecumenism, por el Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, edición inglesa Boston, MA: St. Paul Books & Media, pp. 78-79.

[71] The Papal Encyclicals, edición inglesa, vol. 1 (1740-1878), p. 57.

[72] The Papal Encyclicals, edición inglesa, vol. 1 (1740-1878), p. 58.

[73] Adista, 26 de febrero 2001.

[74] The Papal Encyclicals, edición inglesa, vol. 4 (1939-1958), p. 93.

[75] The Papal Encyclicals, edición inglesa, vol. 4 (1939-1958), p. 95.

[76] The Papal Encyclicals [Las Encíclicas Papales], edición inglesa, vol. 4 (1939-1958), p. 99.

[77] The Papal Encyclicals, edición inglesa, vol. 4 (1939-1958), p. 100.

[78] Information Service 84 (1993/III-IV) 145; footnote45

[79] The Papal Encyclicals, edición inglesa, vol. 3 (1903-1939), p. 317.

[80] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 27 de enero de 1993, p. 2.

[81] The Papal Encyclicals, edición inglesa, vol. 2 (1878-1903), p. 399.

[82] The Encyclicals of John Paul II, edición inglesa, p. 248.

[83] L’ Osservatore Romano, edición inglesa, 1 de marzo de 2000, p. 5.

[84] L’ Osservatore Romano, edición inglesa, 16 de octubre de 2002, p. 5.

[85] Revista America, “A New Chapter in Catholic-Orthodox Relations” [Nuevo capítulo en las relaciones católicos-ortodoxas], edición inglesa, 3-10 de Julio de 1999, vol. 181, No. 1

[86] Zenit News, 2 de noviembre de 2000.

[87] Decrees of the Ecumenical Councils, edición inglesa, vol. 1, p. 234.

[88] L’ Osservatore Romano, edición inglesa, 16 de octubre de 2002, p. 4.

[89] The Papal Encyclicals, edición inglesa, vol. 1 (1740-1878), p. 297 y nota 4.

[90] L’ Osservatore Romano, edición inglesa, 16 de octubre de 2002, p. 4.

[91] The Papal Encyclicals, edición inglesa, vol. 1 (1740-1878), p. 230.

[92] The Papal Encyclicals, edición inglesa, vol. 1 (1740-1878), p. 207.

[93] The Papal Encyclicals, edición inglesa, vol. 1 (1740-1878), p. 201.

[94] The Papal Encyclicals, edición inglesa, vol. 3 (1903-1939), p. 318.

[95] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 2 de julio de 2003, p. V.

[96] Denzinger 1827.

[97] The Encyclicals of John Paul II, edición inglesa, p. 953.

[98] Citado en Sacerdotium, # 2, edición inglesa, Instauratio Catholica, Madison Heights, WI, p. 64.

[99] L’Osservatore Romano, 15 de noviembre de 2000, p. 6/7 – Joint Communique of John Paul II and Catholicos Karekin II.

[100] Warren H. Carroll, A History of Christendom, edición inglesa, Christendom Press, 1985, vol. 1, p. 539.

[101] 30 Days Magazine, edición inglesa, noviembre de 1996.

[102] The Papal Encyclicals, Vol. 1 (1740-1878), p. 321.

[103] Denzinger 1966.

[104] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 8 de octubre de 2003, p. 9.

[105] CWNews, 8 de septiembre de 2003.

[106] L’Osservatore Romano, edición inglesa, 8 de octubre de 2003, p. 9.

[107] L’Osservatore Romano, 14 de noviembre de 1983, p. 9.

[108] L’Osservatore Romano, 9 de julio de 1985, p. 5.

[109] The Papal Encyclicals, edición inglesa, vol. 1 (1740-1878), p. 268.

[110] 30 Days Magazine, edición inglesa, revista No. 7-8, 1995, p. 19.

[111] L’Osservatore Romano, 28 de enero de 2004, p. 4.

[112] Código de Derecho Canónico (1983), Un Texto y Comentario, edición inglesa, por encargo de Canon Law Society of America, editado por James A. Coriden, Thomas J. Green, Donal E. Heintschel, Mahwah, NJ: Paulist Press, 1985, p. 609.

[113] The Papal Encyclicals, edición inglesa, vol. 1 (1740-1878), p. 364.

[114] The Catechism of the Catholic Church, de Juan Pablo II, edición inglesa, p. 5.

[115] Denzinger 1833.

[116] Denzinger 1837.

[117] The Encyclicals of John Paul II, edición inglesa, p. 950.

[118] The Catechism of the Catholic Church, edición inglesa, p. 216

[119] Denzinger 1000.

[120] The Encyclicals of John Paul II, edición inglesa, p. 965.

[121] Denzinger 714.

[122] The Papal Encyclicals, edición inglesa, vol. 3 (1903-1939), p. 368.

[123] The Papal Encyclicals, edición inglesa, vol. 1 (1740-1878), p. 229.

[124] The Encyclicals of John Paul II, edición inglesa, p. 965.

[125] L’ Osservatore Romano, edición inglesa, 15 de noviembre de 2000, p. 5

[126] The Encyclicals of John Paul II, edición inglesa, p. 914.

[127] Salvifici Doloris, Carta apostolica de Juan Pablo II, edición inglesa, 11 de febrero de 1984, Pauline Books, p. 35.

[128] L’Osservatore Romano CD-Rom, año 1993, Discuros angelus de Juan Pablo II, 9 de septiembre de 1993.

[129] L’Osservatore Romano CD-Rom, año 1994, Tertio Millennio Adveniente de Juan Pablo II, 10 de noviembre de 1994.

[130] L’Osservatore Romano CD-Rom, año 1994, Tertio Millennio Adveniente de Juan Pablo II, 10 de noviembre de 1994.

[131] The Encyclicals of John Paul II, edición inglesa, p. 965.

[132] The Encyclicals of John Paul II, edición inglesa, p. 965.

[133] L’ Osservatore Romano, edición inglesa, 19 de mayo de 1999, p. 11.

[134] Denzinger 247.

[135] The Papal Encyclicals [Las Encíclicas Papales], edición inglesa, vol. 1 (1740-1878), p. 64.

[136] The Remnant, edición inglesa, St. Paul, MN, 30 de abril de 2000, p. 6.

[137] L’ Osservatore Romano, edición inglesa, 31 de octubre de 2001, p. 3.

[138] L’ Osservatore Romano, edición inglesa, 31 de octubre de 2001, p. 4.

[139] Declaración de la Academia Pontificia de las Ciencias, 22 de octubre de1996, versión original en frances.

[140] National Catholic Register [Registro Nacional Católico], Mt. Morris, IL, 1-7 de agosto de 1999, p. 4.

[141] L' Osservatore Romano, edición inglesa, 4 de agosto de 1999, p. 7.

[142] L' Osservatore Romano, edición inglesa, 4 de agosto de 1999, p. 7.

[143] L' Osservatore Romano, edición inglesa, 4 de agosto de 1999, p. 7.

[144] National Catholic Register, edición inglesa, 8-14 de agosto de 1999.

[145] National Catholic Register, 15-21 de agosto de 1999, p. 5.

[146] Decrees of the Ecumenical Councils, edición inglesa, vol. 2, p. 774.

[147] L’ Osservatore Romano, edición inglesa, 19 de junio de 2002, p. 9.

[148] L’ Osservatore Romano, edición inglesa, 23 de octubre de 2002, p. 5.

[149] L’ Osservatore Romano, edición inglesa, 2 de noviembre de 1978, p. 1.

[150] L’ Osservatore Romano, edición inglesa, 27 de febrero de 1984, p. 1.

[151] L’ Osservatore Romano, edición inglesa, 6 de enero de 1986, p. 1.

[152] The Papal Encyclicals, edición inglesa, vol. 3 (1903-1939), p. 6.

[153] Piers Compton, The Broken Cross [La Cruz Torcida], edición inglesa, p. 72

[154] San Francisco de Sales, The Catholic Controversy, edición inglesa, Rockford, IL: Tan Books, 1989, p. 45.



17. La revolución protestante de la secta del Vaticano II: la Declaración Conjunta sobre la Doctrina de la Justificación del 1999

Acuerdo entre el Vaticano y los luteranos sobre la Justificación, 31 de oct. de 1999: “#13. A LA LUZ DE DICHO CONSENSO, LAS RESPECTIVAS CONDENAS DOCTRINALES DEL SIGLO XVI [el Concilio de Trento] YA NO SE APLICAN A LOS INTERLOCUTORES DE NUESTROS DÍAS.”1


Con la aprobación de Juan Pablo II, el 31 de oct. de 1999, el «cardenal» Edward Cassidy y el «obispo» luterano Christian Krause firmaron La Declaración Conjunta sobre la Doctrina de la Justificación en Augsburgo, Alemania.

El 31 de octubre de 1999, el Vaticano, bajo Juan Pablo II, aprobó una declaración conjunta con los luteranos sobre la doctrina de la justificación. La idea de que los católicos puedan ponerse de acuerdo en una declaración conjunta con los luteranos sobre la doctrina de la justificación, inmediatamente debe el católico como algo sorprendentemente absurdo porque los católicos están obligados a creer en la enseñanza dogmatica del Concilio de Trento, mientras que los luteranos rechazan la enseñanza dogmatica del Concilio de Trento.

El Papa Pablo III, Concilio de Trento, sesión 6, sobre la justificación, Proemio: “…el sacrosanto, ecuménico y general Concilio de Trento, congregado legítimamente en el Espíritu Santo… Cardenales de la santa Iglesia Romana, y Legados Apostólicos a latere, se propone declarar a todos los fieles cristianos,… la verdadera y sana doctrina de la Justificación, que el «sol de justicia» (Mal. 4:2) Jesucristo, «autor y consumador de nuest ra fe» (Heb. 12:2) enseñó, comunicaron sus Apóstoles, y perpetuamente ha retenido la Iglesia católica inspirada por el Espíritu Santo…”2

El Papa Pablo III, Concilio de Trento, sesión 6, cap. 16: “Después de explicada esta católica doctrina de la justificación, tan necesaria, que si alguno no la admitiere fiel y firmemente, no se podrá justificar, ha decretado el santo Concilio agregar los siguientes cánones, para que todos sepan no sólo lo que deben adoptar y seguir, sino también lo que han de evitar y huir.”3

Obviamente que el único acuerdo que pueda alcanzarse es donde los luteranos rechacen su herejía y acepten dogma católico. Sin embargo, este no era el caso con la Declaración Conjunto con los luteranos – que fue aprobado por Juan Pablo II y Benedicto XVI.

La Declaración Conjunta con los luteranos sobre la Doctrina de la Justificación es muy herética que casi no existe palabra alguna que pueda describirlo. Repudia por completo al Concilio de Trento. Como algunos defensores de la secta del Vaticano II y hasta algunos «tradicionalistas» han ofrecidos los intentos mas deshonestos y ridículos para defender este acuerdo, pues vamos a repasar brevemente porque este documento es herético, porque es una completa repudiación al Concilio de Trento, y porque constituye en realidad una declaración oficial por Juan Pablo II y Benedicto XVI de sí mismos que su secta es, en realidad, un «Iglesia» no católica y protestante.

►1) Declaración Conjunta con los luteranos sobre la Justificación, 31 de oct. de 1999: “# 5. UNA DE LAS FINALIDADES DE LA PRESENTE DECLARACIÓN CONJUNTA ES… señalar que no engloba todo lo que una y otra iglesia enseñan acerca de la justificación, limitándose a recoger el consenso sobre las verdades básicas de dicha doctrina y DEMOSTRANDO QUE LAS DIFERENCIAS SUBSISTENTES EN CUANTO A SU EXPLICACIÓN, YA NO DAN LUGAR A CONDENAS DOCTRINALES.”4

Esto significa que las diferencias subsistentes entre los luteranos y los católicos sobre la justificación – por ejemplo, el hecho de que los luteranos no aceptan como dogmatico el Decreto sobre la Justificación del Concilio de Trento – ya no dan lugar a condenas doctrinales. Esto es descaradamente HERÉTICO. El mismo hecho que los luteranos no aceptan como dogmatico el Decreto sobre la Justificación del Concilio de Trento es la ocasión por su condenación doctrinal, como ya hemos visto.

(2) La Declaración Conjunta con los luteranos sobre la Justificación, 31 de oct. de 1999: “41. De ahí que las condenas doctrinales del siglo XVI [p. ej., el Concilio de Trento], por lo menos en lo que atañe a la doctrina de la justificación, se vean con nuevos ojos: Las condenas del Concilio de Trento no se aplican al magisterio de las iglesias luteranas expuesto en la presente declaración y, la condenas de las Confesiones Luteranas, no se aplican al magisterio de la Iglesia Católica Romana, expuesto en la presente declaración.”5

¡Esto significa que ninguna de las enseñanzas de los luteranos en la Declaración Conjunta sobre la Doctrina de la Justificación (DJ) está condenado por el Concilio de Trento! ¡Pero en la DJ, además de sus otras herejías enseñadas por los luteranos (como veremos), las iglesias luteranas enseñan la herejía de la justificación «solo por la fe», que fue condenado por el Concilio de Trento aproximadamente 13 veces!

►Declaración Conjunta con los luteranos sobre la Justificación: “26. Según la interpretación luterana, el pecador es justificado sólo por la fe (sola fide).”6

El Papa Pablo III, Concilio de Trento, sesión 6, cap. 10, ex cátedra: “«Bien veis que el hombre se justifica por sus obras, y no solo por la fe.» (Sant. 2:24).”7

Por tanto, la declaración en el #41 de la DJ significa que el lado «católico» está de acuerdo con que todos los cánones y decretos dogmaticos de Trento condenando solo por la fe ahora están revocados, y que solo por la fe ya no sigue contraria o condenada por Trento. No es posible de que la herejía sea aun más formal que esto.

►3) Declaración Conjunta con los luteranos sobre la Justificación, 31 de oct. 1999: “# 13. A LA LUZ DE DICHO CONSENSO, LAS RESPECTIVAS CONDENAS DOCTRINALES DEL SIGLO XVI YA NO SE APLICAN A LOS INTERLOCUTORES DE NUESTROS DÍAS.”8

Un vez más, esto significa que el hecho de que no es herético que los luteranos no aceptan en su totalidad el Decreto sobre la Justificación del Concilio de Trento, que es un rechazo del Concilio de Trento. El Concilio de Trento condeno como herético a alguno que no acepte todas de sus enseñanzas, como es visto arriba.

Así que no se dejen engañar por estos mentirosos que tratan de convencer a la gente que la DJ en realidad no niega el Concilio de Trento, o que «es más complicado de lo que piensas». Esta gente son usados por el diablo para defender la apostata secta del Vaticano II. Esta Declaración Conjunta con los luteranos sobre la Doctrina de la Justificación rechaza completamente el Concilio dogmatico de Trento. Aquel que niega esto es simplemente un mentiroso.

ALGUNAS OTRAS HEREJIAS EN LA DECLARACIÓN CONJUNTA

De hecho, además de la «solo por la fe», existen hordas de otras herejías en la DJ que fueron condenadas especificadamente por Trento. Véase el documento en nuestro sitio Declaración Conjunta con los luteranos sobre la Justificación si deseas ver todos los detalles sangrientos. La DJ tiene herejía derramando fuera de ella. Aquí están unos tantos otros:

►Declaración Conjunta con los luteranos: “21. Según la enseñanza luterana, el ser humano es incapaz de contribuir a su salvación porque en cuanto pecador se opone activamente a Dios y a su acción redentora.”9 – ¡HEREJIA CONDENADA POR TRENTO!

•El Papa Pablo III, Concilio de Trento, sesión 6, canon 4: “Si alguno dijere, que el libre albedrío del hombre movido y excitado por Dios, nada coopera asintiendo a Dios que le excita y llama para que se disponga y prepare a lograr la gracia de la justificación; y que no puede disentir, aunque quiera, sino que como un ser inanimado, nada absolutamente obra, y solo se ha como sujeto pasivo; sea excomulgado.”10

►Declaración Conjunta con los luteranos: “23. … los luteranos… quieren decir que la justificación está exenta de la cooperación humana y no depende de los efectos renovadores de vida que surte la gracia en el ser humano.” – ¡HEREJIA CONDENADA POR TRENTO!

•El Papa Pablo III, Concilio de Trento, sesión 6, canon 1: “Si alguno dijere, que el hombre se puede justificar para con Dios por sus propias obras, hechas o con solas las fuerzas de la naturaleza, o por la doctrina de la ley, sin la divina gracia adquirida por Jesucristo; sea excomulgado.”11

►Declaración Conjunta con los luteranos: “29. Los luteranos entienden que ser cristiano es ser «al mismo tiempo justo y pecador». El creyente es plenamente justo porque Dios le perdona sus pecados mediante la Palabra y el Sacramento, y le concede la justicia de Cristo que él hace suya en la fe. En Cristo, el creyente se vuelve justo ante Dios pero viéndose a sí mismo, reconoce que también sigue siendo totalmente pecador.12 – ¡HEREJIA CONDENADA POR TRENTO!

Esta herejías también va por el nombre de «simul justus et peccator» (siendo al mismo tiempo justo y pecador) y era una de las favoritas de Martin Lutero. Fue condenado vigorosamente por Trento en las siguientes dos pasajes.

•El Papa Pablo III, Concilio de Trento, sesión 5: “Si alguno niega que se perdona el reato del pecado original por la gracia de nuestro Señor Jesucristo que se confiere en el bautismo; o afirma que no se quita todo lo que es propia y verdaderamente pecado; sino dice, que este solamente se rae, o deja de imputarse; sea excomulgado.”13

•El Papa Pablo III, Concilio de Trento, sesión 5: “Dios por cierto nada aborrece en los que han renacido [justificado]; pues cesa absolutamente la condenación respecto de aquellos, que sepultados en realidad por el bautismo con Jesucristo en la muerte (Rom. 6:4), no viven según la carne (Rom. 8:1), sino que despojados del hombre viejo (Ef. 4:22), y vestidos del nuevo, que está creado según Dios (Col. 3:9), pasan a ser inocentes, sin mancha, puros, sin culpa, y amigos de Dios, sus herederos y partícipes con Jesucristo de la herencia de Dios (Rom. 8:17); de manera que nada puede retardarles su entrada en el cielo.”14

►Declaración Conjunta con los luteranos: “29. …los luteranos dicen que el justificado es también pecador y que su oposición a Dios es un pecado en sí, no niegan que, a pesar de ese pecado, no sean separados de Dios y que dicho pecado sea un pecado «dominado».”15 – ¡HEREJIA CONDENADA POR TRENTO!

El Papa Pablo III, Concilio de Trento, sesión 6, cap. 15: “… la doctrina de la divina ley, que excluye del reino de Dios, no sólo los infieles, sino también los fieles que caen en la fornicación, los adúlteros, afeminados, sodomitas, ladrones, avaros, vinosos, maldicientes, arrebatadores (1 Cor. 6:9), y todos los demás que caen en pecados mortales; pues pueden abstenerse de ellos con el auxilio de la divina gracia, y quedan por ellos separados de la gracia de Cristo.”16

¡Recuerden que todas estas enseñanzas sobre los luteranos en la Declaración Conjunta – que son descaradamente heréticas y claramente condenadas por el Concilio de Trento – son declaradas en el #41 de la Declaración Conjunta que las condenaciones Trento ya no son aplicables!

Continuaríamos con esto, pero lo ya fue cubierto arriba es suficiente para establecer el punto.

Algunos de los falsos maestros, que han tratado de menospreciar la significancia de la DJ, han tratado de engañar a sus lectores y oyentes al decir que los otros dos documentos que van junto con la DJ en realidad clarifican todo. ¡ESTO SON PUROS DESPROPOSITOS! Los otros dos documentos que van con la DJ: 1) La Declaración oficial conjunta entre la Federación Luterana Mundial y la Iglesia Católica y 2) el Anexo a la Declaración Conjunta sobre la Doctrina de la Justificación confirma todo lo que está en la DJ. De ninguna manera contradicen las herejías de la DJ, sino las repiten, como vemos aquí:

Declaración oficial conjunta, #1 (parte de la Declaración Conjunta): “Con base en este concurso la Federación Luterana Mundial y la Iglesia Católica declaran: «Las condenas del Concilio de Trento no se aplican al magisterio de las iglesias luteranas expuesto en la presente declaración y, las condenas de las Confesiones luteranas no se aplican al magisterio de la Iglesia Católica expuesto en la presente declaración» (DJ 41).”17

¡Es más, el Anexo a la Declaración Oficial Conjunta en realidad va más allá que la DJ sí misma y hasta profesa creencia en la justificación solo por la fe en el lado «católico»!

►Anexo a la Declaración Oficial Conjunta, #2, C [el lado «católico» y el lado luterano declaran juntos]: “La justificación tiene lugar solo por gracia, por la sola fe; la persona es justificada sin las obras.”18

Por favor comprendan: este «Anexo» es la parte de la Declaración Conjunta que los defensores de la secta del Vaticano II dicen que clarifica todo y lo «hace bien»! Ellos dicen que el Anexo hace todo lo que dice en la DJ completamente conforme a la enseñanza católica. ¡Qué mentira!

El Anexo y la Declaración Oficial Conjunta confirman lo que está en la DJ. ¡Además, el Anexo declara que los «católicos» no solo aceptan solo por la fe que no es contrario a Trento (como lo dice en la DJ), pero que los católicos creen en sí mismos solo por la fe! Si el Anexo es requerido, como el así lo dijo, para poder entender lo que es enseñado por la DJ, entonces el está admitiendo que él cree en la justificación solo por la fe.

En resumen, los intentos de defender la DJ por hacer referencia a los otros dos documentos que acompañan el documento son absolutamente falsos y, para los que están familiarizados con los hechos, son unos mentirosos indignantes.

Además, aun si el Anexo no hubiera afirmado esta herejía abominable de la justificación solo por la fe en el lado católico, aun no importaría porque todas las herejías que son catalogados arriba – ya si sea en la DJ el lado luterano o en el lado «católico», – son aceptadas como no condenadas por el Concilio de Trento. Por tanto, como es demostrado en el punto 1 de esta columna, la DJ dice específicamente que las diferencias subsistentes en cuanto a su explicación, ya no dan lugar a condenas doctrinales. Entonces no sean engañados por estos mentirosos que te dicen que «sí, existen problemas con la DJ, pero ni una de las herejías aparecen en el lado católico, solo en el lado luterano». Simplemente no es cierto y, más importante aún, no hace ninguna diferencia.

La secta del Vaticano II, incluyendo a Juan Pablo II, Benedicto XVI y los periódicos oficiales del Vaticano todos aprueban la Declaración Conjunta. Esto demuestra que ellos son unos herejes manifestados.

Juan Pablo II, 19 de enero de 2004, En una reunión con los luteranos de Finlandia: “… deseo expresar mi gratitud por el progreso ecuménico hecho entre los católicos y los luteranos de los cinco años desde la firma de la Declaración Conjunta sobre la Doctrina de la Justificación.”19

Benedicto XVI, Alocución a los protestantes en la Jornada Mundial de la Juventud, 19 de ago. 2005: “… la importante Declaración Conjunta sobre la Doctrina de la Justificación (1999) 20

Benedicto XVI, Alocución a los Metodistas, 9 de diciembre de 2005: “Me complace la iniciativa que llevaría a las Iglesias miembros del Consejo metodista mundial a adherirse a la Declaración conjunta sobre la doctrina de la justificación, firmada por la Iglesia católica y la Federación luterana mundial en 1999.”21

Mons. John A. Radano, Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos: “Esta última reunión [entre los bautistas y los «católicos»], el 5-5 de diciembre, a propuesta de los bautistas se centró un día sobre la Declaración Conjunta sobre la Doctrina de la Justificación (DJ) firmada por la Iglesia católica y la Federación luterana mundial en 1999…”22

Esto significa que la «Iglesia» de Juan Pablo II acepto oficialmente la Declaración Conjunta con los luteranos sobre la Doctrina de la Justificación y rechaza el Concilio de Trento. La Iglesia Católica, por otra parte, retiene y perpetuamente conservara la Doctrina sobre la Justificación del Concilio de Trento, que fue comunicada a los Apóstoles por Jesucristo.

El Papa Pablo III, Concilio de Trento, sesión 6, sobre la justificación, Proemio: “…el sacrosanto, ecuménico y general Concilio de Trento, congregado legítimamente en el Espíritu Santo… Cardenales de la santa Iglesia Romana, y Legados Apostólicos a latere, se propone declarar a todos los fieles cristianos,… la verdadera y sana doctrina de la Justificación, que el «sol de justicia» (Mal. 4:2) Jesucristo, «autor y consumador de nuestra fe» (Heb. 12:2) enseñó, comunicaron sus Apóstoles, y perpetuamente ha retenido la Iglesia católica inspirada por el Espíritu Santo…”23

En consecuencia, la «Iglesia» de Juan Pablo II no es la Iglesia Católica, y los que estén consientes de estos hechos y después afirman estar en comunión con ello es igual a estar afirmando de estar en comunión con herejes manifestados y estarán pecado contra la fe.

Notas de la 17ª Sección:

1 L’Osservatore Romano (El Periódico del Vaticano), el 24 de nov. de 1999.

2 Denzinger, El Magisterio de la Iglesia, Barcelona Editorial Herder 1963, no. 792a.

3 Denzinger 810.

4 L’Osservatore Romano, 24 de nov. de 1999.

5 L’Osservatore Romano, 24 de nov. de 1999.

6 L’Osservatore Romano, 24 de nov. de 1999.

7 Denzinger 803.

8 L’Osservatore Romano, 24 de nov. de 1999.

9 L’Osservatore Romano, 24 de nov. de 1999.

10 Denzinger 814.

11 Denzinger 811.

12 L’Osservatore Romano, 24 de nov. de 1999.

13 Denzinger 792.

14 Denzginer 792.

15 L’Osservatore Romano, 24 de nov. de 1999.

16 Denzinger 808.

17 L’Osservatore Romano, 24 de nov. de 1999.

18 L’Osservatore Romano, 24 de nov.

19 L’Osservatore Romano, 28 de enero de 2004, p. 4.

20 L’Osservatore Romano, 24 de ago. de 2005, p. 8.

21 L’Osservatore Romano, 21/28 de diciembre, p. 5.

22 L’Osservatore Romano, 28 de enero de 2004, p. 4.

23 Denzinger, 792a.



18. La secta del Vaticano II vs la Iglesia Católica sobre la participación en el culto no católico

Papa Pío XI, Mortalium Animos, # 10, 6 de enero de 1928: “… esta Sede Apostólica nunca ha permitido que los fieles tomen parte en las asambleas de los acatólicos…”1.

Juan Pablo II en 1982 orando en la catedral anglicana con el cismático y herético “arzobispo” de Canterbury, quien es apenas un lego que se hace pasar por obispo

Ya hemos documentado que los antipapas del Vaticano I han participado repetidamente en ceremonias religiosas de acatólicos. Esto fue condenado por el papa Pío XI. Expresando la tradición universal de la Iglesia sobre esta materia, él declaró:

Papa Pío XI, Mortalium animos, # 10, 6 de enero de 1928: “… esta Sede Apostólica nunca ha permitido que los fieles tomen parte en las asambleas de los acatólicos…”2.

Todos los manuales de teología moral católica anteriores al Vaticano I reiteran esta verdad. Enseñan que es pecado mortal contra el derecho divino que los católicos participen en un culto de acatólicos.

Papa Pío IX, Neminem vestrum, # 5, 2 de febrero de 1854: “Queremos que sepáis que los mismos monjes nos enviaron una espléndida profesión de fe y doctrina católica... Ellos reconocieron elocuentemente y recibieron libremente los reglamentos y decretos que los papas y las sagradas congregaciones publicaron o publicarán; especialmente aquellos que prohíben la communicatio in divinis (la comunión en las cosas sagradas) con los cismáticos... Ellos reconocen que condenan el error de los armenios cismáticos y reconocen que están fuera de la Iglesia de Jesucristo”3.

Nótese que los decretos y reglamentos de los papas prohíben la comunicación en las cosas sagradas con los cismáticos.

Papa Pío VI, Charitas, # 31-32, 13 de abril de 1791, hablando de los sacerdotes que adhirieron a la notoriamente herética constitución civil del clero en Francia: “Por encima de todo, evitar y condenar a los sacrílegos intrusos... sin mantener comunión con ellos especialmente en el culto divino”4.

El papa Pío IX, hablando de los sacerdotes que pertenecen a la secta de los “viejos católicos”, que rechazaba públicamente el Concilio Vaticano I y su definición de la infalibilidad papal, declaró:

Papa Pío IX, Graves ac diuturnae, # 4, 23 de marzo de 1875: “Ellos [los fieles] deben evitar totalmente sus celebraciones religiosas, sus edificios, y sus cátedras de pestilencia que ellos tienen con la impunidad constituida para difundir las doctrinas sagradas. Deben huir de sus escritos y de todo contacto con ellos. No deben tener ningún trato o reuniones con sacerdotes usurpadores y apóstatas de la fe que se atreven a ejercer las funciones de un ministro eclesiástico sin poseer una legítima misión o jurisdicción”5.

Canon 1258 § 1, Código de Derecho Canónico de 1917: “No es lícito a los fieles asistir activamente o tomar parte, de cualquier modo que sea, en las funciones sagradas de los acatólicos”6.

Pero la secta del Vaticano II y sus “papas” enseñan oficialmente justamente lo opuesto:

Concilio Vaticano II, Unitatis redintegratio, # 15: “Puesto que estas Iglesias [las “ortodoxas” cismáticas], aunque separadas, tienen verdaderos sacramentos… no solamente es posible, sino que se aconseja, alguna comunicación con ellos en las funciones sagradas en circunstancias oportunas y aprobándolo la autoridad eclesiástica”7.

Este es un intento de anular la ley divina que prohibía a los católicos participar en el culto no católico. Eso es una herejía. Es por eso que hemos visto repetidas veces a los antipapas del Vaticano II participando en el culto no católico y orando con los acatólicos.

Benedicto XVI rezando vísperas ecuménicas el 12 de septiembre de 20068. Nótese que Benedicto XVI reconoce explícitamente que él está celebrando con ellos

Benedicto XVI, discurso durante el servicio de vísperas ecuménico, 12 de septiembre de 2006: “¡Queridos hermanos y hermanas en Cristo! Estamos reunidos, los cristianos ortodoxos, católicos y protestantes ―y junto con nosotros también hay algunos amigos judíos― para cantar juntos las alabanzas nocturnas a Dios... Ésta es una hora de gratitud por el hecho de que podamos orar juntos de esta manera…”9.

En este libro hemos dado y continuaremos dando muchos otros ejemplos de esta actividad de los antipapas del Vaticano II.

El increíble Directorio para la Aplicación de los Principios y Normas del Ecumenismo

Quizás la más clara expresión de la nueva religión con respecto a la participación en el culto de los acatólicos es el Directorio para la Aplicación de los Principios y Normas del Ecumenismo, promulgado por Juan Pablo II y el Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos en 1993.

En el # 23, se incentiva a las Conferencias Episcopales a tomar “medidas especiales” para evitar el “peligro del proselitismo” (intentar convertir a los otros)10.

En el # 50c, se incentiva a los religiosos católicos a organizar reuniones con los protestantes de las “diferentes iglesiaspara la oración litúrgica, el recuerdo y los ejercicios espirituales”11.

En el # 85, el Directorio explica como “es conveniente” incentivar intercambios entre los monasterios católicos y los de las otras religiones12.

En el # 118, el Directorio dice que los católicos que asisten a las iglesias no católicas son “incentivados a tomar parte en los salmos, responsos, himn os y acciones comunes de la Iglesia en la que están como invitados13.

Como podemos ver, # 50c y # 118 incentivan exactamente lo que Pío XI dice que la Sede Apostólica nunca ha permitido: la participación en el culto con los acatólicos.

En # 119, se dice: “En una celebración litúrgica católica, los ministros de las otras iglesias o comunidades eclesiales pueden tener el lugar y los honores litúrgicos propios de su rango y de su rol…”14.

En # 137, se dice: “Si los sacerdotes, ministros o comunidades que no están en plena comunión con la Iglesia Católica no tienen un lugar o los objetos litúrgicos necesarios para celebrar dignamente sus ceremonias religiosas, el obispo diocesano puede permitirles el uso de una iglesia o edificio católico y también prestarles lo que sea necesario para sus servicios. En circunstancias similares, se les puede dar el permiso para el entierro o para la celebración de los servicios en los cementerios católicos”15.

En # 158, el Directorio dice que cuando se realizan matrimonios mixtos “el ordinario del lugar puede permitir que el sacerdote católico invite al ministro de la otra Iglesia o comunidad eclesial a participar en la celebración del matrimonio, leer las Escrituras, dar una breve exhortación, y bendecir a la pareja”16.

En # 187, el Directorio recomienda que los católicos y no católicos trabajen juntos en la elaboración de textos de credos comunes, salmos, lecturas bíblicas e himnarios que se utilizarán cuando oren y testimonien juntos”17.

Esta es una nueva religión. Es un programa oficial de participación en el culto no católico, que contraría directamente la ley divina que enseña que los católicos tienen prohibido participar en el culto de los acatólicos.

El 25 de marzo de 1993, el antipapa Juan Pablo II “aprobó este Directorio, lo confirmó por su autoridad y ordenó que fuera publicado. No obstando ninguna disposición contraria”18. Juan Pablo II también aprobó este increíble herético directorio sobre el ecumenismo en su encíclica Ut unum sint:

Juan Pablo II, Ut unum sint, # 16, 25 de mayo de 1995: “Más recientemente, el Directorio para la aplicación de los principios y de las normas acerca del ecumenismo, publicado con mi aprobación por el Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, las ha aplicado en el campo pastoral”19.

Por lo tanto, la cuestión es: ¿Cómo puede ahora enseñar y recomendar la Iglesia Católica (la participación en el culto no católico) exactamente lo que la Iglesia Católica siempre ha prohibido, bajo pena de pecado mortal? La respuesta es que no se puede anular algo que involucra la fe y está conecto con la ley divina. La respuesta es que esa nueva enseñanza es una prueba absoluta de que la secta del Vaticano II y sus antipapas son formalmente heréticos y no ostentan ninguna autoridad en la Iglesia Católica.

Notas de la Sección 18:

1 The Papal Encyclicals, por Claudia Carlen, Raleigh: The Pierian Press, 1990, vol. 3 (1903-1939), p. 317.

2 The Papal Encyclicals, vol. 3 (1903-1939), p. 317.

3 The Papal Encyclicals, vol. 1 (1740-1878), p. 321.

4 The Papal Encyclicals, vol. 1 (1740-1878), p. 184.

5 The Papal Encyclicals, vol. 1 (1740-1878), p. 45

6 The 1917 Pio-Benedictine Code of Canon Law, translated by Dr. Edward Von Peters, San Francisco, CA: Ignatius Press, 2001, p. 83.

7 Decrees of the Ecumenical Councils, Sheed & Ward and Georgetown University Press, 1990, vol. 2, pp. 915-916.

8 L’Osservatore Romano, 20 de septiembre de 2006, p. 10.

9 L’Osservatore Romano, 20 de septiembre de 2006, p. 10.

10 Directory for the Application of the Principles and Norms of Ecumenism, por el Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, Boston, MA: St. Paul Books & Media, p. 21.

11 Directory for the Application of the Principles and Norms of Ecumenism, p. 37.

12 Directory for the Application of the Principles and Norms of Ecumenism, p. 59.

13 Directory for the Application of the Principles and Norms of Ecumenism, p. 77.

14 Directory for the Application of the Principles and Norms of Ecumenism, p. 77.

15 Directory for the Application of the Principles and Norms of Ecumenism, p. 83.

16 Directory for the Application of the Principles and Norms of Ecumenism, pp. 90-91.

17 Directory for the Application of the Principles and Norms of Ecumenism, pp. 105-106.

18 Directory for the Application of the Principles and Norms of Ecumenism, p. 124.

19 The Encyclicals of John Paul II, Huntington, IN: Our Sunday Visitor Publishing Division, 1996, p. 924.



19. La secta del Vaticano II vs la Iglesia Católica sobre la recepción de la sagrada comunión de los acatólicos

Papa Pío VIII, Traditi humilitati, # 4, 24 de mayo de 1829: “Jerónimo lo dice de esta manera: el que come del Cordero fuera de esta casa perecerá como ocurrió con los que no estaban con Noé en el arca durante el diluvio”[1].


Benedicto XVI le da la comunión al hereje público Roger Schutz[2], el protestante que fundó la comunidad de Taize, 8 de abril de 2005

En las secciones anteriores sobre las herejías del Vaticano II y Juan Pablo II, vimos que ambos enseñan la herejía de que los acatólicos pueden recibir legalmente la sagrada comunión. Es importante resumir aquí el respaldo oficial de la secta del Vaticano II de esta enseñanza herética para tenerlas a mano:

Vaticano II

Vaticano II, Orientalium Ecclesiarum, # 27: “Teniendo en cuenta los principios ya dichos, pueden administrarse los sacramentos de la penitencia, eucaristía y unción de los enfermos a los orientales que de buena fe viven separados de la Iglesia Católica, con tal que los pidan espontáneamente y estén bien preparados”[3].

Pablo VI confirma solemnemente el Vaticano II

Antipapa Pablo VI, final de todos los documentos del Vaticano II: “TODAS Y CADA UNA DE LAS COSAS CONTENIDAS EN ESTE DECRETO HAN OBTENIDO EL BENEPLÁCITO DE LOS PADRES DEL SACROSANTO CONCILIO. Y NOS, EN VIRTUD DE LA POTESTAD APOSTÓLICA, RECIBIDA DE CRISTO, JUNTAMENTE CON LOS VENERABLES PADRES, LAS APROBAMOS, DECRETAMOS Y ESTABLECEMOS EN EL ESPÍRITU SANTO, Y MANDAMOS QUE LO ASÍ DECIDIDO CONCILIARMENTE SEA PROMULGADO PARA GLORIA DE DIOS… YO, PABLO, OBISPO DE LA IGLESIA CATÓLICA”[4].

Su Nuevo Catecismo oficial

Juan Pablo II, Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica, # 1401: “… los ministros católicos pueden administrar los sacramentos (eucaristía, penitencia, unción de los enfermos) a cristianos que no están en plena comunión con la Iglesia Católica…”[5].

Juan Pablo II confirmó solemnemente el Nuevo Catecismo

Juan Pablo II, Fidei Depositum, 11 de octubre de 1992: “El Catecismo de la Iglesia Católica, que aprobé el día 25 del pasado mes de junio y que hoy dispongo publicar en virtud de mi autoridad apostólica, es una exposición de la fe de la Iglesia y de la doctrina católica… Yo lo considerouna regla segura para la enseñanza de la fe”[6].

Su Nuevo Código de Derecho Canónico

Código de Derecho Canónico de 1983, canon 844 §4: “Si hay peligro de muerte o, a juicio del Obispo diocesano o de la Conferencia Episcopal, urge otra necesidad grave, los ministros católicos pueden administrar lícitamente esos mismos sacramentos también a los demás cristianos que no están en comunión plena con la Iglesia Católica, cuando éstos no puedan acudir a un ministro de su propia comunidad y lo pidan espontáneamente, con tal que profesen la fe católica respecto a esos sacramentos y estén bien dispuestos”[7].

Código de Derecho Canónico de 1983, canon 844 §3: “Los ministros católicos administran lícitamente los sacramentos de la penitencia, eucaristía y unción de los enfermos a los miembros de Iglesias orientales que no están en comunión plena con la Iglesia Católica, si los piden espontáneamente y están bien dispuestos; y esta norma vale también respecto a los miembros de otras Iglesias, que, a juicio de la Sede Apostólica, se encuentran en igual condición que las citadas Iglesias orientales, por lo que se refiere a los sacramentos”[8].

Encíclica

Juan Pablo II, Ut unum sint, #46, 25 de mayo de 1995: “…los ministros católicos pueden, en determinados casos particulares, administrar los sacramentos de la eucaristía, la penitencia y la unción de enfermos a otros cristianos que no están en comunión plena con la Iglesia católica…”.

Discursos (estas son algunas de las muchas citas que se podrían dar)

Juan Pablo II, audiencia general, 9 de agosto de 1995: “En cuanto a los aspectos de la inter-comunión, el reciente Directorio Ecuménico confirma y establece con precisión todo lo que el Concilio ha dicho: esto es, es posible una cierta inter-comunión, puesto que las Iglesias orientales poseen los verdaderos sacramentos, especialmente el sacerdocio y la eucaristía.

“Sobre este sensible punto, se han emitido instrucciones específicas que afirman que, siempre que sea imposible para un católico recurrir a un sacerdote católico, pueda él recibir los sacramentos de la penitencia, eucaristía y unción de los enfermos del ministro de la Iglesia Oriental (Directorio, n. 123). Recíprocamente, los ministros católicos pueden lícitamente administrar los sacramentos de la penitencia, eucaristía y unción de los enfermos a los cristianos orientales que lo soliciten”.

Juan Pablo II, Ut Unum sint, #58, 25 de mayo de 1995: “…En función de los estrechísimos vínculos sacramentales existentes entre la Iglesia católica y las Iglesias ortodoxas… la Iglesia Católica, según las circunstancias de tiempos, lugares y personas, usó y usa con frecuencia un modo de actuar más suave, ofreciendo a todos medios de salvación y testimonio de caridad entre los cristianos, mediante la participación en los sacramentos y en otras funciones y cosas sagradasNo se debe perder nunca de vista la dimensión eclesiológica de la participación en los sacramentos, sobre todo en la sagrada eucaristía”[9].

Él señala la “dimensión eclesiológica” de la participación en los sacramentos con la “ortodoxa”. Su implicación es que ellos son parte de la misma Iglesia.

Hay otras citas que podríamos dar. Esto demuestra claramente que si los antipapas del Vaticano II fuesen verdaderos papas, sería enseñanza oficial de la Iglesia Católica el que se les pueda dar legalmente la santa comunión a los herejes y cismáticos. Pero eso es imposible, ya que la Iglesia Católica ha enseñado infaliblemente lo contrario.

La Iglesia Católica y los papas enseñan exactamente lo opuesto

Durante XX siglos, la Iglesia Católica ha enseñado consistentemente que los herejes no pueden recibir los sacramentos. Esta enseñanza se basa en el dogma de que fuera de la Iglesia Católica no hay remisión de pecados, definido por el papa Bonifacio VIII. También se basa en el dogma de que los sacramentos sólo benefician para la salvación a quienes están dentro de la Iglesia Católica, tal como lo define el papa Eugenio IV.

Papa Bonifacio VIII, Unam Sanctam, 18 de noviembre de 1302, ex cathedra: “Por apremio de la fe, estamos obligados a creer y mantener que hay una sola y Santa Iglesia Católica y la misma Apostólica, y nosotros firmemente la creemos y simplemente la confesamos, y fuera de ella no hay salvación ni perdón de los pecados, como quiera que el esposo clama en los cantares: Una sola es mi paloma, una sola es mi perfecta”[10].

Papa Eugenio IV, Concilio de Florencia, Cantate Domino, 1441, ex cathedra: “[La Santa Iglesia romana] firmemente cree, profesa y predica que nadie que no esté dentro de la Iglesia Católica, no sólo los paganos, sino también judíos o herejes y cismáticos, puede hacerse partícipe de la vida eterna, sino que irán al fuego eterno que está aparejado para el diablo y sus ángeles (Mat. 25, 41), a no ser que antes de su muerte se uniere con ella; y que es de tanto precio la unidad en el cuerpo de la Iglesia que sólo a quienes en él permanecen les aprovechan para su salvación los sacramentos y producen premios eternos los ayunos, limosnas y demás oficios de piedad y ejercicios de la milicia cristiana. Y que nadie, por más limosnas que hiciere, aun cuando derramare su sangre por el nombre de cristo, puede salvarse, si no permaneciere en el seno y unidad de la Iglesia Católica”[11].

Sólo para los que permanecen en la Iglesia Católica les aprovechan para la salvación los sacramentos de la Iglesia. ¡Este es un dogma! Pero este dogma es repudiado por la escandalosa enseñanza del Vaticano II de que es lícito dar la comunión a aquellos que no permanecen en la Iglesia Católica. Los papas, a través de los tiempos, han proclamado que los acatólicos que reciben la eucaristía fuera de la Iglesia Católica, lo reciben para su propia condenación.

Papa Pío VIII, Traditi humilitati, # 4, 24 de mayo de 1829: “Jerónimo solía decirlo de esta manera: quien comiere el cordero fuera de esta casa perecerá así como aquellos que durante el diluvio no se encontraron con Noé en el arca”[12].

Papa Gregorio XVI, Commissum divinitus, # 11, 17 de mayo de 1835: “… quien quiera se atreviese a apartarse de la compañía de Pedro, ha de saber que está privado del divino misterio. Quienquiera, añade San Jerónimo, que comiere el cordero fuera de esta casa es un profano…”[13].

Papa Pío IX, Amantissimus, # 3, 8 de abril de 1862: “… el que comiere del Cordero y no es un miembro de la Iglesia, ha profanado”[14].

Como vemos, es una cuestión meramente disciplinaria que un papa pudiere cambiar, porque está conectado con el dogma de que los herejes están fuera de la Iglesia y en estado de pecado. El que está fuera de la Iglesia y en estado de pecado, no puede recibir la eucaristía para la salvación (Eugenio IV), sino sólo para su condenación. Cambiar esta ley es intentar cambiar el dogma.

El hecho es que la Iglesia Católica no puede enseñar autoritativamente que es lícito a los acatólicos recibir la santa comunión, al igual que no puede enseñar autoritativamente que es lícito que las personas realicen abortos. La idea de que los acatólicos pueden legalmente recibir la sagrada comunión es una herejía que ha sido condenada en repetidas ocasiones. Esto se contradice con toda la historia de la Iglesia. Este único punto es prueba suficiente de que los antipapas del Vaticano II no son verdaderos papas, y que estamos ante dos religiones diferentes (la religión católica y todos los papas vs la religión de la secta del Vaticano II y sus antipapas).

Notas de la Sección 19:

1 The Papal Encyclicals, por Claudia Carlen, Raleigh: The Pierian Press, 1990, vol. 1 (1740-1878), p. 222.

2 Catholic News Service, 2005.

3 Decrees of the Ecumenical Councils, Sheed & Ward and Georgetown University Press, 1990, vol. 2, p. 907.

4 Walter Abbott, The Documents of Vatican II, New York: The America Press, 1966, p. 386, etc.

5 Catechism of the Catholic Church, de Juan Pablo II, St. Paul Books & Media, 1994, #1401.

6 Catechism of the Catholic Church, de Juan Pablo II, p. 5.

7 The Code of Canon Law (1983), A Text and Commentary, Commissioned by the Canon Law Society of

America, Edited by James A. Coriden, Thomas J. Green, Donald E. Heintschel, Mahwah, NJ: Paulist Press, 1985, p. 609.

8 The Code of Canon Law (1983), A Text and Commentary, p. 609.

9 The Encyclicals of John Paul II, Huntington, IN: Our Sunday Visitor Publishing Division, 1996, p. 950.

10 Denzinger, The Sources of Catholic Dogma, B. Herder Book. Co., Thirtieth Edition, 1957, no. 468.

11 Decrees of the Ecumenical Councils, vol. 1, p. 578; Denzinger 714.

12 The Papal Encyclicals, vol. 1 (1740-1878), p. 222.

13 The Papal Encyclicals, vol. 1 (1740-1878), p. 256.

14 The Papal Encyclicals, vol. 1 (1740-1878), p. 364.